5 Verbos: ADORAR


Escucha el mensaje:


Lee el texto bíblico del mensaje:

19 La noche de ese mismo día, el primero de la semana, los discípulos estaban reunidos a puerta cerrada en un lugar, por miedo a los judíos. En eso llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: «La paz sea con ustedes.» 20 Y mientras les decía esto, les mostró sus manos y su costado. Y los discípulos se regocijaron al ver al Señor. 21 Entonces Jesús les dijo una vez más: «La paz sea con ustedes. Así como el Padre me envió, también yo los envío a ustedes.» 22 Y habiendo dicho esto, sopló y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo. 23 A quienes ustedes perdonen los pecados, les serán perdonados; y a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados.»

24 Pero Tomás, uno de los doce, conocido como el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. 25 Entonces los otros discípulos le dijeron: «Hemos visto al Señor.» Y él les dijo: «Si yo no veo en sus manos la señal de los clavos, ni meto mi dedo en el lugar de los clavos, y mi mano en su costado, no creeré.»


26 Ocho días después, sus discípulos estaban otra vez a puerta cerrada, y Tomás estaba con ellos. Estando las puertas cerradas, Jesús llegó, se puso en medio de ellos y les dijo: «La paz sea con ustedes.» 27 Luego le dijo a Tomás: «Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» 28 Entonces Tomás respondió y le dijo: «¡Señor mío, y Dios mío!» 29 Jesús le dijo: «Tomás, has creído porque me has visto. Bienaventurados los que no vieron y creyeron.»


Lee el texto del sermón:

Hoy vamos a hablar acerca de la práctica de reunirnos para adorar a Dios de manera pública y comunitaria, del culto. Pero antes de eso, es necesario entender qué es adorar. Porque la adoración pública, el culto dominical, es una parte de la adoración.

El pasaje que nos fue leído es de gran ayuda.

Puntos de enseñanza.

El relato de Juan en este último capítulo es asombroso y sobrecogedor. Presenta a Jesús resucitado ante sus discípulos. Sus discípulos habían creído en Él, habían dejado todo para seguirlo.

…muchos de sus discípulos dejaron de seguirlo…Entonces, Jesús dijo a los doce: «¿También ustedes quieren irse?»Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna.Y nosotros hemos creído, y sabemos, que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.»

Juan 6:66-69

Sin embargo, su fe estaba de alguna manera, incompleta. La noche que Jesús fue arrestado, ellos huyeron. Y todo se derribó, en sus corazones fueron consumidos por el miedo y la duda.

Jesús se presenta ante sus discípulos y les imparte el Espíritu Santo (vv. 19-23).

Nota el estado mental de los discípulos. Jesús había sido arrestado el jueves, había sido crucificado el viernes y ya era domingo por la tarde y una sola cosa les domina: el miedo.

La noche de ese mismo día, el primero de la semana, los discípulos estaban reunidos a puerta cerrada en un lugar, por miedo a los judíos…

Juan 20:19ª

Seguramente estaban cansados físicamente. Pero el agotamiento mental era más grande. Un profundo sentido de culpa les llenaba, y una gran incertidumbre ¿Qué va a suceder?, ¿qué viene a continuación?

El miedo es un enemigo poderoso, el miedo es el ADN de la duda. Miedo por el futuro, miedo por su integridad física, miedo a los judíos, miedo a su propia gente.

Este temor les hizo encerrarse bajo llave, sin embargo…

…En eso llegó Jesús, se puso en medio y les dijo: «La paz sea con ustedes.»

Juan 20:19b

Jesús entra en escena ¡Entra en la casa que estaba cerrada! Y de pronto está en medio de ellos. Esto es notable. No hay duda de que esta aparición es milagrosa ¡Por eso los discípulos pensaron que se trataba de un espíritu! Jesús vino a su encuentro de forma milagrosa. Queridos, ser encontrado por Cristo en medio de tu temor y soledad es un verdadero milagro.

El saludo típico de los judíos es: “La paz sea contigo”, pero en esta ocasión es mucho más que un saludo convencional ¡Él va a darles Su paz a ellos que están llenos de miedo!

La cura contra el temor no es la valentía ¡Es la paz de Dios! Cuando enfrentes miedo en tu vida no pidas valor, pide la Paz de Jesús. Y mira cuál es el medio por el que Él les da paz:

Y mientras les decía esto, les mostró sus manos y su costado. Y los discípulos se regocijaron al ver al Señor.

Juan 20:20

La paz viene cuando contemplamos la cruz.

Al recordar que Jesús sufrió y pagó el precio de mi salvación y que, por medio de Su sacrificio, tengo el perdón y el amor de Dios. ¡El miedo de los discípulos es inmediatamente sustituido por gozo! Cuán notable es este verso.

¡La verdadera paz es posible en este mundo! Pon tu mirada en Cristo.

No solamente recibieron paz y alegría, sino que también propósito y dirección. Ellos no sabían qué hacer, a dónde apuntar. Jesús les dijo:

Entonces Jesús les dijo una vez más: «La paz sea con ustedes. Así como el Padre me envió, también yo los envío a ustedes.»

Juan 20:21

Ya no hay incertidumbre, ahora saben qué deben hacer:

…vayan y hagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Enséñenles a cumplir todas las cosas que les he mandado.

Mateo 28:19-20

Paz, alegría, misión. Preciosos regalos de Jesús. Pero el Señor no ha terminado, guardó lo mejor para el final:

Y habiendo dicho esto, sopló y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo.A quienes ustedes perdonen los pecados, les serán perdonados; y a quienes no se los perdonen, no les serán perdonados.»

Juan 20:22-23

Jesús sopló fuertemente en ellos ¿por qué lo hizo? hizo lo mismo que había hecho cuando creó al ser humano.

Entonces, del polvo de la tierra Dios el Señor formó al hombre, e infundió en su nariz aliento de vida…

Génesis 2:7ª

El soplo de Dios da vida. Cuando la biblia muestra que Dios sopla sobre el polvo o sobre los huesos, vemos este poderoso milagro, el profeta Ezequiel escribió:

Entonces el Señor me dijo: «Hijo de hombre, profetiza al espíritu. Háblale y dile que así ha dicho Dios el Señor: “Espíritu, ven de los cuatro vientos y sopla sobre estos huesos muertos, para que cobren vida.”» Yo profeticé, tal y como se me ordenó, y el espíritu entró en ellos y cobraron vida, y se pusieron de pie…

Ezequiel 37:9-10b

El Espíritu Santo es quien da verdadera vida, sin Él en nosotros, estamos verdaderamente muertos. Los discípulos fueron completamente transformados, su fe perfeccionada, porque reciben el Espíritu Santo.

Tienen vida, tienen luz y también Jesús les da autoridad para ejercer el perdón y la reconciliación. Autoridad para juzgar y discernir. Sin embargo, hay un detalle faltante, los versos siguientes nos muestran un problema.

La Duda de Tomás (vv. 24-25).

Pero Tomás, uno de los doce, conocido como el Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino.

Juan 20:24

Uno de los doce no había estado presente: Tomás, a quien también le decían “Dídimo”, que significa “Gemelo.”

¡Tuvo que ser Tomás el que perdió la visita de Jesús esa noche! De todos ellos, tuvo que ser él. Porque de todos los discípulos Tomás era el más pesimista. Tomás es el que siempre tiene algo negativo que decir. Y cuando escucha el relato de sus amigos, reacciona con pesimismo y obstinación.

Entonces los otros discípulos le dijeron: «Hemos visto al Señor.» Y él les dijo: «Si yo no veo en sus manos la señal de los clavos, ni meto mi dedo en el lugar de los clavos, y mi mano en su costado, no creeré.»

Juan 20:25

Él demandó pruebas ¡y con sus propias condiciones! Cada vez que vemos en la Biblia que alguien demanda pruebas o señales de parte de Dios, siempre es evidencia de falta de fe, ojo con eso ¡Pobre Tomacito! Él todavía tenía incertidumbre y duda.

Jesús se presenta ante Tomás (vv. 26-29).

Pero Tomás tendrá que esperar una semana entera.

Ocho días después, sus discípulos estaban otra vez a puerta cerrada, y Tomás estaba con ellos. Estando las puertas cerradas, Jesús llegó, se puso en medio de ellos y les dijo: «La paz sea con ustedes.»

Juan 20:26

¿Te diste cuenta? El escenario es casi el mismo: nuevamente es domingo y los discípulos están a puertas cerradas. Sólo que esta vez no se menciona el miedo en los discípulos, y Tomás sí está con ellos.Todo es lo más parecido al primer encuentro. Jesús quería que la experiencia de Tomás sea similar a la de sus hermanos.

Él le habla directamente a Tomás:

Luego le dijo a Tomás: «Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»

Juan 20:27

El Señor le ofrece todas las pruebas que Tomás había demandado ¡Qué grande es Su misericordia que vino a perfeccionar la fe de su discípulo! Jesús no tenía obligación de cumplir los requisitos de Tomás, sin embargo, lo hizo. El problema de Tomás era su falta de fe, estaba en las mismas condiciones que los discípulos habían estado la semana anterior.

“¡Cambia Tomás! Sé como tus compañeros que me recibieron con alegría”, este es el desafío del Señor. Tomás necesitaba un cambio, necesitaba verdadera fe en su interior.

La Biblia no dice si Tomás tocó las heridas de Jesús. Sino que él:

Entonces Tomás respondió y le dijo: «¡Señor mío, y Dios mío!»

Juan 20:28

Esta no es una expresión de asombro. No está exclamando con susto. Esta es su declaración más profunda y verdadera de fe.

¡Tomás ahora tiene el Espíritu Santo!

Quizá digas: “Pero Jesús no sopló sobre él como lo hizo con los otros ni tampoco dijo las mismas palabras ¿cómo lo sabes?”

Por la adoración de Tomás. Él adoró a Jesús como Dios.

No hay en todo el Nuevo Testamento una declaración tan personal y fuerte acerca de la divinidad del Hijo de Dios.

El más ultrajante escéptico de la resurrección de Jesús pronuncia la más sublime confesión de que Él se levantó de entre los muertos.

El Espíritu Santo puede llegar de diversas maneras a la vida de una persona, no podemos encasillarle en una fórmula o método La evidencia es que nadie puede llamar con toda sinceridad a Jesús Señor o decir que Él es verdaderamente Dios si no es por el Espíritu.

…nadie puede llamar «Señor» a Jesús, si no es por el Espíritu Santo.

1 Corintios 12:3b

Y el mismo Jesús confirma la fe de Tomás, Él le dijo:

Jesús le dijo: «Tomás, has creído porque me has visto…

Juan 20:29ª

Este no es un reproche, es una afirmación. Tomás necesito ver para creer. Jesús fue misericordioso y le proveyó la ayuda que necesitaba. Pero luego el Señor dio una bendición especial:

…Bienaventurados los que no vieron y creyeron.»

Juan 20:29b

Esta bendición es para aquellos que vendrán después de Tomás, para aquellos que deberán creer sin haber visto las mismas cosas. Esta bendición es para la Iglesia, es para nosotros, los que llegamos a la fe por el testimonio de los apóstoles. ¡Qué benditos son aquellos que creen sin ver! Benditos aquellos que creen las palabras de este libro.

Conclusión & Aplicación.

Queridos la adoración no es una actividad. Algo que hacemos por un momento y luego dejamos de hacerlo.

Adorar es un estado, una nueva realidad que vivimos con la venida del Espíritu Santo a nuestras vidas. Eso fue lo que Tomás vivió.

1° Adorar es conocer al único Dios.

Mira nuevamente el ejemplo de Tomás. Él entendió algo y luego exclamó “¡Señor mío, y Dios mío!” Hay admiración en sus palabras, hay temor reverencial. Tomás se dio cuenta que estaba ante el Rey de reyes. Esto es adorar.

Cuando vemos la historia de Israel, encontramos que la revelación más poderosa de Dios ocurrió en el monte Sinaí. Allí, ellos vieron a Dios y Él les entregó Sus Mandamientos. Mira el primer mandamiento:

»No tendrás dioses ajenos delante de mí.

Éxodo 20:3

 La palabra “delante” es crucial. Dios no está diciendo “puedes tener toda clase de dioses siempre y cuando ellos no sean los más importantes.” Al contrario, “delante de mí” quiere decir “en Mi presencia”, “no tendrás dioses ajenos en Mi presencia.” ¿Hasta dónde se limita la presencia de Dios? ¡Dios está en todas partes! Él es omnipresente.

Entonces Dios está diciendo en el primer mandamiento: “No voy a tolerar a ningún otro dios.” Por eso, la declaración de Tomás es tan impresionante. Él confesó que Jesús es Dios, y Jesús recibió esta adoración. Tomás no estaba pecando de idolatría. Jesús es Dios.

Esto debe enseñarnos poderosamente. Nosotros necesitamos llegar a ese mismo entendimiento. El problema de la raza humana es que nuestro instinto natural nos lleva a adorar otros dioses.

Pues a pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón se llenó de oscuridad.

Romanos 1:21

Nuestra tendencia es sustituir a Dios por algo de la creación. Eso es idolatría. La idolatría es tener otro dios en la presencia del único Dios verdadero. La idolatría no quiere decir necesariamente que fabricamos un ídolo, una imagen o estatua.

Todos tenemos la tendencia de que, cuando algo no entiendo o no me gusta o no acepto de Dios (Su santidad, soberanía, justicia, Sus decisiones para mi vida, Su enojo) lo descarto o lo minimizo. Y prefiero quedarme con un dios que es únicamente amor y gracia y bondad y que solamente quiere bendecirme y cuidarme. En otras palabras, termino creando un dios que no es Dios. Ese dios en mi mente, ese dios que no es el Dios de la Biblia, es un ídolo. La verdadera adoración surge de conocer a Dios al nivel tan personal como Tomás le conoció ese día.

Nosotros podemos conocerle medio de toda la Escritura.

2° Adoramos en Espíritu y en Verdad.

En el mismo evangelio de Juan, en el capítulo 4, leemos acerca del encuentro de Jesús con una mujer de la región de Samaria.

La mujer llegó a la conclusión de que estaba hablando con un profeta de Dios, así que decide obtener la opinión de Jesús acerca de un tema de controversia entre los judíos y los samaritanos.

Nuestros padres adoraron en este monte, y ustedes dicen que el lugar donde se debe adorar es Jerusalén.»

Juan 4:20

Ella habló de los lugares físicos de adoración. Los judíos adoraban a Dios en el templo de Jerusalén mientras que los samaritanos habían creado su propio santuario en el monte Gerizim. Pero Jesús llevó la conversación a otra dirección.

Jesús le dijo: «Créeme, mujer, que viene la hora cuando ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre.

Juan 4:21

Él no se enfocó en el “donde” sino en el “cómo” y luego le dijo:

Pero viene la hora, y ya llegó, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre busca que lo adoren tales adoradores.

Juan 4:23

Hay una adoración verdadera. Ésta es la que se hace en espíritu y en verdad.

Amén… pero ¿qué es adorar en espíritu y en verdad?

Para entender qué es adorar en espíritu, hay que ver el contexto de la conversación de Jesús con la mujer. Parece que la samaritana había asumido que solamente se puede adorar a Dios en un lugar. Pero quien está en Cristo, no está limitado a un lugar en particular. Por medio del Espíritu Santo, tenemos acceso a la presencia de Dios en todas partes.

Adorar en espíritu es, entonces, la adoración sin restricciones que experimentamos solamente por medio de Cristo. Adorar en espíritu también quiere decir que debemos adorar con todo nuestro ser.

La Biblia condena la actitud de los israelitas que fueron capaces de cumplir con todos los ritos litúrgicos del Antiguo Testamento, pero sus corazones estaban lejos de esa realidad.

El Señor dice: «…este pueblo se acerca a mí con la boca, y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí; el temor que de mí tiene no es más que un mandamiento humano, que le ha sido enseñado.

Isaías 29:13

Podemos cumplir con los rituales, los “requisitos” las prácticas, pero nuestro deseo, nuestros pensamientos estar en otro lugar (en la comida, en el partido, en los problemas, etc.). “Adorar en espíritu” quiere decir “adorar con sus corazones y mentes completamente involucrados.” Un verdadero adorador va a tener su corazón tan involucrado como su cuerpo y su alma en la experiencia de adoración.

Adorar en verdad significa que nuestra adoración no es solamente emocional. Verdad significa acercarnos a Dios por medio de la verdad de Sus Escrituras, Su revelación.

Dios quiere que Su pueblo le adore con un corazón y una mente bien informados e instruidos en la Palabra de verdad. No puedes adorar a Dios sin la verdad de la doctrina bíblica, sin ella caemos en la fabricación de ídolos. Adorar en verdad, es conocimiento real, cognitivo, razonable, que nos llevan a admirar al Dios Santo de la Biblia.

¿Cómo aplico esto esta verdad a mi vida?

El mismo Dios nos dejó la aplicación práctica de la adoración.

Adoramos a Dios en cualquier lugar, en cualquier momento. Pero esta adoración debe verse reflejada en una adoración pública y de la comunidad de Dios. Desde el Antiguo Testamento vemos que el plan de Dios fue atraer un pueblo a sí mismo y que este pueblo le sirva en el mundo. Dios quiere que le adoremos en la intimidad y de todo corazón, pero quiere que le adoremos en comunidad y con todo nuestro ser. Una adoración litúrgica, ordenada, emotiva. Donde se conjuga todo el fervor, el honor y la reverencia de todos los creyentes. Esto es lo que el Nuevo Testamento nos instruye sobre cómo acercarnos al Padre en adoración:

1° Reunidos.

Tengámonos en cuenta unos a otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras.No dejemos de congregarnos, como es la costumbre de algunos, sino animémonos unos a otros; y con más razón ahora que vemos que aquel día se acerca.

Hebreos 10:24-25

¿Cuántos cristianos se ausentan regularmente a los servicios dominicales?

Varios tienen que ausentarse debido a enfermedades, viajes o circunstancias de fuerza mayor. Pero muchos se ausentan porque simplemente ese domingo no sienten ir al servicio. Si alguna vez tienes el sentimiento o el deseo de no venir al servicio, ven de todas maneras.

Queridos, reunirte con otros creyentes en torno a Dios es un privilegio.

Pero también es un deber sagrado.

Es mi deber como tu pastor decirte que Dios se toma muy enserio tu asistencia a los servicios.

2° Animándonos.

El pasaje de Hebreos dice que en lugar de dejar de congregarnos debemos animarnos unos a otros.

Cuando venimos a la iglesia los domingos, disfrutamos de comunión los unos con los otros. Estar reunidos con amigos quienes también están en el mismo peregrinaje cristiano que nosotros nos da ánimo. Estar con gente que nos conoce, nos ama y ora por nosotros ¡Ese es el propósito de reunirnos los domingos! Todos tenemos la responsabilidad de animarnos en la fe. Y una forma práctica de animar a otros es por medio de tu asistencia fiel a los servicios.

3° Glorificando a Dios.

El principio bíblico para todas las épocas acerca de la adoración es darle la gloria que le corresponde a Dios. La palabra “gloria” de la Biblia se puede traducir también como “peso”. La gloria de Dios es todo el peso de la presencia de Dios. Darle la gloria quiere decir reconocer su grandeza.

Debemos desarrollar un sentido de profunda admiración y respeto para con Dios. Tomás se dio cuenta que no estaba frente a Jesús, su amigo, Jesús su maestro, Jesús su líder ¡Estaba en la presencia de Dios! Y todo el peso de esta presencia le llevó a exclamar con admiración y respeto “¡Señor mío, y Dios mío!”

Eso es darle la gloria. Es caer por el peso de Su grandeza, es tener un profundo sentido de reverencia y adoración. Me humillo y le enaltezco. Me hago chico y le engrandezco. Me enfoco en Él. De repente Él llena todo y no hay lugar para otra cosa o persona o preocupación en mi mente.

Esta debe ser la actitud que debemos tener cuando venimos a la iglesia, especialmente cuando nos disponemos a escuchar Su Palabra.

Queridos, adoremos a Dios en espíritu y en verdad.

Oremos.


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