2 Samuel 7 “La Casa de David”

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Sermón 2 Samuel 7 PDF 

 

«La casa de David»

1. Introducción.

Imaginemos hablar con alguien que nunca ha leído la Biblia y te dice: «mira, yo nunca he leído la Biblia ni sé de qué trata la religión ni la fe, pero recientemente tengo interés de aprender estas cosas ¿Podrías darme una lista de pasajes de la Biblia que yo pueda leer para entender de que trata el mensaje de toda la Biblia? Dame… una docena de versículos o algunos capítulos para entender todo el mensaje, un resumen del mensaje de la Biblia» ¿Qué versículos le darías a esta persona?

Yo creo que el principio sería infaltable: Génesis 1-3 la creación, el modelo de Dios de cómo debían ser las cosas y luego la caída y el pecado. Luego quizá iría a Génesis 12, el llamado a Abraham y la promesa de Dios. Luego tendría que pensar… quizá la entrega de la ley de Dios en Éxodo 19 y 20 y al final del antiguo testamento. Y al final del Antiguo Testamento tenemos el maravilloso pasaje de Jeremías 31, donde Dios promete un nuevo pacto con su pueblo. Y en el Nuevo Testamento, por supuesto cualquier pasaje que hable del nacimiento del Señor Jesucristo ¿No es cierto?, junto con el relato de la crucifixión de cualquiera de los 4 evangelios. Después le hablaría quizá del llamado de Pablo como Apóstol a los gentiles en Hechos 9-11.

¡Cualquiera de estos pasajes representan grandes e importantes momentos de la historia bíblica y son pasajes cruciales en la historia de Dios y lo que Él está haciendo en su mundo!

Pero, si hacemos una lista de pasajes que resumen la obra de Dios en el mundo y no incluimos nuestro pasaje de hoy (2 Samuel 7), creo que habríamos perdido algo. Nos faltaría algo. A nuestra lista le faltaría algo, estaría incompleta.

Porque lo que hace 2 Samuel 7 es ver hacia atrás a lo que Dios ha hecho, luego remodela lo que Dios ha hecho y finalmente mira hacia adelante a lo que Dios va a hacer en el futuro y da dirección para entender lo que Dios hará en el futuro del mundo.

2 Samuel 7 es un pasaje esencial de la Biblia. Es un pasaje tan rico que difícilmente vamos a poder estudiarlo con todo detalle, pero está mañana trataremos de aprender los planes maravillosos que Dios tiene para el mundo, vamos a aprender sobre su Hijo, y vamos a introducirnos en el plan de Dios para nuestro mundo.

El Contexto.

Hemos estado estudiando la historia del ascenso al trono del rey David. Pero en muchos sentidos esta historia empieza en el mismo Génesis. En Génesis 3:15 Dios promete que un hijo de la mujer habría de vencer al mal, esa promesa va cobrando fuerza y la búsqueda de un hijo se intensifica en las promesa de descendencia a Abraham y sus hijos. Y hacia el final del libro la promesa desarrolla más, ya no se trata de un hijo solamente sino que habla de un rey. En Génesis 49:10 vemos la promesa de un rey saliendo de la tribu de Judá.

Y así toda la Biblia avanza buscando la llegada de este rey de la tribu de Judá. Cuando Moisés recibe la Ley ven en ella instrucciones específicas de cómo debía ser el rey de Dios (Deuteronomio 17: 14-20).

Y llegamos a 1 Samuel y hemos visto cómo fue ungido el primer rey de Israel a pedido del propio pueblo. Pero este primer rey, que es Saúl, no es de la tribu de Judá y no cumplió con la voluntad de Dios, sino que siguió sus propios deseos y caminos.

Pero vimos cómo Dios se proveyó de un nuevo rey, esta vez escogido por Él mismo. Uno de la tribu de Judá. Y por largos capítulos que representan largos años en la vida de David le hemos visto sufrir, esperar, confiar en Dios hasta que finalmente en 2 Samuel 5 es proclamado como rey de todo Israel.

¡Y aquí estamos!

David ha triunfado sobre sus enemigos, ha establecido la capital de su Reino en la ciudad de Jerusalén y ha hecho traer el Arca del pacto de Dios a su capital, aprendiendo una gran lección de temor a Dios en medio de todo esto.

David está en la mejor etapa de su vida en estos momentos. Su Reino se ha consolidado, el Señor permanece a su lado, él tiene su favor y el apoyo del pueblo. Como rey, es su mejor momento.

Este pasaje tiene 4 partes (no tenemos el tiempo de estudiar todo en detalle) pero la siguiente es la estructura de este pasaje:

  • 1-3          David habla con el profeta Natán acerca de sus planes.
  • 4-16       Dios habla con el profeta Natán acerca de sus planes.
  • 17                           Natán habla con David acerca de los planes de Dios.
  • 18-29     David responde a la Palabra de Dios.

2. David habla con el profeta Natán acerca de sus planes.

El pasaje comienza aclarando que los tiempos de victoria y bendición que está viviendo David y su pueblo es gracias a Dios. El versículo 1 dice que Él le dio descanso de sus enemigos. Este es lenguaje del Deuteronomio y quiere decir que Dios está cumpliendo sus promesas, las victorias de David no son por su buena capacidad militar o su habilidad sino porque Dios está cumpliendo sus promesas por medio de él.

Ahora noten el versículo 2, David tiene la iniciativa (nuevamente):

«Entonces el rey le dijo al profeta Natán: – Como puedes ver, yo habito en un palacio de cedro, mientras que el arca de Dios se encuentra bajo el toldo de una tienda de campaña.»

Esta es la segunda vez que la palabra «casa» se usa en este pasaje ¿Sabes cuántas veces se va a usar esa palabra en este capítulo? 15 veces. Es una palabra clave para entender este pasaje.

El profeta Natán no consulta al Señor nada acerca de estas cosas que está conversando con el rey. Él sabe que Dios está con David, sabe que David tiene la bendición y el favor de Dios y eso es suficiente para él.

Así que le asegura que haga como quiera, pues David tendrá la bendición de Dios. Mira el versículo 3:

«Bien… Haga Su Majestad lo que su corazón le dicte, pues el SEÑOR está con usted.»

Pero Natán esta equivocado. No en que el Señor está con David, sino en que David puede hacer lo que su corazón le dicta.

En los dos capítulos anteriores hemos visto que David había consultado a Dios, buscando su direccion. Pero ¿Cuándo las cosas le salen muy mal a David? Cuando el decide seguir su propio corazón sin consultar al Señor.

David ha hecho ya varias cosas sin consultar a Dios (tomar mujeres y concubinas, hacer traer el Arca a Jerusalén, querer construir un templo) ¿Acaso David está pensando que Dios está a sus servicio, a su disposición?, pareciera que incluso los profetas de Dios estuvieran a su disposición. ¿Puede hacer él lo que quiera? Después de todo es el ungido de Dios y ahora rey de todo Israel.  Yo creo que sí.

Para entender lo que David está proponiendo aquí, es necesario entender un poco la mentalidad del mundo antiguo.

Lo que David está proponiendo es algo muy común en la antigüedad, e incluso esperable.

David quiere construir un templo. Darle un lugar adecuado en Israel a Dios, ponerlo en primer lugar y ésta es su manera de hacerlo, ésta es su forma de demostrar su temor a Dios.

En segundo lugar, tiene mucho sentido políticamente. Jerusalén es la capital de su Reino, tener un lugar visible de adoración como un templo daría más solidez a su Reino. Tener un templo en su ciudad capital daría identidad al pueblo y afirmaría su gobierno.

También tiene una connotación cultural. En la antigüedad, cuando un gobernante era victorioso ¿Qué es lo que haría como resultado? Él buscaría dar la honra al Dios que le ha dado la victoria por sus enemigos. Era perfectamente esperable en el mundo antiguo que un rey construyera un altar, un templo, un monumento al dios que adora o que cree que le ha dado la victoria. ¡Era la tradición!

Querida Iglesia, lo que vemos aquí en David, sus intenciones de construir un templo para el Señor es una actitud muy comprensible dada las circunstancias culturales, políticas y del tiempo que está viviendo.

Pero David no es un rey común, no es cualquier gobernante. Él, así como su pueblo, han sido escogidos por Dios para cumplir sus planes en el mundo. Entonces no debe sorprendernos la respuesta que Dios le da al profeta Natán. Déjenme leerles el pasaje:

3. Dios habla con el profeta Natán acerca de sus planes.

2 Samuel 7:4-7

«4 Pero aquella misma noche la palabra del SEÑOR vino a Natán y le dijo: 5 «Ve y dile a mi siervo David que así dice el SEÑOR:”¿Serás tú acaso quien me construya una casa para que yo la habite? 6 Desde el día en que saqué a los israelitas de Egipto, y hasta el día de hoy, no he habitado en casa alguna, sino que he andado de acá para allá, en una tienda de campaña a manera de santuario. 7 Todo el tiempo que anduve con los israelitas, cuando mandé a sus gobernantes que pastorearan a mi pueblo Israel, ¿acaso le reclamé a alguno de ellos el no haberme construido una casa de cedro?”»

¡Qué respuesta!

Noten el lenguaje que Dios ocupa para hablar de David. Los primeros tres versículos están llenos del título real de David (Rey). Pero en el lenguaje de Dios es diferente ¿Cómo se expresa Dios para hablar de David? Mira el versículo 5: «mi siervo David».

Lo segundo que vemos es que Dios vuelca el orden de las cosas y la iniciativa. En los primeros 3 versículos habíamos visto el siguiente orden: rey – profeta – Dios. Pero el Señor dice: «¡No, no, no, David! El orden correcto es: Dios – profeta – rey, así es como funcionan las cosas».

Hay una clarificación de los roles.

Dios y Natán no están en la corte del rey David eventos a su mandato y sus peticiones. ¡David está en la corte de Dios para obedecer sus órdenes! Él es siervo, esclavo de Dios y no al revés.

Y la respuesta de Dios a la iniciativa de David es un rotundo «no». Y le da dos motivos a David: Primero en el versículo 6 le dice que no ha habitado en una casa, sino que Él se ha movido con su pueblo por todos lados. Segundo, le dice que nunca ha reclamado a su pueblo que no le haya construido un tempo.

Queridos hermanos, es muy importante notar que Dios no está rechazando ni negando la construcción de un templo, pero sí está negando su necesidad de tener un templo.

Dios está rechazando que David sea quien le construya el templo. Cuando llegue el tiempo que se construya un templo será por la iniciativa de Dios.

Dios ha rechazado la propuesta de David recordándole a David quién es Él y qué ha hecho en la historia. Vean por favor el énfasis en la palabra «Yo».

El Señor le dice a David:  «Yo te saqué del redil y de cuidar ovejas para cuidar a.mi pueblo Israel» (v.8), «Yo he estado contigo y he destruido a tus enemigos» (v.9).

Dios es quien ha determinado todas las cosas en la vida de David, Dios ha determinado y cuidado de toda la vida de su pueblo ¡Dios y sólo Él es el que inicia las cosas! No David.

Y el lenguaje que ocupa Dios en este pasaje es maravilloso. Ya mencioné que Dios no utiliza la palabra «rey» para David, la omite por completo. En lugar de rey le dice «siervo» y más adelante le dice «príncipe» (v.8) ¿Ven lo que Dios está haciendo? Deliberadamente trata así a David para recordarle que Él, DIOS es el Rey y no David.

Es Dios quien establece la agenda.

Y ahora Dios empieza a ver hacia el futuro. Todo lo que habla tiene que ver con sus planes futuros para el mundo. Veamos los versículo 11 al 16. David había propuesto algo, Dios lo ha rechazado, pero aquí viene la contra propuesta de Dios, esto es lo que Él propone:

2 Samuel 7:11b-16

«11…Pero ahora el SEÑOR te hace saber que será él quien te construya una casa. 12″ Cuando tu vida llegue a su fin y vayas a descansar entre tus antepasados, yo pondré en el trono a uno de tus propios descendientes, y afirmaré su reino. 13 Será él quien construya una casa en mi honor, y yo afirmaré su trono real para siempre. 14 Yo seré su padre, y él será mi hijo. Así que, cuando haga lo malo, lo castigaré con varas y azotes, como lo haría un padre. 15 Sin embargo, no le negaré mi amor, como se lo negué a Saúl, a quien abandoné para abrirte paso. 16 Tu casa y tu reino durarán para siempre delante de mí; tu trono quedará establecido para siempre. “»

David quiso hacerle una casa a Dios, pero la respuesta de Dios es que Él le hará una casa a David.

¿Pueden ver las referencias a la construcción de una casa en este pasaje?

Empezamos hablando de «casa» en el sentido de el templo que David seré construirle a Dios, ahora la «casa» es una dinastía, una descendencia que estará en el trono para siempre.

¿Ven lo que Dios ha hecho en este pasaje? Dios le ha quitado toda la iniciativa a David y le ha puesto en el lugar correcto, en el sitio que le corresponde que es ser su siervo. Pero ha hecho esto no rebajándole ni menospreciándole, sino que confirmándole que sigue él siendo central en los planes de Dios, en el lugar que le corresponde, David sigue siendo importante en el plan del Señor. David es su siervo, nada más que eso. El que decide es Dios, el que tiene toda iniciativa es el Señor, pero el lo hará por medio de David y de su linaje, Él acompañará a David, le bendecirá, le librará de sus enemigos y salvará de sus errores.

¿Notaron algo más? Mira los versículos 14 nuevamente: «Yo seré su padre, y él será mi hijo.» Hay algo que ya mencioné en sermones anteriores: el libro de Samuel está lleno de malos padres que no disciplinan ni instruyen a sus hijos en el temor del Señor  (Elí y sus dos hijos abusivos, el propio Samuel y sus hijos y en los capítulos que vienen veremos que David también falla como padre.)

Pero ¿Ven lo que Dios está diciendo en este pasaje? «En este libro lleno de malos padres yo no seré uno de ellos, yo seré un verdadero padre quien disciplina a sus hijos».

4. Natán habla la respuesta de Dios a David.

Esta es la respuesta que Natán tiene que transmitir a David. Me imagino que no fue fácil para él llevar una negativa al rey, pero él cumple con su deber y en el versículo 17 transmite todo el mensaje de Dios para David.

Ahora veamos la respuesta de David:

5. David responde a la Palabra de Dios.

¿Qué hace David cuando escucha la respuesta de Dios por medio del profeta? Vean el versículo 18. Él sale y se pone delante de Dios. Esto quiere decir que David salió de su palacio, de su «casa de cedro» ¡Ya no le interesa más el tema de la casa! Él se va a la carpa donde está el Arca de Dios y en ese lugar se humilla delante de Él.

Es maravilloso lo que hace, cambia su tono. ¡Miren los versículos 21 y 22 él se refiere a si mismo como el «siervo». En el versículo 27 David habla de sí mismo como un «oyente» no uno que habla. David ya no es el que habla y propone sino el que escucha y obedece.

Y quiero que presten especial atención a versículo 19 por favor:

2 Samuel 7:19

«19 Como si esto fuera poco, SEÑOR y Dios, también has hecho promesas a este siervo tuyo en cuanto al futuro de su dinastía. ¡Tal es tu plan para con los hombres, SEÑOR y Dios!»

David está diciendo: «Dios tú has establecido un plan para mí, y para mi familia y para toda la humanidad. Tus planes para mi son tus planes para el mundo. Tu gran e inmensa voluntad para todo el mundo se llevará a cabo a través de lo que tu harás en mi vida y en mi familia».

¡Cuán verdaderas son estas palabras!

Los planes de Dios para la humanidad están entrelazados con el destino de David. Dios va a mostrar su poder en el mundo a través de David y su familia y nada, ni siquiera el pecado ni los errores de David van a poder detener lo que Dios hará por medio de él.

¡Estas promesas son absolutamente extraordinarias!

David claramente se da cuenta de esto en su alabanza. El sabe que puede confiar en Dios. Mira los versículos 25 al 29:

2 Samuel 7:25-29

«25 Y ahora, SEÑOR y Dios, reafirma para siempre la promesa que les has hecho a tu siervo y a su dinastía. Cumple tu palabra 26 para que tu nombre sea siempre exaltado, y para que todos digan:”¡El SEÑOR Todopoderoso es Dios de Israel!” Entonces la dinastía de tu siervo David quedará establecida en tu presencia.

27 »SEÑOR Todopoderoso, Dios de Israel, tú le has revelado a tu siervo el propósito de establecerle una dinastía, y por eso tu siervo se ha atrevido a hacerte esta súplica. 28 SEÑOR mi Dios, tú que le has prometido tanta bondad a tu siervo, ¡tú eres Dios, y tus promesas son fieles! 29 Dígnate entonces bendecir a la familia de tu siervo, de modo que bajo tu protección exista para siempre, pues tú mismo, SEÑOR omnipotente, lo has prometido. Si tú bendices a la dinastía de tu siervo, quedará bendita para siempre. »

David está reconociendo: «mis intenciones de construirte una casa fueron miserables comparado con lo que tú harás conmigo y mi familia, ahora por favor bendíceme»

6. Conclusión.

Ahora tratemos de trazar el cumplimiento a estas promesas de Dios a la dinastía de David.

Sabemos que David es un modelo de rey y el modelo de verdadero creyente en el Antiguo Testamento, pero no es el modelo perfecto del rey ni el modelo perfecto de hijo de Dios, sus descendientes tampoco fueron perfectos.

Es más, luego de la muerte de su hijo Salomón el Reino terminará dividido y sus sucesores en ambos reinos serán malos reyes y pésimos creyentes. A excepción de unos cuantos en el Reino de Judá, todos acometerán abusos y pecados que demandarán justicia de un Dios santo.

Y el juicio de Dios será la disolución del reinado. Dios entregará ambos reinos en manos de sus enemigos y finalmente serán llevados prisioneros al exilio en Babilonia. Tal como dice este capítulo: «…Cuando cometa iniquidad, lo corregiré con vara de hombres y con azotes de hijos de hombres» (v.14 LBLA).

Y en este periodo oscuro de su historia, cuando ya no haya reino, luego que el último de los Reyes de Jerusalén sea capturado, sus hijos degollados delante de él y sus ojos arrancados. Los israelitas leerán estos pasajes en 2 Samuel 7, ellos anhelarán con fervor un rey como David pero mejor, ellos llorarán y clamarán por el cumplimiento a las promesas de este pasaje, por un nuevo rey, un ungido, un Mesías sin mancha ni culpa.

Pero ¿Qué pasó con el templo?

Al pasar los años los israelitas de la misma manera que abusaron de la función del rey, abusaron de la función del templo.

Pensaron: «Si tenemos el templo, entonces estamos a salvo», «nosotros tenemos el sistema correcto de religión y tenemos el lugar sagrado en nuestra ciudad ¡Nada puede ocurrirnos! Si Dios está con nosotros quién contra nosotros» cometieron el mismo error que David al principio de este pasaje: pensar que Dios gira en torno a ellos. Y así vemos en Jeremías 7 que ellos pensaron que nada malo les podía pasar porque tenían el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor ¡Qué tremendo error!

Dios no podía ser capturado en un templo. Y ellos olvidaron esto y por su pecado el templo fue destruido y profanado.

Pero Dios no abandonó a su pueblo, ni se olvidó de sus promesas por lo que le dijo a David aquí.

¿Qué le dijo Dios a David? Que Él es un Dios de amor que no se olvida de su pueblo ni le abandona, le castiga y le corrige y le rescata.

Este pasaje es excepcional.

Su importancia es, que lo que dice y enseña aquí levantó esperanzas y anhelos en las mentes y corazones de su pueblo. Esperanzas de un rey que gobierna de la misma manera que Dios gobierna. Esperanzas de un Reino eterno que no acabará nunca.

Y estas esperanzas se cumplen en Jesucristo.

El Apóstol Pablo nos dice en Romanos 1:3 que Jesús fue hijo de David, su descendiente, pero no en cuanto a su pecado sino en cuanto a su linaje real. Un hijo de David que no pecó.

Y Jesús no es solamente hijo de David. Pablo nos dice en el siguiente verso que Jesús fue declarado con poder como el Hijo de Dios. ¡Él es el rey que gobierna el mundo!

No solamente es el hijo de David y el Hijo de Dios. Jesús es el Mesías quien por su muerte nos ofrece salvación de nuestros pecados.

Pero la lista no termina ahí. Aún hay más.

El Apóstol Juan nos dice en el capítulo 1 de su Evangelio que Dios hizo su Tabernáculo, su lugar de habitación entre nosotros en Jesús (Juan 1: 14) y en el capítulo 2 Jesús se refiere a su propio cuerpo como el templo de Dios. ¡Jesús es el templo de Dios!

¡Pero hay más todavía! En Marcos 1:15 la Biblia nos dice que en Jesús el Reino de Dios se ha acercado.

Y Apocalipsis 5 nos dice que Él es el león  de Judá quien ha vencido y quien reina por siempre y sobre todo con justicia eterna.

Las promesas de 2 Samuel 7 tienen su cumplimiento, su «sí» y su «amén» en Jesús.

Así que, en Jesús, este pasaje es nuestro pasaje también. En Jesús este pasaje traza nuestro destino también, nuestro futuro.

¿Qué nos enseña a nosotros este pasaje?

1° La naturaleza de Dios.

Dios mismo revela su naturaleza. En el versículo 15 vemos que la misericordia de Dios afirmará a David y su linaje. Dios es un Dios de misericordia y amor. Lo vemos en su Palabra, lo vemos en el Antiguo Testamento, lo vemos en la cruz.

2° Dios es un Dios que planifica.

Y esto lo hemos visto desde el primer capítulo del Génesis. Dios es un Dios de propósito, un Dios que no ha abandonado el mundo sino que tiene un destino, un propósito para toda su creación.

¿Crees esto?, ¿Realmente crees que Dios tiene un propósito para este mundo?, ¿Crees que todas la cosas que suceden están bajo el dominio de un Dios de misericordia y amor y que el tiene un plan que se está llevando a cabo en la historia?

Si aún tienes dudas a este respecto te invito nuevamente que veas y consideres a Jesús en la cruz. En Jesús vemos la inmensa misericordia de Dios llevando a cabo sus planes, cumpliendo sus promesas.

Queridos, como les he dicho al principio, hay mucho que este pasaje nos puede enseñar. Pero esta mañana quiero llevarles a considerar la gran advertencia que nos presenta este pasaje.

David pensó que podía domar a Dios, tenerle a su servicio, trabajando para él, para hacer su vida más cómoda y su posición más firme. David tuvo que aprender que él giraba en torno a los planes de Dios y no al revés.

David y el pueblo de Israel tuvieron que confiar que Dios cumple sus promesas a su manera y en su tiempo y conforme a su plan y su voluntad.

Dios no puede ser manipulado por nosotros.

Pero tampoco olvidemos que la Biblia nos enseña que Él es un Dios de amor y misericordia. Él tiene buenos planes para nosotros.

Pero no nos pongamos en contra de su voluntad. Querida Iglesia, Dios no está a nuestro servicio, nosotros somos sus siervos.

Y nuestro deber es esperar en Él y confiar en Él en sumisión y obediencia. Nuestras vidas son formadas por Él, nuestro futuro es formado en Él y por Él y para Él.

Nuestro destino como congregación está en Él. El destino de tus hijos, de tu familia está en Él.

Y el cumplirá su voluntad para nuestras vidas en Jesús, él es nuestra esperanza, en Él se cumplen y se cumplirán todas las promesas de Dios.

¡Podemos confiar en Dios! Podemos confiar en sus promesas.

Así que hoy les invito a confiar en Dios, a depositar tu confianza nuevamente en Jesús.

Si hoy quieres confiar en Dios sabiendo que sus promesas se cumplen en Jesucristo, te invito a orar la oración que hizo David. Oremos.

2 Samuel 7:22-29

«¡Qué grande eres, SEÑOR omnipotente! Nosotros mismos hemos aprendido que no hay nadie como tú, y que aparte de ti no hay Dios. Tú has redimido a tu Iglesia, para hacerla tu propio pueblo y para dar a conocer tu nombre. Hiciste prodigios y maravillas cuando nos redimiste e la cruz del Calvario. Estableciste tu Iglesia para que fuera tu pueblo para siempre, y para que tú, SEÑOR, fueras su Dios.

Y ahora, SEÑOR y Dios, reafirma para siempre tus promesas que nos has hecho. Cumple tu palabra para que tu nombre sea siempre exaltado, y para que todos digan:”¡El SEÑOR Todopoderoso es Dios!”.

SEÑOR mi Dios, tú que nos has prometido tanta bondad, ¡tú eres Dios, y tus promesas son fieles! Dígnate entonces bendecir a la familia de tu siervo, de modo que bajo tu protección exista para siempre, pues tú mismo, SEÑOR omnipotente, lo has prometido.»

 

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