5 Verbos: SERVIR


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Lee el texto Bíblico del mensaje

20 En ese momento la madre de los hijos de Zebedeo se acercó con sus hijos a Jesús, y se postró ante él para pedirle algo. 21 Él le dijo: «¿Qué es lo que quieres?» Ella le respondió: «Manda que en tu reino mis dos hijos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.» 22 Jesús le respondió: «Ustedes no saben lo que piden. ¿Acaso pueden beber del mismo vaso del que yo he de beber?» Y ellos le dijeron: «Sí podemos.» 23 Él les dijo: «A decir verdad, beberán de mi vaso; pero el sentarse a mi derecha y a mi izquierda no me corresponde concederlo, pues ya es de aquellos para quienes mi Padre lo ha preparado.» 24 Cuando los otros diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. 25 Entonces Jesús los llamó y les dijo: «Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones las dominan, y los poderosos les imponen su autoridad. 26 Pero entre ustedes no debe ser así. Más bien, aquel de ustedes que quiera hacerse grande será su servidor; 27 y aquel de ustedes que quiera ser el primero, será su esclavo. 28 Imiten al Hijo del Hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.»


Lee el texto del sermón:

Introducción.

Estamos estudiando 5 verbos, que en el fondo son 5 medios de gracia.

Un medio de gracia es una herramienta o instrumento que Dios usa para fortalecernos y nutrirnos para que crezcamos en la semejanza de Cristo.

Para que seamos cada día más semejantes a Él. Y el servicio es un medio de gracia. Estudiemos un pasaje clave para entender el llamado cristiano al servicio.

Puntos de enseñanza.

Debemos recordar el contexto de este pasaje para comprender bien el escenario en el que se desarrolla. En el evangelio de Mateo vemos a Jesús enseñando sobre el Reino de los cielos.

En los versículos 17 al 19, encontramos que Jesús también fue muy específico sobre lo que iba a pasar en Jerusalén: él iba a morir. Pero parece que esas sus palabras no calaron en las mentes de los discípulos. parece que en ellos había quedado más profundamente grabado lo anterior que Jesús había dicho.

Porque en los versos anteriores Jesús había enseñado por medio de una parábola (versos 1 al 16). En esa parábola hay un dueño de una finca que tiene mucho dinero y que anda contratando servidores. Al final de la parábola, este hombre acaudalado paga el mismo salario a todos sus obreros, incluso aquellos quienes trabajaron menos. Cuando los obreros que habían trabajado más se quejaron de la injusticia, el dueño dijo que él tiene derecho de hacer lo que quiera con aquello que es suyo, porque él es bueno.

¿no tengo el derecho de hacer lo que quiera con lo que es mío? ¿O acaso tienes envidia, porque yo soy bueno?”

Mateo 20:15

Y concluye que los “últimos serán los primeros.”

Así que los primeros serán los últimos, y los últimos serán los primeros.»

Mateo 20:16

¡Parece que esta imagen quedó en la mente de esos dos discípulos especialmente! No importa que Jesús luego habló de su muerte, en ellos estaba la idea: “este es el momento para asegurar la paga, la recompensa.” Así que, utilizaron a su mamá para ser los primeros en tratar de asegurarse un sitio de honor en el reino de Jesús.

Una petición que no comprenden (vv.20-24).

Nota cómo se acercó la mamá de Juan y Santiago, los hijos de Zebedeo.

En ese momento la madre de los hijos de Zebedeo se acercó con sus hijos a Jesús, y se postró ante él para pedirle algo.

Mateo 20:20

Ella se postró. Esa es una reverencia solemne. Está tratando a Jesús como un gran Señor. Eso nos indica mucho acerca de lo que estaba en sus corazones. Ellos entendieron de la parábola que el poderoso y acaudalado dueño de la finca es Jesús, y que él puede recompensar a sus siervos. La madre de los discípulos hace bien en reconocer a Jesús como un rey. De hecho, Él es el Rey de reyes.

Pero hay algo que está mal. Jesús no es la clase de rey que ella y sus discípulos esperan, y su reino tampoco es como ellos se lo imaginan. Es tan triste que los discípulos hayan usado a su mamá para tratar de conseguir una recompensa de Jesús.

Toda esta escena me recuerda a una escena de la película “El Padrino.”

El padrino es el jefe de una pandilla de gánsteres. Él es el más despiadado y el amo absoluto de los negocios turbios de la mafia. Pero en el día de la boda de su hija, por costumbre, el padrino puede conceder deseos a sus subalternos. En la película vemos cómo se acercan los solicitantes, con la cabeza agachada, con actitud servil y le besan la mano al padrino.

En la forma que se acerca esta mujer a Jesús hay respeto, pero también hay esta actitud sumisa ¿no se han percatado que Jesús ha dicho que él va a ser apresado, avergonzado y va a morir?

¿Qué es lo que pidió?

Él le dijo: «¿Qué es lo que quieres?» Ella le respondió: «Manda que en tu reino mis dos hijos se sienten, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»

Mateo 20:21

Hay que entender que si bien es la madre quien hace la petición. Esta petición viene directamente de Juan y Santiago, los dos hermanos hijos de Zebedeo. Porque cuando Jesús no le responde a la mujer, sino a ellos en el verso 22.

Lo que querían era un puesto de poder. Un lugar privilegiado cuando Jesús instaure su gobierno. Sentarse a su izquierda y a su derecha. Esos asientos se reservaban para los hombres de mayor confianza y para los más poderosos generales. Eran sitios de honor y de poder.

¿Cómo respondió el Señor?

Jesús le respondió: «Ustedes no saben lo que piden. ¿Acaso pueden beber del mismo vaso del que yo he de beber?» Y ellos le dijeron: «Sí podemos.»

Mateo 20:22

Esta es una frase clave en todo el pasaje: Ustedes no saben lo que piden. También puede traducirse, no comprenden, no entienden.

En otras palabras: ustedes no tienen ni idea de qué es lo que están pidiendo.

Ellos no sabían porque no entienden qué clase de Rey es Él y qué será necesario para que Su reino se instaure. Y para demostrárselo Jesús les hace una pregunta: “¿Acaso pueden beber del mismo vaso del que yo voy a beber?”

¿Están preparados para tomar la copa de la ira de Dios? ¿están preparados para que todos los pecados de la humanidad sean imputados sobre ustedes y recibir todo el castigo del juicio de Dios sobre esos pecados? ¿creen que pueden tomar esa copa? Yo tengo que enfrentar un bautismo de fuego por el cual voy a experimentar la plenitud del infierno en la cruz ¿pueden soportarlo también ustedes?

¿Entienden lo que están pidiendo?

Claramente ellos no entendían ¡No tenían ni idea! La respuesta atrevida de los dos discípulos es: “sí podemos.” En los versos anteriores Jesús les había dicho claramente que su misión era sufrir y morir. Lee los versos 17 al 19. Pero ellos no tenían oídos para esa parte del mensaje. El reino de Jesús es un reino de sufrimiento. Él es el siervo sufriente profetizado en Isaías.

Y todo aquel que forme parte de este reino debe entender que ese es el llamado a todos sus integrantes.

En el verso 23 Jesús les confirma aquello que ellos sin saberlo están diciendo: ellos también sufrirán como su maestro.

Él les dijo: «A decir verdad, beberán de mi vaso; pero el sentarse a mi derecha y a mi izquierda no me corresponde concederlo, pues ya es de aquellos para quienes mi Padre lo ha preparado.»

Mateo 20:23

Santiago y Juan… y los otros discípulos, todos sufrirán por causa del reino y del nombre de Cristo. Ellos no lo entienden aún, pero Jesús se lo está confirmando.

Otra cosa que es importante notar es que el Señor no les niega la posibilidad de ocupar un lugar de honor en su reino. Solamente les dice que esos puestos ya han sido preparados por el Padre y que Él no puede ofrecerlo a otros independientemente de su Padre.

En este momento el relato sufre un giro interesante.

Toda esta conversación de Jesús, primero con la mamá de estos dos y luego con ellos, está siendo bien escuchada por los demás. Y genera un sentimiento, una actitud: profunda indignación.

Cuando los otros diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos.

Mateo 20:24

Enojo, reprobación. Los demás discípulos reprueban la actitud de los dos hermanos y se enojan contra ellos. Esto nos indica dos cosas. Primero es un enojo personal, no contra la torpeza de los hermanos, sino contra ellos. Por lo tanto, el reproche de los demás discípulos no es porque ellos sí se dieron cuenta del error de los hermanos, sino que se enojaron porque ellos les habían ganado en la petición.

Seguramente ese fue un tema recurrente de conversación entre ellos. Quién se sentaría a la derecha de Jesús cuando sea coronado como el nuevo rey de Israel. ¡Y les acababan de ganar la petición! Santiago y Juan fueron astutos, aprovecharon que a su mamá para hacer la petición.

Ellos no tenían esa ventaja, estaban furiosos por la competencia desleal. El Señor les va a corregir, pues todo lo que piensan está mal.

Un gran mandato que deberíamos comprender (vv. 25.28).

Nota cómo comienza el verso 25. Jesús pacientemente llama a todos los discípulos a acercarse a Él.

Entonces Jesús los llamó y les dijo: «Como ustedes saben, los gobernantes de las naciones las dominan, y los poderosos les imponen su autoridad.

Mateo 20:25

La petición de los hermanos y la envidia en los demás les distanció, seguramente no tenían ganas de verse las caras entre ellos. Pero el Señor les llama y les dice estas palabras: “Como ustedes saben…” ¿te das cuenta?

En el verso 22 Jesús les dijo a los hermanos “ustedes no saben.”

Ninguno sabía cómo es el reino de Dios ni qué clase de rey es Jesús realmente. No saben qué copa es la que Jesús va a beber ni la copa que ellos, como sus seguidores, también deben beber.

No saben.

Pero hay algo que sí saben, sí conocen. Hay algo que sí entienden y está profundamente grabado en sus mentes y corazones: el poder y la ambición del mundo. Jesús menciona dos cosas específicas que ellos conocían en el mundo: los gobernantes ejercen poder sobre las naciones, las dominan; y los poderosos imponen su autoridad, por fuerza.

Son dos grupos de personas. Los “gobernantes” son las autoridades humanas, aquellos que están en el poder y autoridad, los “poderosos” se puede traducir también como “famosos”, son aquellos personajes admirados y grandiosos ante los ojos de los demás.

Lo único que conocen los discípulos son esos estilos de reino. El reino del poderío abusivo, la violencia que valida la autoridad ejerciendo fuerza. Y el reino de los admirados, los aduladores, manipuladores y que buscan fama y así imponen su autoridad. Las cuotas de poder, las promesas, los puestos de honor, las influencias y la politiquería son parte de este tipo de reinos.

¡Y los discípulos estaban tratando a Jesús como si fuera un rey de ese tipo de reino!

Qué lamentable, pero qué real. Esto es lo único que conocen, les dijo Jesús. Y es lo único que nosotros también conocemos. Porque nunca se ha visto en toda la historia de la humanidad un sistema de gobierno ni de poder que ejerza su autoridad de forma diferente. Solo conocemos la fuerza, la adulación, la fama, la violencia, el oportunismo, el cuoteo de poder, y las estrategias que los acompañan. Pero mira lo que les dijo el Señor a continuación:

Pero entre ustedes no debe ser así. Más bien, aquel de ustedes que quiera hacerse grande será su servidor;

Mateo 20:26

¡No debe ser así en ustedes! Jesús les está pidiendo algo prácticamente imposible. Él les está diciendo que deben reeducar su mente, cambiar su cosmovisión, hacer un “reset” completo de su forma de ver el mundo.

Jesús les está pidiendo que tiren por la borda todos sus años de aprendizaje y experiencia, que desechen su forma de ver las cosas. “Olviden lo que saben, tiren ese modelo, desháganse de esa forma de pensar ¡Es equivocada! ¡esa no es la manera de mi reino! Las cosas no funcionan así en mi reino. El que quiera ser grande, no lo será como lo que ustedes saben y conocen, sino de acuerdo con lo que yo les enseño. El que desea ser grande en mi reino debe servir a los demás. Una persona “grande”, fuerte, poderosa en mi reino es alguien que vive en humilde servicio, alguien dispuesto a servir a su prójimo.

En el verso siguiente Jesús va un paso más allá:

y aquel de ustedes que quiera ser el primero, será su esclavo.

Mateo 20:27

Si alguno desea, anhela ser el primero ¡no hace mal! Jesús no dice que no deberíamos buscar ser los primeros en su reino, pero sí dice que debemos entender que en Su reino no se hacen las cosas como lo hemos aprendido. En su reino el primero es el último. En la sociedad de los tiempos de Jesús el escalón más bajo lo ocupaban los esclavos. Un esclavo era alguien que no tenía voluntad propia, estaba sometido a la voluntad de su amo.

Jesús dijo que sus discípulos más grandes serán aquellos que se hagan esclavos, aquellos que se pongan al servicio de otros y no busque su propio beneficio. No debe sorprendernos que Jesús utilizó la imagen de un sirviente y un esclavo para hablar de su reino. En el reino de Jesús no hay lugar para “jefes” o “amos”, solamente servidores y esclavos. Hay un único Rey y Señor absoluto.

Conclusión & Aplicación.

¿Sabes qué es lo notable en toda esta enseñanza?

Que el único Rey y Señor absoluto de todas las cosas. El único que es digno de recibir toda alabanza, pleitesía, reverencia y tributos, se humilló y se rebajó a sí mismo.

…Cristo Jesús,quien, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,sino que se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres

Filipenses 2:5-7

La Biblia dice que Jesús siendo Dios mismo, se humilló haciéndose un ser humano. Pero ese no fue el límite, sino que, estando en forma humana se humilló más.

Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Filipenses 2:8.

Jesús mismo trazó el camino y puso el ejemplo para sus siervos. Él no es la clase de Rey que dice qué quiere de sus súbditos, pero no está dispuesto a hacer lo mismo.

Él primero se humilló, se rebajó y vino para servirnos siendo el Rey y Señor. Y su obediencia le llevó a la cruz, a la vergüenza, al castigo y a la muerte. Su obediencia humilde le llevó a pagar el precio más alto: su vida misma como pago del rescate de los pecadores. ¡Qué servicio más grande! Que nuestro propio creador se humilló para servirnos muriendo en nuestro lugar y resucitando para levantarnos de la muerte y condenación.

Por eso Jesús puede demandar que nosotros le imitemos en el servicio.

Imiten al Hijo del Hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.»

Mateo 20:28

¿Cómo puedes servir a Dios hoy? Déjame darte unos ejemplos de servicio que puedes hacer para la gloria de Cristo.

En tu familia. Cuando los varones lideran la vida devocional y la cristiandad en su familia, no solamente están obedeciendo la Palabra de Dios ¡Están sirviendo a sus esposas e hijos! Hermanos varones casados, tu mayor servicio a tu mujer y a tus hijos es tu testimonio y tu liderazgo en la vida cristiana. Sé fiel en esto, no flaquees, enseña, ora, aconseja, lee la Biblia, ora por tu esposa, y tus hijos. Pon el ejemplo.

Cuando las mujeres casadas son ayuda idónea a sus maridos, están sirviendo al Señor. Cuando provees consejo sabio en lugar de mordaz crítica, cuando tus palabras y actitudes muestran respeto y cariño, Cuando colaboras en la educación y administración de la vida familiar, no estás siendo una mujer oprimida por un sistema machista y arcaico. Si lo haces por amor en obediencia a las Escrituras, estás sirviendo a Cristo.

En tu trabajo. Ya sea un trabajo remunerado en una oficina o un oficio, o un trabajo hogareño educando a los hijos, administrando el hogar. Para quien trabajamos no es para nuestros jefes o familiares; sino para la Gloria de Dios. Por lo tanto, los cristianos deben ser conocidos por ser buenos trabajadores, fieles, esforzados y no flojos o improductivos.

En la congregación. Con tu participación animada y comprometida los domingos, con tu aporte fiel y entregado con alegría. No estás sirviendo a los hombres, a la denominación ni al pastor, estás sirviendo a Dios y a tus hermanos. Tu ánimo y compromiso anima a otros. Tus aportes y contribuciones ayudan a otros.

Cuando pones tus dones al servicio de otros. Los que enseñan en la enseñanza, los que administran en el servicio, en las tareas prácticas, el aseo, el orden, en la música, etc. Cuando visitas, oras, llamas y animas a otro en la fe, estás sirviendo.

En cada cosa grande o pequeña, desde ayudar a una persona en necesidad hasta dar un consejo, el darle el asiento a un adulto en la micro, cualquier cosa que pueda considerarse un servicio, una ayuda, si lo hace un cristiano con la actitud de amor y servicio al Señor, es una ofrenda grata para Dios.

Hermanos ¡Vamos a servir al Señor!

Serviremos al Señor ¡Aleluya!


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