(32-39) De la Iglesia y el orden


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1. INTRODUCCIÓN.

Queridos hermanos, es una bendición cada vez que nos juntamos para celebrar la gracia y el amor del Señor domingo tras domingo.

La semana pasada tuvimos una fiesta de la gracia de Dios.

Una ordenación no es una celebración al hombre, no se trata de un reconocimiento al desempeño ni una recompensa a los logros.

Sino que…

…Dios eligió lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo, para avergonzar a lo fuerte. También Dios escogió lo vil del mundo y lo menospreciado, y lo que no es, para deshacer lo que es, a fin de que nadie pueda jactarse en su presencia. 1 Corintios 1:27-29.

Estas palabras del apóstol Pablo hablando de la elección de todos los creyentes se aplica de una manera especial cuando un creyente es llamado al ministerio de la predicación y la oración.

Y no encuentro una forma más apropiada de dar término a nuestra serie sobre los 39 artículos de la religión de la Iglesia Anglicana.

La semana pasada vivimos una fiesta bíblica, pero una fiesta anglicana.

Y es bueno comprender bien nuestra identidad, lo que creemos y practicamos.

Los últimos artículos precisamente hablan de las tradiciones de la Iglesia, su gobierno y orden.

2. Puntos de enseñanza.

2.1. un repaso por los últimos artículos.

Vamos a ver rápidamente los artículos restantes. Del artículo 32 hasta el 39.

El artículo 32 “Del matrimonio de los presbíteros.”

El pasado domingo 4 de noviembre fue el Servicio de Fundación del a nueva Provincia Anglicana de Chile.

Tuve el agrado de participar de ese momento histórico en la vida de la Iglesia.

Hubo un momento notable en el servicio. Cuando la esposa del obispo “Tito” Zavala subió al escenario a pedido del oficiante para orar por ellos como matrimonio, ella saludó a su esposo con un beso en los labios.

En ese momento, el obispo primado Greg Venables dijo: “¡Qué bueno es ser anglicano!”

Fue muy gracioso, aunque en ese momento dirigí mi mirada al representante del arzobispado católico, él no se estaba riendo.

La enseñanza de que el presbítero (pastor) no debe casarse viene de una lectura equivocada de las palabras de Pablo:

A los solteros y a las viudas les digo que sería bueno que se quedaran como yo;pero si no pueden dominarse, que se casen; pues es mejor casarse que arder de pasión. 1 Corintios 7:8-9.

El apóstol nunca dijo esas palabras como un mandamiento de parte del Señor. De hecho, él dice unos versos anteriores lo siguiente:

Aunque esto lo digo más como concesión que como mandamiento. 1 Corintios 7:6.

Entonces el artículo concluye correctamente que no hay un mandato divino en las Escrituras donde se prohíba casarse a los obispos, presbíteros y diáconos.

Un ministro puede mantenerse soltero si así lo desea y si considera que es lo más conveniente para el servicio de Dios.

De hecho, el mismo apóstol Pablo escribe los requisitos indispensables para un obispo:

Pero es necesario que el obispo sea irreprensible y que tenga una sola esposa; que sea sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 1 Timoteo 3:2.

Y de los ancianos o pastores:

ancianos irreprensibles, maridos de una sola mujer y con hijos creyentes, que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. Tito 1:6.

Las Escrituras son claras. Los obispos y presbíteros deben cuidar, enseñar y amar a sus esposas y a sus hijos antes que a su congregación.

Los obispos y presbíteros no deberían apartarse de la vida familiar, sino que deberían construir sus familias con la ayuda del Señor.

Realmente es bueno ser anglicano.

El artículo 33 “De las personas excomulgadas”

Este artículo habla principalmente de la autoridad en la iglesia.

Las Escrituras utilizan el verbo “gobernar” para hablar del rol de los ancianos o presbíteros.

Los ancianos que gobiernan bien deben considerarse dignos de doble honor, mayormente los que se dedican a predicar y enseñar. 1 Timoteo 5:17.

El gobierno, se ejerce por medio de la predicación y la enseñanza ¡Esta es la descripción de funciones de los pastores!

El tema es que muchas veces van a haber aquellos en las iglesias quienes no aprenden a pesar de la predicación y enseñanza.

Van a haber aquellos que necesitan ser reprendidos. Esta también es parte de la tarea de predicación y enseñanza de los pastores. Tal como el apóstol le instruyó al pastor Tito.

Habla de estas cosas, y exhorta y reprende con toda autoridad. Que nadie te menosprecie. Tito 2:15.

El resultado deseado de la disciplina y la reprensión siempre es el arrepentimiento.

Así como el Señor envió al profeta Natán al Rey David para reprenderle y hacerle ver su pecado y él se arrepintió de todo corazón.

La reprensión cristiana no es para avergonzar, humillar, sino para el bienestar de un hermano. Jesús dijo:

»Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndelo cuando él y tú estén solos. Si te hace caso, habrás ganado a tu hermano. Mateo 18:15.

Sin embargo, también habrá personas como el rey Saul quien siendo confrontado por el profeta Samuel no mostró señal de arrepentimiento ni se humilló ante el Señor.

El Señor Jesús dijo que a estas personas que dicen ser hermanos, pero que no se arrepienten cuando su pecado les es demostrado, debemos…

…hazlo saber a la iglesia; y si tampoco a la iglesia le hace caso, ténganlo entonces por gentil y cobrador de impuestos. Mateo 18:17.

En otras palabras. A estas personas hay que considerarlas como no creyentes, la iglesia debería apartarse de ellos.

Pero siempre con la intención de que este “castigo” produzca en ellos el arrepentimiento. Pablo dice notablemente:

Tomen nota de quienes rehúsan obedecer lo que decimos en esta carta. Aléjense de ellos, para que se avergüencen. 2 Tesalonicenses 3:14 (NTV).

Todo creyente puede acercarse a otro para corregirle, pero las medias disciplinarias más grandes deben ser tomadas por la autoridad de la iglesia.

El artículo 34 “De las tradiciones de la iglesia.”

Encuentro que este artículo es muy bueno. Particularmente porque establece que la iglesia anglicana (que literalmente significa “de Inglaterra”), siempre tuvo una perspectiva misionera.

Porque establece que las tradiciones y ceremonias de nuestra iglesia, si bien son buenas, acordes a las Escrituras; no tienen el mismo estatus de las Escrituras.

De hecho, se pueden adaptar y cambiar de acuerdo con los países y tiempos y costumbres donde la iglesia anglicana haga misión.

Como el apóstol dijo:

Porque, aunque soy libre y no dependo de nadie, me he hecho esclavo de todos para ganar al mayor número posible. Entre los judíos me comporto como judío, para ganar a los judíos; y, aunque no estoy sujeto a la ley, entre los que están sujetos a la ley me comporto como si estuviera sujeto a la ley, para ganar a los que están sujetos a la ley. Entre los que no tienen ley, me comporto como si no tuviera ley, para ganar a los que no tienen ley (aun cuando no estoy libre de la ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo). Entre los débiles me comporto como débil, para ganar a los débiles; me comporto como todos ante todos, para que de todos pueda yo salvar a algunos. Y esto lo hago por causa del evangelio, para ser copartícipe de él. 1 Corintios 9:19-23.

El artículo 35 “Sobre las homilías.”

Habla de aquellas enseñanzas básicas que deberían ser impartidas en cada iglesia anglicana.

Los libros de las homilías son libros que contienen enseñanzas sobre diferentes temas como: la oración, las buenas obras, la caridad, la vida de Cristo, los dones del Espíritu Santo, el arrepentimiento, etc.

el artículo 36 “sobre la consagración de los obispos y ministros.”

Expresa que la creencia de la iglesia anglicana en tres órdenes es bíblica y libre de supersticiones.

En la edad media, la iglesia había llegado a pensar que el clero era una clase diferente de persona.

Ellos creían que, al momento de ser ordenados, se producía un cambio en sus vidas y dejaban de ser humanos comunes y corrientes y eran “sacerdotes”.

La iglesia anglicana establece que, si bien es lícito “ordenar” o “consagrar”, es decir, apartar, señalar a hombres para una tarea especial de liderazgo en la enseñanza, oración y administración de los sacramentos, no existe tal cambio supersticioso.

Se trata de una designación, no de una transformación. Por lo tanto, no es necesario mayores ritos para alguien que ya ha sido ordenado al ministerio.

El artículo 37 “De la autoridad civil.”

Establece la diferencia entre las autoridades religiosas y públicas.

Reconocemos la autoridad de los jefes de estado en todo el país como establecido por Dios.

Todos debemos someternos a las autoridades, pues no hay autoridad que no venga de Dios. Las autoridades que hay han sido establecidas por Dios. Romanos 13:1.

Sin embargo, su autoridad es dada por Dios para restringir la maldad y mantener el orden y resguardar la libertad de culto de todos los ciudadanos.

Los gobernantes no tienen responsabilidad del ministerio de la Palabra de Dios, no pueden determinar qué enseñamos.

El artículo 38 “De los bienes de los cristianos, que no son comunes.”

Habla de que Dios le ha dado a todo cristiano la posibilidad de tener sus bienes propios.

Lo vemos en los mandamientos de no robar y no codiciar.

»No robarás. Éxodo 20:15.

”No codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su casa, ni su tierra, ni su siervo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni nada que le pertenezca a tu prójimo.” Deuteronomio 5:21.

Debemos respetar y honrar aquello que no es nuestro y no codiciar la propiedad ajena.

Jesús ratificó la enseñanza del Antiguo Testamento cuando le reiteró los mandamientos al joven rico.

Ya conoces los mandamientos: No mates. No cometas adulterio. No robes… Marcos 10:19.

Y el apóstol Pablo enseña claramente que el obrero del Evangelio debe recibir su sustento, así como el que trabaja para su propia mantención.

Porque en la ley de Moisés está escrito: «No pondrás bozal al buey que trilla». ¿Quiere decir esto que Dios se preocupa de los bueyes, o más bien lo dice por todos nosotros? En realidad, esto se escribió por nosotros; porque tanto el que ara como el que trilla deben hacerlo con la esperanza de recibir su parte de la cosecha. Si nosotros sembramos entre ustedes lo espiritual, ¿será mucho pedir que cosechemos de ustedes lo material? Si otros participan de este derecho sobre ustedes, ¡con mayor razón nosotros! 1 Corintios 9:9-12.

Tener bienes no está prohibido por las Escrituras. Amarlos y codiciarlos sí.

Además, la Palabra muestra que una característica de una persona que verdaderamente ama a Jesús es la generosidad.

Enséñales a los ricos de este mundo que no sean orgullosos ni que confíen en su dinero, el cual es tan inestable. Deberían depositar su confianza en Dios, quien nos da en abundancia todo lo que necesitamos para que lo disfrutemos. Diles que usen su dinero para hacer el bien. Deberían ser ricos en buenas acciones, generosos con los que pasan necesidad y estar siempre dispuestos a compartir con otros. 1 Timoteo 6:17-18.

El artículo 39 “Del juramento cristiano.”

Finalmente, el artículo 39 establece que le es lícito al creyente jurar siempre y cuando sea por una causa de fe y caridad o cuando la autoridad civil lo exige.

Nos recuerda que el Señor Jesucristo prohibió el juramento liviano y vano.

Pero yo digo: ¡no hagas juramentos!… Mateo 5.34ª.

Al contrario, el cristiano no debería tener necesidad de jurar, sino que su “sí” o su “no” debería ser suficiente.

Pero, sobre todo, hermanos míos, no juren ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ninguna otra cosa. Cuando digan «sí», que sea «sí»; y cuando digan «no», que sea «no». De lo contrario, caerán en condenación. Santiago 5:12.

Muchos cristianos que querían obedecer estos versos al pie de la letra y con rigurosidad, se veían complicados a la hora de prestar un servicio a su patria o a la hora de testificar ante un jurado.

Sin embargo, el artículo nos recuerda que el profeta Jeremías también declaró:

Si con fidelidad, justicia y rectitud juras: “Por la vida del Señor”, entonces “en él serán benditas las naciones, y en él se gloriarán”». Jeremías 4.2.

Demostrando que un juramento hecho con fidelidad, justicia y rectitud es válido, incluso deseable.

Por lo tanto, no deberíamos temer jurar si es exigido por la autoridad humana y si es por una causa justa y recta.

3. Conclusión & Aplicación.

Estos son los artículos.

Y si los estudiamos, encontraremos enormes tesoros de la fe bíblica y reformada.

Ellos no son un compendio exhaustivo de toda doctrina ni contienen toda la enseñanza bíblica – doctrinal, pero sí presentan la base y lo fundamental para la vida cristiana y el culto cristiano.

Que nuestro Señor nos permita construir nuestra comunidad de fe de acuerdo con lo que enseñan los artículos.

Que las Escrituras sean siempre el centro de nuestra vida y nuestra práctica, nuestro culto y nuestra devoción.

Que seamos fieles a Cristo y le amemos y aprendamos a amarle amando también a nuestro prójimo.

Que seamos una iglesia misionera que comparte las preciosas verdades del Evangelio.

Que seamos una iglesia ordenada, que habla y actúa, que llega a personas que tienen necesidad de Cristo y que crezca en la fe, en número y en amor.

Qué bueno es ser anglicano, si eres un cristiano cimentado en la sana doctrina y en la autoridad suprema de la Biblia.

Hermanos, seamos una iglesia que aprende, que ama y que anuncia a Cristo a todo Chiguayante.

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