Génesis 3. La Caída

 

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Génesis 3 La Caída
«Dios creó al hombre»

 

1. Introducción.

Llegamos al capítulo 3 de Génesis y nos vamos dando cuenta la tremenda importancia que tiene este libro. El Génesis nos presenta la fundación de todas las cosas y la fundación de la humanidad. También nos presenta el propósito de Dios para todas las cosas. Estos capítulos ponen los cimientos para todo lo que va a decir la Biblia en adelante.
Recuerden: si no entendemos los primeros capítulos de Génesis (sobre todo los primeros 12) no entenderemos nada del resto de la Biblia. Así que vale la pena invertir un tiempo en la lectura y el estudio del Génesis. Te animo que sea parte de tu lectura devocional diaria.
Y para empezar quiero hacerte unas preguntas para que las tengas en mente: ¿Dónde estoy yo en este pasaje? Mientras repasamos los eventos que nos relata este capítulo pregúntate: ¿Podría haberme pasado lo mismo que a Adán?

1.1 Contexto

Recordemos lo que ha dicho hasta ahora la Biblia:
Dios creó todas las cosas, todo lo hizo bien y solamente por su iniciativa y voluntad. El capítulo 2 lo expresa mostrándonos que todo era bueno y las relaciones estaban en el o rden correcto y de la manera correcta: La relación con Dios, la relación entre el hombre y la mujer, y la relación de ellos con el resto de la creación.
Eran tan buenas las relaciones que no había nada que ocultar. El hombre y la mujer están en unidad, tienen una relación abierta, y no hay nada escondido entre ellos. Ambos estaban desnudos, pero ninguno sentía vergüenza de estar así, no tenían nada que esconder el uno del otro y no tenían nada que esconder de Dios. Este es el estado bueno y perfecto, esta es la razón para lo que fuimos creados, para disfrutar de Dios y su bendición, en el lugar que Él ha provisto, sin nada que esconder.
¿Y por qué eran tan buenas las cosas? ¿Porque las relaciones eran tan perfectas y el trabajo y la vida tan placentero? Porque se sometían a Dios y porque se sometían a Dios, la creación se sometía a ellos. Amaban a Dios y por eso podían amarse el uno al otro.

2. La caída

Así llegamos al capítulo 3, y desde el principio debe llamarnos la atención. Porque surge un nuevo personaje uno que no había surgido en el relato antes. Es la serpiente.
Y con la aparición de la serpiente podemos darnos cuenta que algo está mal en el jardín, el v.1 dice:
«La serpiente era el animal más astuto de todos los que Dios el Señor había creado…»
Estas solas palabras nos deberían alertar de que algo ya está mal, el orden de la creación ha sido alterado
¿Cuál era el lugar que ocupaban en la creación los animales? El de sometimiento al hombre, fueron hechos inferiores al ser humano y debían someterse a su liderazgo. Pero la Biblia nos llama la atención, algo ha sucedido en la creación que aparece esta serpiente y es más astuta que el resto de los animales, se ha alterado el orden normal de las cosas.
El resto de la Biblia nos aclara quién es esta serpiente: es Satanás. Un ángel caído, no es una metáfora, no es una idea o un concepto para referirse al mal, Satanás es real y es un enemigo que lucha sin descanso contra Dios y los suyos. Jesús nos dice que es un asesino y un padre de mentiras, esto es lo que él busca hacer: destruir y mentir.
¿Y qué sucedió con este encuentro?
Lo que vemos es un simple diálogo, un dialogo interesante y aparentemente inofensivo. Una conversación de preguntas y respuestas.
Pero si analizamos las preguntas y las respuestas del diálogo nos damos cuenta que es un diálogo absolutamente peligroso y con consecuencias terribles, dolorosas y eternas, con consecuencias desastrosas para ti y para mí y para toda la humanidad.

2.1. La serpiente cuestiona el orden de lo creado, cuestiona el gobierno de Dios sobre la creación:

“¿Así que Dios les ha dicho a ustedes que no coman de ningún árbol del huerto?»” (v.1b)
¿Se dan cuenta lo que hace con esta pregunta?
Él ha distorsionado lo que Dios dijo. El Señor nunca había dicho que no podían comer de ningún árbol, sino que podían comer ¡de todos los árboles! excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal (2:16-17). Satanás comienza poniendo duda y sospecha con respecto a lo que Dios ha dicho, él tuerce la verdad, su ataque no es directo ni habla mentiras directamente, el tuerce lo que Dios ha dicho. Lo hace cambiando las cosas lo suficiente para que te confundas.
Así es su estrategia, no es una mentira descarada, sino que un poco de mentira en medio de la verdad; para torcer la verdad. Un billete falso entre un grupo de verdaderos pasa inadvertido más fácilmente ¿Alguna vez escuchaste de alguien a quien le pasaron un billete falso entre un montón de verdaderos? ¿Alguna vez te pasó? A nosotros sí ¡Es más fácil caer en el engaño cuando va camuflado en un poco de verdad!
Regresando a nuestra historia: Lo más curioso es lo que pasa luego. Primero, brilla por su ausencia el esposo ¡él estaba escuchando esa conversación! No estaba lejos, el versículo 6 indica claramente que él se encontraba cerca. Si recordamos la orden de no comer del árbol ¡le fue dada a Adán cuando Eva aún no existía! Dios le dio esa orden a él en su rol de cabeza y líder de su esposa. Pero Adán no dice nada y es Eva quien sostiene la conversación con la serpiente, esto va de mal a peor.
Porque lo segundo que sorprende es la respuesta de Eva a la serpiente.
Esperaríamos que ella parara en seco a la serpiente. Uno esperaría que ella o su esposo corrigieran a la serpiente, ellos sabían lo que Dios había dicho, podían decirle: “¡Para! Eso no es lo que Dios nos ha dicho” Pero miremos su respuesta fue:

“… «Podemos comer del fruto de los árboles del huerto…” (v.2).

Hasta aquí estamos bien, efectivamente esto les había dicho el Señor. Pero esto sigue:

“…pero Dios nos dijo: “No coman del fruto del árbol que está en medio del huerto, ni lo toquen. De lo contrario, morirán.”»” (v.3)

El tocar no aparece en la orden de Dios. Es una añadido a lo que Dios había ordenado, en ninguna parte dice que no podían tocar.
Queridos hermanos graben esto en sus mentes: El error y la desobediencia a la Palabra de Dios siempre comienza con agregarle o quitarle a lo que Dios ha dicho ¡Siempre!
A veces con cosas tan pequeñas como una sola palabra: “Tocar”.
Satanás tuerce la palabra de Dios diciendo lo que Dios no ha dicho, luego Eva añade un poquito… y finalmente Satanás puede clara y abiertamente contradecir, cuestionar y desafiar la Palabra de Dios.
Ellos morirían si comían el fruto, “No es cierto” le dice Satanás.

“… «No morirán. Dios bien sabe que el día que ustedes coman de él, se les abrirán los ojos, y serán como Dios, conocedores del bien y del mal.»” (v.5)

“Dios sabe y les mintió a propósito”, “no es cierto lo que les dijo”, “la Palabra de Dios no es confiable”. Este es el veneno, la mentira y es también la gran arma de Satanás que planta en el corazón del hombre y la mujer: “Dios les mintió”, “Su palabra no es confiable”.
Es en ese momento que Eva vio el fruto y le pareció apetitoso, es recién cuando el fruto le pareció agradable y le dieron ganas de comerlo y llegar a tener ese entendimiento que ofrecía Satanás. Así que cortó uno de los frutos y se lo comió.
Finalmente Eva tuvo que escoger entre creerle a Dios o creerle a la serpiente. ¿Cuál de los dos se había mostrado más confiable, poderoso y sabio hasta ahora? Dios. Sin embargo prefieren creerle a la serpiente.

¿Qué es lo que la serpiente ofrece para generar ese deseo, esa confianza?

¿Qué es lo que hay en el ofrecimiento de la serpiente que hace que valga la pena traicionar y desobedecer a un Dios tan bueno?

Es poder.
Finalmente la promesa de la serpiente, y el atractivo de su promesa fue el poder.

Fíjate cual sería el efecto de comer del fruto: ser como Dios (v.5).
¿Cómo habían sido hechos ellos? A imagen y semejanza de Dios. No había ningún otro ser en la creación que disfrutara de ese estatus. Eran increíblemente privilegiados. Eran la autoridad de Dios para la creación. Nadie más tenía un rango más elevado o privilegiado que ellos, pero no les fue suficiente. ¿Para qué ser primer ministro si puedo ser rey?, ¿para qué ser vicepresidente si puedo ser presidente?, ¿por qué tengo que ser imagen y semejanza de Dios si puedo ser Dios? Esa fue finalmente la verdadera carnada que sedujo a Eva.

2.2. El conocer el bien y el mal.

No quiere decir que ellos eran pobres seres en ignorancia y estaban incompletos y por fin tendrían acceso a una información y educación que les faltaba. ¡Para nada! Ellos gobernaban el mundo, nadie tenía más conocimiento e inteligencia que ellos. El conocer el bien y el mal tiene que ver con el poder, con el querer ser como Dios, el querer tener la palabra final que tiene Dios, el conocer el bien y el mal no es un tema de información. En la biblia “conocer” no es algo que sabes sino algo que haces. Conocer el bien y el mal no tiene que ver con saber algo que no sabían, sino en poder hacer cosas buenas y malas, ellos querían ser los dueños de sus propias vidas y tener la palabra final sobre sus vidas, como Dios.
Hasta entonces ellos dependían de Dios para saber los límites de lo bueno y lo malo, pero quisieron borrar ese límite, ellos quisieron ser como Dios.
Esto fue lo que realmente sedujo al hombre para desobedecer a Dios, pusieron en juego todo lo que Dios les había dado por el poder.

3. Las consecuencias

Esta es nuestra característica humana. Lamentablemente aquí vemos nuestra estupidez como seres humanos, nuestra necedad y todo tiene que ver con nuestra actitud hacia la Palabra de Dios.
¿Cuáles fueron las consecuencias de lo que pasó?

Primero. Vergüenza y culpa, ya no pueden andar desnudos. Cuando Dios hace manifiesta su presencia en este lugar (el v.8 no quiere decir que Dios andaba en otro lado distraído). Cuando eso pasa, el hombre se esconde. Cuando sus ojos fueron abiertos (v.7) se cubren con hojas,

Segundo: Miedo. En el v.10 el hombre le dice a Dios “te oí en el huerto, y tuve miedo porque estaba desnudo”. El pecado engendra miedo. Nos tenemos miedo, tememos por el futuro, tememos perder algo o perder a alguien. Tenemos miedo y este miedo fue engendrado por el pecado. El pecado produce culpa y miedo.

Tercero: El pecado produce dolor. Hay mucho dolor en la creación, en la relación del hombre con la creación (ver v.16). El pecado trae dolor en la vida, dolor en lo que experimentamos, la enfermedad, el dolor físico son consecuencias de querer ser como Dios. Pero también hay dolor en las relaciones. En la relación hombre y mujer, por eso es que es tan difícil llegar a ser uno entre esposa y esposo. Aún en la relación más especial que puede experimentar el ser humano que es el matrimonio hay dolor. Cuando dice “tu deseo será para tu marido” quiere decir que “tú deseo te hará querer manejar, controlar y manipular a tu marido, y él tendrá dominio sobre ti”. Aquí vemos el comienzo de la competencia entre el hombre y la mujer. Ella querrá dominar a su marido y el ¿qué hará? Él querrá abusar de su autoridad y la usará mal. Dios está advirtiendo la distorsión de las relaciones entre hombre y mujer, es el comienzo del conflicto en el ser humano. Divorcio, luchas de poder, envidias, desconfianza. Todo esto es una señal distintiva en las relaciones del ser humano.

Cuarto: Hay dolor físico, dolor en las relaciones, dolor en la naturaleza (Pablo dice en Romanos 8, que toda la creación gime por la futura gloria que ha de venir con la segunda venida del Hijo de Dios). Hay también dolor en el trabajo como consecuencia de la desobediencia del ser humano (v.17). La creación, el mundo ya no va a colaborar más con el hombre, ya no se someterá a él ¿por qué habría de hacerlo?

Quinto: Finalmente hay muerte como consecuencia final e inevitable del pecado. Estadísticamente es normal y natural, pero no es parte del diseño de Dios, por eso es tan dolorosa y violenta y desgarradora, porque no fuimos hechos para eso, es consecuencia del pecado.

Finalmente Dios expulsa al hombre del jardín. El v. 22 no quiere decir que el hombre pasó a ser una amenaza para Dios ¡jamás lo fue ni podrá serlo! Aunque nos gusta creernos y queremos ser dios. Lo que quiere decir este versículo es que el hombre tiene un conocimiento del bien y del mal que no puede manejarlo. Por eso es que Dios tiene que sacarlo del jardín del Edén (v.23 y 24), para que no coma del árbol de la vida.

3.1 Una pregunta sin contestar

¿Cuál es el origen del mal?
Entendemos el origen del pecado del hombre, pero cuando vemos este relato podemos darnos cuenta que ya existía el mal, la serpiente ya estaba ahí. La Biblia no nos da una respuesta absoluta. Lo que sí nos dice que este ser creado que es llamado Satanás en un momento se rebeló contra Dios y también sufrió las consecuencias de su rebeldía. Pero la pregunta se mantiene.

La Biblia no nos da una respuesta, simplemente dice: así es.

A mí me encantaría tener una respuesta, me gustaría tener las respuestas a muchas cosas que me he preguntado también. Pero al recordar el capítulo 3 de Génesis me doy cuenta que mucho de mi ansiedad, necesidad e impaciencia por querer tener respuestas y detalles tiene que ver precisamente con mi deseo de querer ser el presidente y no el vicepresidente. Parte de ser el vicepresidente es aceptar que no tengo todas las respuestas, no tengo todas las respuestas, la información ni tengo todo el poder. Hay alguien encima de mí que tiene que sabe más que yo, puede más que yo y a quien yo tengo que rendirle cuentas.

3.2. ¿Qué es el pecado?

Otra pregunta importantísima que sí tiene respuesta en Génesis 3 es ¿Qué es el pecado?
Vemos que el pecado es fundamentalmente una lucha por el poder ¿quién manda a quién? Dejemos de pensar que el pecado es un acto específico que cometo de vez en cuando.
El pecado es un deseo incansable en mi corazón así me dé cuenta o no de yo tener la última palabra sobre mi vida, de yo tener el poder al menos en mi vida.
Pero cuando Dios creó al hombre no le creó con esa autoridad absoluta, le dio mucha autoridad y mucho poder y responsabilidad, pero le creó para vivir bajo su autoridad, bajo su gobierno. Así que el pecado no es otra cosa que la lucha por el poder.
Y siempre tiene su origen en nuestra actitud hacia la Palabra de Dios. Ella es el instrumento visible del gobierno de Dios. Como el semáforo es la muestra visible de la autoridad del Estado, o el carabinero. Tenemos dos opciones ante una orden de un semáforo ¿quién manda?

¿Una ampolleta color rojo sabe más que yo? Si.

La muestra visible de Dios en el mundo es su Palabra.

Esta lucha de poder comienza siempre en mi actitud hacia la Palabra de Dios, en mi duda, mi desconfianza acerca de lo que dice. ¿Sabrá realmente lo que está diciendo Dios?, ¿no habrá exagerado un poquito con este tema?, “estoy seguro que Él no se ha puesto en mis zapatos, mi situación es única, estoy seguro que Él me va a entender si yo lo hago de esta manera”.
Como Eva y como Satanás siempre vamos a quitar o añadir algo a la Palabra de Dios, vamos a torcerla, hasta finalmente ir completamente en contra de ella.
¿Se dan cuenta por qué es tan importante que conozcamos nuestra Biblia?, ¿Qué la leamos, estudiemos y obedezcamos?, ¿Que sea parte central de nuestra iglesia y nuestras vidas?
No hay otra manera de vivir bajo el gobierno de Dios que vivir bajo su Palabra.
Esta lucha por el poder en nuestro caso (no en el caso de Adán y Eva) se agarra de algo que ya está en nuestro corazón (no en el de Adán y Eva porque ellos no habían pecado, no tenían nada en la mente y el corazón, la tentación es externa para ellos igual que a Jesús) pero lamentablemente a partir de Adán y Eva dice Santiago que somos tentados a partir de nuestros deseos profundos del corazón, somos tentados a partir de nuestros malos deseos. ¡Yo no necesito que se me aparezca una fea serpiente para ser tentado! Ya está en mí la inclinación hacia el pecado. Por eso la tentación ya es pecado. El solo hecho de que yo haya pensado hacer algo ya pequé, no creas a los que dicen “mientras no lo hagas estás bien”, no. por eso Jesús dijo que el problema no está afuera sino en el corazón (Marcos 7) y en el sermón del monte dijo que no es necesario salir y dormir con otra mujer para cometer adulterio, al solo desearla en mi mente ya adulteré.
Entonces el pecado está profundamente enraizado en nosotros. Empieza en nuestros corazones torciendo, adulterando y finalmente desobedeciendo flagrantemente la Palabra de Dios.
¿Hay esperanza? Gloria a Dios que sí hay esperanza.

4. El Evangelio en Génesis

Veamos el versículo 15.

“Y pondré enemistad entre tú y la mujer, y entre tu simiente y su simiente (literalmente “su hijo”); él te aplastará la cabeza, y tú le morderás en el talón”. (NVI)

Aquí vemos una promesa donde Dios establece lo que va a hacer luego. Anuncia que Satanás será derrotado finalmente, la herida que la serpiente hará a este hijo es una mordida en el talón, pero la herida en la serpiente será que su cabeza será aplastada.
Este hijo, este descendiente es Jesús. Vemos su triunfo en el desierto cuando nuevamente viene Satanás tentando a este segundo Adán, torciendo la Palabra de Dios, intentando que Jesús falle. Pero él nunca cae, él hace lo que Adán nunca pudo hacer y escoge hacer la voluntad de Dios. Él hace lo que tú y yo tampoco podemos hacer, nosotros no podemos pasar ni un solo día entero haciendo la voluntad perfecta de Dios. El apóstol Pablo lo explica de la siguiente manera en Romanos 5:12 en adelante:

“(12) Así pues, por medio de un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, y así la muerte pasó a todos porque todos pecaron… (15) Pero el delito de Adán no puede compararse con el don que Dios nos ha dado. Pues por el pecado de un solo hombre, muchos murieron; pero el don que Dios nos ha dado gratuitamente por medio de un solo hombre, Jesucristo, es mucho mayor y en bien de muchos. (16) El pecado de un solo hombre no puede compararse con el don de Dios, pues por un solo pecado vino la condenación; pero el don de Dios, a partir de muchos pecados, hace justos a los hombres… (18) Y así como el delito de Adán puso bajo condenación a todos los hombres, así también el acto justo de Jesucristo hace justos a todos los hombres para que tengan vida (19) Es decir, que por la desobediencia de un solo hombre, muchos fueron hechos pecadores; pero, de la misma manera, por la obediencia de un solo hombre, muchos serán hechos justos”. (DHH)

Dios no se quedó con los brazos cruzados frente al desastre del ser humano.
Qué maravilla que Él dio una promesa y cumplió esa promesa en Cristo.
Entonces ¿por qué seguir viviendo bajo la desesperación y la frustración de alguien quien no ha confiado en Jesús?, ¿por qué seguir siendo presas de la desesperación, el temor, la duda, la vergüenza, el dolor y la muerte?
Hoy en día tú y yo podemos enfrentar la vergüenza, el dolor y la muerte en Cristo, con esperanza.
Si hemos puesto nuestra confianza en Cristo y hemos reconocido que solo Jesús es el único que puede recuperar lo que se había perdido, el único que puede obedecer y vivir de manera agradable para Dios. Si depositamos nuestra confianza en Él, entonces tenemos esperanza.

5.Conclusión.

¿Dónde estoy en el jardín del Edén? Ahí en el medio, yo soy como Adán, tu también. Y como Eva. ¿Podría habernos pasado lo mismo a nosotros? Sí y quizá sin necesidad de mucho esfuerzo por parte de la serpiente. Pero tengo la esperanza de que todo lo que yo no puedo ser, Jesús lo es.
La historia de la salvación va a seguir progresando a partir de este versículo 15.

Oremos.

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