Primer Sermón del año 2014

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Sermon 1er DOMINGO DEL AÑO PDF 

“Con un poco de ayuda de mis amigos” (Un llamado a trabajar juntos)

Introducción.

En el mes de junio de 1967 los “Beatles” publicaban una canción titulada “With a little help of my friends”, que quiere decir “Con un poco de ayuda de mis amigos”.

En esta canción canta el baterista, Ringo, y en los coros le responden los otros tres integrantes de la banda. Esta canción se hizo muy famos y popular, incluso fue adaptada y cantada por otros artistas, personalmente me gusta más la versión blues rock de Joe Cocker.

Pero ¿Qué tiene que ver esto con el sermón de hoy?

Bueno, el pasaje que escogí como el tema del primer sermón del año se encuentra en la carta a los Colosenses y es un texto que casi nadie se molesta en leer.

El apóstol Pablo ya terminó de darles sus mandamientos apostólicos en el versículo 6, las exhortaciones terminan, y desde el versículo 7 leemos todo tipo de datos personales y saludos. Son sus saludos de despedida y es fácil suponer que esta es la parte aburrida, o la parte con poco contenido aplicable a nosotros. Es fácil pensar que al final sólo quedan las formalidades típicas de una carta de Pablo hacia sus amigos y muchos piensan que esta parte de la Biblia no es tan importante como aquellas partes donde hay más “enseñanza” directa. Pero sí importa.

Lo que tenemos en este pasaje es una fotografía de grupo. Al firmar su carta Pablo incluye una fotografía. Un retrato de todas las personas que le ayudaron en su ministerio mientras él estaba preso en Roma. Una foto de sus amigos.

Por eso mi primer sermón del año tiene el mismo título que la canción de los “Beatles”: “Con un poco de ayuda de mis amigos”. Estos versículos hablan de la profunda satisfacción del Apóstol Pablo porque reconoce que él es capaz de llevar a cabo su ministerio sólo a causa de la fidelidad de muchos amigos queridos que han permanecido a su lado y que han sido de gran ayuda.

Y al final de su carta, Pablo dice algo de cada uno de sus amigos. Cada uno de ellos tiene una historia que nos va a hablar, desafiar y animar esta mañana. Y una parte importantísima del ministerio de Pablo es que él tuvo a muchas personas a su lado durante muchos años.

Oremos.

1. La fotografía de los fieles acompañantes.

Para Pablo estas personas son indispensables. Son los que están haciendo su ministerio posible. ¡Él no podía hacerlo por sí mismo! nadie puede. Ni siquiera los mejores… ni siquiera el apóstol Pablo. Tuvo que recibir ayuda de sus amigos. Y ellos le apoyaron. Siempre ha sido así. Incluso desde el Antiguo Testamento.

Por ejemplo, en Éxodo 17 vemos a Moisés dirigiendo una batalla. Cada vez que él tenía en alto sus manos Israel ganaba, pero cuando dejaba caer su mano, los enemigos empezaban a ganar. Así que dos hombres (Aarón y Hur) tuvieron que sostenerle las manos, uno al lado del otro y así afirmaron sus manos hasta la caída del sol y el pueblo derrotó a sus enemigos. Con un poco de ayuda de los amigos de Moisés Israel pudo ganar una gran victoria.

El libro de Proverbios tiene muchas declaraciones sobre la importancia de la compañía y el apoyo leal. Por ejemplo Proverbios 27:17 dice: “El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre.” (NVI). La idea es que la ayuda incrementa la efectividad, incrementa el sentido de satisfacción y la tolerancia, porque afina, estimula, anima.

Estas verdades son afirmadas por todo el Antiguo Testamento y cuando llegamos al Nuevo Testamento vemos el mismo principio en la vida de la iglesia. En Hechos vemos que Dios apartó a Saulo para ser misionero, pero Él no le llamó solo. El Espíritu Santo dijo: “Apártenme ahora a Bernabé y a Saulo…” (Hechos 13:2). Desde el principio de su ministerio Pablo nunca estuvo solo. Siempre tuvo compañeros fieles.

De hecho en todo el libro, la única vez que vemos a Pablo solo es por un periodo breve en Atenas mientras estaba esperando a sus amigos (Hechos 17:14-16). Así que Pablo fue la clase de persona que necesitaba el apoyo y la ayuda de sus amigos. Tan grande como él fue, nunca podría haberlo hecho solo. Y esto sigue siendo una verdad hoy.

2. Los amigos de Pablo

Pablo escribió la carta a los Colosenses desde Roma. Él estaba preso. Es la primera de dos prisiones. La segunda terminaría en su muerte. Y durante este tiempo en prisión él da este retrato de sus amigos quienes le ayudaron.

Amigos quienes tuvieron la capacidad de asumir el riesgo de estar asociados a un preso, a un enemigo de Roma. Ellos tuvieron una fuerte presión y pagaron un costo social al mostrarse abiertamente como amigos de Pablo. La gente les miraría de forma despectiva, muchas puertas se les cerrarían, las mismas críticas, burlas, chismes que se levantaban contra Pablo les llegarían a ellos. El mismo odio, resentimiento, enojo y ataques también. Así que estos hombres son héroes. Pagaron un precio al asociarse con Pablo. Pero ellos sopesaron el costo, hicieron el compromiso, y se mantuvieron fieles al lado de Pablo. Cada uno de ellos tiene algo único.

Y ahora quiero invitarles a concerles:

Tíquico, el hombre con un corazón de siervo

Los versículos 7 y 8 dicen:

“Nuestro querido hermano Tíquico, fiel servidor y colaborador en el Señor, les contará en detalle cómo me va. Lo envío a ustedes precisamente para que tengan noticias de nosotros, y así cobren ánimo.”

El nombre “Tíquico” significa “afortunado”. Y Tíquico fue afortunado. Aunque sabemos poco de él (se lo menciona solo 5 veces), sabemos una cosa: hizo honor a su nombre, porque fue muy afortunado de pasar tanto tiempo, en el ministerio de Pablo, a su lado.

La primera vez que encontramos a Tíquico es en Hechos 20. En ese capítulo, Pablo había terminando su tercer viaje misionero y planificó otro viaje, a Macedonia para recoger algo de dinero, una ofrenda, como un regalo de amor para los santos en Jerusalén.

Su propósito era reconciliar la iglesia de Jerusalén con la iglesia gentil. Había el riesgo de que se rompa la unidad de la iglesia pues los judíos miraban con recelo a gente de otras naciones convirtiéndose al cristianismo. Así que Pablo quiso recolectar dinero de los creyentes gentiles y tomar ese dinero a Jerusalén para los creyentes judíos, como una muestra de cariño. Pero Pablo no solamente llevó una ofrenda, sino que también un grupo de creyentes gentiles. Uno de ellos fue Tíquico. Ahí lo vemos por primera vez, cuando se une el Apóstol para ir a Jerusalén.

Esto indica algo de la clase de hombre que fue: Tuvo un corazón de siervo. Se da cuenta que es un viaje largo. Se despide de su familia, de su trabajo, de sus amigos, del compañerismo de su iglesia. No sabía cuánto tiempo llevaría esta aventura de acompañar a Pablo, no sabía si los cristianos judíos le recibirían bien. Un viaje así en esos días era muy difícil y largo. Sin embargo, Tíquico estuvo dispuesto a hacerlo. Y ¿qué pasó a lo largo del camino? En Hechos leemos que en cada ciudad les advertían de duras pruebas en Jerusalén. Sin embargo, nadie se dio media vuelta. Tíquico se quedó con Pablo. Y ahora, años después, cuando vemos a Pablo preso en Roma, Tíquico sigue con él, en prisión.

Y ¿saben qué? La vida de este hombre se pone más emocionante. Pablo tendría un segundo encarcelamiento, al final del cual sería ejecutado. En este segundo encarcelamiento escribió la carta a Tito y al final en 3:12 leemos: “Cuando te envíe a … Tíquico, procura venir a mí…”. Ahí está un hombre leal, estuvo hasta el final con Pablo.

Vemos algo similar cuando Pablo le escribe a Timoteo. En 2 Timoteo 4:12: “…a Tíquico lo envié a Éfeso. Cuando vengas, trae la capa que dejé en Troas con Carpo, y los libros, especialmente los pergaminos.” Pablo se había olvidado su capa… ¡se había olvidado muchas cosas! Así que le dice a Timoteo: “cuando vengas, trae todo lo que me olvidé…” pero ¿qué más está diciendo en el trasfondo? “Timoteo, quiero que vengas, te necesito”. Pero para que eso pase Pablo sabe que Timoteo tendrá que dejar su congregación en Éfeso ¿a quién va a enviar para tomar su lugar como el pastor de esta iglesia? A Tíquico. Este hombre ya tenía una carrera como pastor subrogante, llenando el espacio de hombres de clase mundial como Tito y Timoteo. Tíquico estaba listo para entregar a estas congregaciones el carácter y la enseñanza de Cristo que él había aprendido de Pablo. Tíquico, un hombre con corazón de siervo. Sigamos con la lista, el segundo hombre de la línea.

Onésimo, el hombre con el pasado pecaminoso

Conocemos más de Onésimo por la carta a Filemón.

La carta a los Colosenses fue escrita para la iglesia de Colosas, la carta a Filemón fue escrita para una familia de la iglesia en Colosas. ¿Quién era Filemón? Filemón era uno de los pilares de la iglesia de Colosas. Él amaba al Señor. Su familia estaba muy involucrada y es muy probable que la iglesia se reuniera en su casa.

Filemón era un hombr muy rico que se había convertido por medio de Pablo y como era rico, tenía algunos esclavos. Uno de sus esclavos fue Onésimo. Pero a Onésimo no le gustaba vivir en la casa de Filemón, no le gustaba ser su esclavo así que se escapó. ¿Sabes lo que le pasaba a un esclavo fugitivo si lo atrapaban? Era ejecutado, era sentenciado a muerte. Pero Onésimo se escapó, y corrió hasta Roma.

Y ¿qué pasó? Lo increíble pasó, Onésimo llegó a conocer a Pablo.

Y Pablo llevó a Onésimo a Cristo ¡Tal como lo había hecho con su antiguo amo! ¿No es asombroso? Había más de 2 millones de personas en Roma pero Onésimo se topó con el pastor de su antiguo amo.

No es tan sorprendente cuando vemos que el Dios soberano tenía un plan. Así que, junto con la carta a los Colosenses, Pablo envió otra carta, la carta a Filemón y envió también a Onésimo de vuelta. En la carta a su anterior amo Pablo le dice: “Filemón, sé que Onésimo se escapó, pero no lo mates, recíbele, él se escapó siendo un esclavo, pero vuelve siendo tu hermano en Cristo y está dispuesto a servirte como esclavo y como un hermano en la fe. Así que abre tus brazos y recíbelo como si fuera yo mismo”. (Deben leer la carta a Filemón).

Ahora, debemos entender que es muy probable que, al escaparse, Onésimo haya robado objetos valiosos de la casa de su amo. Y es muy seguro también que lo que le impulsó a ir a Roma era el vicio en su corazón; pues no arrancó a una ciudad tranquila a disfrutar su libertad con bajo perfil, sino que fue a la capital de las sensualidades. La carnalidad lo llevó a Roma y se encontró con Pablo; y ahora cuando vuelve todo lo que desea es santidad, lo único que desea es servir de nuevo a Filemón y agradar a Dios. “No le veas como un esclavo fugitivo, sino como un querido hermano, como uno de nosotros” es el desafío para Filemón.

¿Quieres oír algo genial? Cristo es la seguridad para un hombre con pasado, que ese pasado ya ha pasado. Si alguno está en Cristo es nueva criatura; las cosas viejas pasaron, he aquí son hechas nuevas (2 Corintios 5:17). Por eso Pablo puede decirle a Filemón: “Onésimo es un hermano ahora, y yo amo a este hombre”.

Pablo vio a un hombre con un pasado, con un mal pasado, pero él sabía lo que Cristo puede hacer en un hombre así porque Pablo era también un hombre con un pasado pecaminoso. ¿No te parece maravilloso que Dios puede transformar a alguien con un pasado y usarlo en su Reino?

Y la historia de Onésimo parece que no terminó ahí.

Se ha encontrado una carta antigua de un hombre llamado Ignacio quien fue líder en la Iglesia de Antioquía. Él escribió cartas agradeciendo la visita de otros líderes de la Iglesia. Y la carta que fue encontrada es una carta que él escribió a la iglesia de Colosas, este documento antiguo dice lo siguiente: “…en el nombre de Dios, recibí toda su congregación en la persona de Onésimo, un hombre de amor inefable y su pastor…”.

Este escrito puede ser un gran final para la historia de Onésimo, ¿no es así? Si el pastor del que habla esa carta es el mismo, entonces sabemos que: no solamente Filemón lo recibió de vuelta, sino que Onésimo ¡se convirtió en su pastor! ¡Esto es fenomenal! De esclavo a fugitivo, y a pastor. Me gusta esta imagen de Onésimo, un hombre con un pasado pecaminoso. Echemos un vistazo al tercer hombre:

Aristarco, el hombre con un corazón compasivo.

¿Saben qué es una de las cosas que más necesita alguien que está en el ministerio? Todo líder necesita personas cerca de él para sobrellevar las cargas con él. No hablo de personas prominentes o destacadas, con grandes ministerios y dones y mucho carisma, sino hablo de personas que quizá no estén a cargo de programas, quizá no están realizando grandes cosas y asombrando a todos los demás; sino de gente que simplemente se preocupa, a quienes uno le importa. Aristarco era una de esas personas, con un corazón comprensivo.

Versículo 10:

“Aristarco, mi compañero de cárcel, les manda saludos…”

Cuando Pablo decidió ir a Jerusalén llevó consigo a Aristarco.

En Jerusalén Pablo fue capturado y encarcelado, luego fue trasladado a Cesarea. En Hechos 27 vemos que finalmente es subido a un barco a Roma a ser juzgado. El versículo 2 dice que Aristarco estaba con él. Es muy posible que se quedara al ldao de Pablo desde Jerusalén.

Pablo lo llama “mi compañero de prisión”. ¡Aristarco no había cometido ningún delito! Pero el apóstol le dice “compañero de cárcel” esta es una sola palabra en el original que significa literalmente significa un cautivo de guerra, un preso, alguien “atrapado con la lanza en la mano”.

La pregunta obvia es ¿por qué capturaron a Aristarco? La respuesta es, nunca lo hicieron. Nunca fue atrapado haciendo algo malo, entonces ¿por qué lo metieron en la cárcel? Nunca lo hicieron, Aristarco no fue encarcelado.

Entonces ¿por qué Pablo le llama así? Sencillamente porque Aristarco pasaba tanto tiempo con Pablo, que era como un preso más. Él escogió estar al lado de Pablo. Él escogió adoptar el mismo estilo de vida de Pablo porque era comprensivo, porque Pablo le importaba, porque le amaba, porque sabía que Pablo lo necesitaba. Un hombre con un corazón compasivo.

Hay personas que no pueden hablar frente a una gran audiencia, o hacer grandes actividades, pero son los más queridos de todos, porque ellos son los que sobrellevan las cargas de otros, los que hacen que el camino de uno sea más fácil, los que están a tu lado.

Al final no sabemos mucho de Aristarco, qué hizo en la iglesia; pero lo que sí sabemos es que lo que sea que haya hecho, lo hizo renunciando a su libertad para hacerlo. Él es un preso con Pablo. Y déjame decir una cosa, la obra del Señor nunca se haría si no fuera por gente que está dispuesta a renunciar a muchas cosas para hacer la voluntad de Dios, para ayudar. Ése fue Aristarco, un amigo “en todo tiempo”, en el mal tiempo y en el buen tiempo. Cuando las cosas se ponían difíciles y Pablo decía “¿Quién va a ser voluntario?” Aristarco era el primero en levantar la mano. “Yo, Pablo, ¿A dónde vamos? ¿A qué cárcel?” La verdadera grandeza es de los que ayudan

Marcos, el hombre con un futuro sorprendente

El versículo 10 sigue:

“…también Marcos, el primo de Bernabé. En cuanto a Marcos, ustedes ya han recibido instrucciones; si va a visitarlos, recíbanlo bien.”.

Tal vez deberíamos llamar a este Marcos “El hombre de la segunda oportunidad”.

Marcos aparece por primera vez en el libro de Hechos, cuando Pablo está por comenzar el ministerio al que Dios le llamó.

Su nombre completo era Juan Marcos y él estaba acompañando a Bernabé y Pablo en ese primer viaje ¡Qué futuro más prometedor! Pero en Hechos 13:13 leemos:

“Pablo y sus compañeros se hicieron a la mar desde Pafos, y llegaron a Perge de Panfilia. Juan se separó de ellos y regresó a Jerusalén”.

¿Se dan cuenta qué sucedió? Cuando llegaron a la parte más peligrosa del viaje, cuando tenían que cruzar montañas peligrosas que estaban llenas de ladrones, Juan Marcos se apartó de ellos y volvió a Jerusalén, a casa. Más tarde, en Hechos 15 leemos que Pablo y sus amigos están por partir a su segundo viaje misionero. Bernabé sugiere: “Llevemos a Juan Marcos”. Pablo respondió: “¿Estas bromeando?, ¡no!”. Pablo pensó que no era bueno llevar a aquel que se había apartado de ellos y de la obra. El desacuerdo fue tan grande que Bernabé también terminó separándose de Pablo.

Pero ahora en la carta a los Colosenses, vemos que Juan Marcos está con Pablo.

Algo sucedió con él, por eso digo que es el hombre del futuro sorprendente. Comenzó desastrosamente, pero el mismo Dios que puede usar a la gente con un pasado pecaminoso, puede usar a personas que fracasan. El versículo 10 dice: “En cuanto a Marcos, ustedes ya han recibido instrucciones… recíbanlo bien” ¿Por qué no lo recibirían bien? ¡Porque Marcos tenía la reputación de ser un fracaso, alguien en quien no se puede confiar! No sabemos cómo se difundió su mala reputación, pero Pablo está diciendo ahora que Marcos es un hombre diferente, pueden recibirlo, él ha cambiado, ha sido restituido a un lugar de utilidad.

¿Quieres oír algo emocionante? Marcos consiguió el maravilloso privilegio que sólo cuatro hombres en toda la historia de la humanidad tuvieron. Él escribió uno de los evangelios; el Evangelio de Marcos.

Y escucha esto: En 2 Timoteo 4:11 ya cerca a su muerte Pablo le dice a Timoteo:

“Sólo Lucas está conmigo, recoge a Marcos y tráelo contigo, porque me es de ayuda en mi ministerio”

¿No es eso bueno? “Oye, Timoteo, cuando vengas solo quiero que traigas a uno contigo, quiero que traigas a Marcos, el ex-desastre, porque me es útil”. En sus últimos días Pablo quiso a Marcos a su lado, para servir al Señor juntos.

Y años más tarde Marcos empezó a escribir su Evangelio. Cuando escribió: “…Si alguno quiere venir en pos de mí niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame…” Marcos habría entendido lo que significa negarse a sí mismo y morir todos los días por la causa de Jesucristo. Porque él aprendió de la manera difícil.

Amados, hay una segunda oportunidad. Hay un futuro para los que fracasan. ¡Gloria al Dios de la restauración! ¡Qué equipo el de Pablo! continuemos:

Jesús, llamado el justo, el hombre con un fuerte compromiso

Este es un personaje aún más desconocido. Quizás pienses “Nunca oí hablar de él”.

Lo primero que llama la atención es su nombre: “Jesús”, ¿estaría a la altura de semejante nombre? Según Pablo su apodo era “el justo” parece que estaba haciendo bien las cosas ¡este es un excelente apodo! “Jesús el justo”. El versículo 11 dice que él junto con Aristarco y Marcos eran “de la circuncisión”, es decir que eran judíos. Pero mira lo que dice luego:

“…Éstos son los únicos judíos que colaboran conmigo en pro del reino de Dios, y me han sido de mucho consuelo”

Ellos fueron los únicos compañeros y amigos judíos para de Pablo. ¿No es triste? La mayor parte de los judíos de Jerusalén había rechazado a Pablo. Esto demuestra que Jesús, el justo, fue uno de los pocos con un fuerte compromiso hacia Pablo, él salió de su pueblo y asumió el rechazo de los suyos por seguir al apóstol. De todos los judíos a los que Pablo predicó, sólo tres, se hicieron sus compañeros de trabajo y fueron de gran consuelo para él. La palabra “consuelo” o “estímulo” (depende de tu traducción) implica disminución del dolor, es un bálsamo, un alivio. Estos hombres han sido eso para Pablo. “Estos son los que me han reconfortado”.

Así que aquí había un hombre que era una fuente de consuelo, porque tenía un fuerte compromiso, estaba dispuesto a pagar un precio, estaba dispuesto a alejarse de las opiniones de las personas. Ese es el tipo de hombre que se necesita. Vamos al siguiente:

Epafras, el hombre con una sola pasión.

Versículo 12:

“Les manda saludos Epafras, que es uno de ustedes…”

Epafras fue el fundador de la iglesia de Colosas y muy probablemente su pastor. “él les envía saludos” dice Pablo, e inmediatamente nos preguntamos ¿Qué estaba haciendo allí si él era el pastor de la iglesia de Colosas?, ¿por qué estaba en Roma?

Epafras había ido a Roma a informarle a Pablo del problema de los falsos maestros que traían engaño a los colosenses. Y Pablo escribió esta carta en respuesta al informe de Epafras. Por eso Pablo dice que él envía su saludo. Pero escucha lo que sigue diciendo Pablo de él:

“Este siervo de Cristo Jesús está siempre luchando en oración por ustedes, para que, plenamente convencidos, se mantengan firmes, cumpliendo en todo la voluntad de Dios. A mí me consta que él se preocupa mucho por ustedes y por los que están en Laodicea y en Hierápolis.”

El versículo 12 dice que tiene “celo” o “está siempre luchando”. Esto denota dolor. “Epafras tiene un gran dolor por ustedes”. Ese es el corazón de un pastor: ama a su congregación. Y nos preguntamos ¿Qué hace Epafras por los que ama estando él tan lejos? Él estaba orando, estaba de rodillas en oración ferviente. Él lucha por ellos en oración, siguiendo el ejemplo del mismo Señor quien oró fervientemente por sus amados amigos la noche en que fue entregado.

Epafras oraba así. Y ¿por qué oraba? “Para que estén firmes, perfectos y completamente seguros en toda la voluntad de Dios”. Este pastor anhela la madurez espiritual de su iglesia, él quiere que abunden en sana doctrina, quiere que su comportamiento sea maduro.

Lucas, el hombre con un talento especial.

Versículo 14:

“Los saludan Lucas, el querido médico, y Demas.”

Lucas era un doctor, un médico. Y ¿sabes qué me emociona? Que fue el médico personal de Pablo. En su primer viaje misionero Pablo estaba enfermo todo el tiempo, así que, cuando estaba por partir en su segundo viaje tomó consigo a Lucas. Pablo sentía la necesidad de un médico personal, así que se lo llevó consigo. No sabemos a qué renunció Lucas, quizá haya renunciado a una práctica lucrativa. No sé si ser médico era muy lucrativo en ese tiempo.

Pero debió haber sido muy entretenido para Pablo tener a Lucas cerca de él. Aparte de contar con su ayuda profesional, Lucas era un hombre educado, un hombre culto, y Pablo también; así que debieron haber tenido muy buena interacción. Seguro fueron amigos muy íntimos, porque cuando Pablo estaba cerca a morir escribió en 2 Timoteo 4:11: “…sólo Lucas está conmigo”.

Él estaba cerca. Conocía cada dolor y cada cicatriz en el cuerpo de Pablo. Era su amigo, y su médico. Y Pablo le llama “el médico amado”. Eso me gusta, Lucas es un gran ejemplo de un hombre que tenía un don especial para ofrecer. Él le entregó su profesión, su especialidad a Dios y Dios tomó su especialidad y le devolvió un privilegio que Lucas nunca soñó que tendría. ¿Sabías que Lucas escribió 52 capítulos del Nuevo Testamento? Yo diría que eso es importante. Todo el libro de Hechos y el Evangelio de Lucas.

¿Cómo llegó a hacer esa tarea gloriosa? Porque tenía un don y se lo dio a Dios y Dios lo usó en formas que Lucas quizá nunca soñó que podría. Él es la prueba viviente de Efesios 3:20: “Y a aquel que es poderoso para hacer todo mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que obra en nosotros”.

Sólo Dios da la capacidad a las personas de hacer cosas que nunca pensaron que podían hacer. Vayamos rápidamente al último de la lista.

Demas, el hombre con un futuro triste.

Demas es el último hombre en la fotografía y él es un hombre que me produce tristeza.

¿Por qué? En nuestro texto leemos solamente: “Demas también les saluda”. Hasta aquí nada suena negativo acerca de él. El buen Demas, aguantando al lado de Pablo como los demás; pero hay algo muy triste acerca de este hombre.

En 2 Timoteo 4:9, Pablo le escribe a Timoteo lo siguiente:

“Haz todo lo posible por venir a verme cuanto antes…”

Ahora escucha el v.10:

“pues Demas, por amor a este mundo, me ha abandonado y se ha ido a Tesalónica”

¿No es triste? Demas estuvo con Pablo durante su primer encarcelamiento mientras escribía la carta a los Colosenses, estuvo también por algún tiempo en su segunda prisión. Pero le dejó porque amó más lo que el mundo y la cultura de su tiempo le ofrecían. Así que se fue a Tesalónica y abandonó a Pablo, porque se enamoró del mundo. ¿Sabes una cosa? Hay algunos de ese tipo en el ministerio de todos. Jesús tuvo su Judas y Pablo tuvo su Demas y eso es triste.

Pero es reconfortante saber que no podemos ser perfectos o ganadores todo el tiempo. Es reconfortante saber que incluso los mejores van a tener aquellos que les van a decepcionar o fallar de alguna forma. Y al igual que el corazón de Pablo fue roto, van a romper también nuestros corazones. En estos momentos, a través de estas personas, es donde Dios puede glorificarse en nuestras vidas al convertirse Él en nuestra única y sólida roca firme para afirmarnos.

Conclusión

Bueno, esa es la foto: un hombre con un futuro triste, un hombre con un talento especial, un hombre con un fuerte compromiso, un hombre con futuro sorprendente, un hombre con un corazón compasivo, un hombre con un pasado pecaminoso, y un hombre con un corazón de siervo.

¡Qué buen equipo! ¿No? Esa es la Asociación Evangelística Paulina, con su sede en la cárcel de Roma. Un gran grupo.

¿Cuál quieres ser tú?, ¿Cuál te representa?

Hemos visto un retrato de los amigos de Pablo. Todos menos uno han sido fieles. Y el mensaje que quiero dejarte querido hermano, querida hermana, el primer domingo de este año, es el siguiente:

Si eres cristiano, si has confiado en Jesús y le amas, entonces Dios te ha dado un ministerio.

A cada creyente, el Señor le ha dado una misión y lo ha equipado para cumplirla. La palabra no puede propagarse sola por el mundo. El soberano Dios ha decretado que sea por medio de su pueblo. El reino de Dios no puede avanzar sin un poco de la ayuda de nuestros amigos. Los pastores no pueden liderar sin un poco de la ayuda de sus amigos. La iglesia no crecerá sin esta ayuda. Sin ti.

Sea cual sea tu área de servicio, tu ministerio. Tienes que hacerlo. Tienes que ser fiel. Tienes que cumplir.

Pablo termina su carta diciendo:

“Yo, Pablo, escribo este saludo de mi puño y letra. Recuerden que estoy preso…”

“No me olvides, estoy en la cárcel todavía”. El hecho de que haya dificultades, desafíos, dolor y sufrimiento en un ministerio no quiere decir que las cosas están mal, no quiere decir que el Evangelio se ha detenido. Aún en medio de la cárcel, Pablo sigue predicando la Palabra.

“Que la gracia sea con ustedes” termina Pablo.

Este es el desafío para ti hoy: ¿Estás haciendo tu parte? Acabamos de ver todos los ejemplos. Ahora cumple tu parte en el crecimiento del reino.

Oremos

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