2 Samuel 1 “Saúl Cae en batalla”

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2 Samuel 1-2.7 PDF

 

La muerte de Saúl y el lamento de David

El mensaje de las Escrituras es claro: nuestras acciones, nuestras palabras, nuestras reacciones, nuestra forma de responder, muestras palabras, nuestras conductas y nuestro trato están gobernados por lo que está adentro de nosotros que por lo que viene de afuera de nosotros.

La cultura de hoy enseña y cree que cada uno de nosotros es lo que la experiencia nos ha hecho, somos los que hemos vivido, la educación, el entorno.

La Biblia dice algo completamente distinto. La Biblia dice que lo que está en nuestro corazón controla nuestra conducta, todo lo que somos, hacemos, pensamos y decimos nace de lo que está en nuestro corazón y es gobernado por lo que está en nuestro corazón.

Vamos a ver hoy las respuestas de tres hombres, la forma de actuar en respuesta al mismo tipo de circunstancias.

Oremos.

2 Samuel 1 describe un momento muy triste y de gran contraste.

Por un lado David acaba de regresar de una gran victoria contra los amalecitas, ha rescatado a todas las familias de sus hombres, a sus esposas y ha obtenido un gran botín; por el otro lado Saúl y su ejército han sido derrotados miserablemente y han terminado muertos él y sus hijos.

Veamos antes el contexto de esta historia en el capítulo 31 de 1 Samuel y veamos al primer hombre y cómo respondió a las circunstancias de su vida.

1. La muerte de Saúl.

1 Samuel 31 registra los eventos históricos de la batalla de Saúl contra los filisteos.

1 Samuel 31:1-4

“1 Los filisteos fueron a la guerra contra Israel, y los israelitas huyeron ante ellos. Muchos cayeron muertos en el monte Guilboa. 2 Entonces los filisteos se fueron en persecución de Saúl, y lograron matar a sus hijos Jonatán, Abinadab y Malquisúa. 3 La batalla se intensificó contra Saúl, y los arqueros lo alcanzaron con sus flechas. Al verse gravemente herido, 4 Saúl le dijo a su escudero:«Saca la espada y mátame, no sea que lo hagan esos incircuncisos cuando lleguen, y se diviertan a costa mía. »

Pero el escudero estaba tan asustado que no quiso hacerlo, de modo que Saúl mismo tomó su espada y se dejó caer sobre ella.”

Así murió Saúl, se suicidó.

Creo que es muy importante reflexionar sobre la vida de Saúl.

Qué momento tan horrible es registrado en estos versículos. Este fue primer ungido, el primer rey de Israel. Ungido y empoderado con el Espíritu de Dios para gobernar. Un hombre estimado por los hombres, celebrado como rey, un hombre que obtuvo grandes victorias y ganó muchas batallas.

Pero un hombre que se embriagó con el poder. Empezó a diluir la importancia de las instrucciones y mandamientos que Dios le transmitía por medio del profeta Samuel. Un hombre que se entrega a la desobediencia y que crece en rebeldía. Se convierte mas obsesivo con el poder y se llena de celos de David. Tan rebelde que Dios se aparta de él y casi al final de su vida leemos un episodio impactante y horrible: el ungido del Señor consultando con una adivina por ayuda y dirección. En un momento de desesperación, en un momento de horror y dolor, este hombre termina con su propia vida.

Tal vez miramos a Saúl y pensamos: “Ok, esta es una historia muy trágica y triste, pero ¿qué tiene que ver la vida de Saúl conmigo?”

Quiero que pienses conmigo esta mañana que la historia de este hombre, tan triste, tan impactante se termina con su suicidio, está registrado en las Escrituras como una advertencia para nosotros.

Les preguntó en esta mañana ¿Cómo está el viaje de la vida de cada uno de nosotros?, ¿cómo está nuestro caminar con Dios?, ¿es un caminar de creciente entusiasmo para conocer y entender a Dios?, ¿es un creciente entusiasmo y compromiso por las cosas de Dios, por conocer su Palabra y conocer y relacionarse con su pueblo?, ¿es un creciente entusiasmo, pasión e interés por adorar a Dios en la intimidad como en público?, ¿un amor por la gente de Dios y por Dios mismo, por el ministerio y las responsabilidades que Dios tenga dado en esta vida?

O tal vez ese no es tu viaje.

Puede ser que haya entre nosotros aquellos quienes su caminar con Dios ha sido marcado por un estado crónico de bajar la guardia y el fracaso. Tal vez hay cosas que estás haciendo ahora, cosas que estás diciendo que sabes que no te acercan mas a Dios. Quizás varios entre nosotros están con dudas y experimentando una lejanía de Dios, viéndose sumidos más en los afanes y distracciones diarias de esta vida que en el gozo de conocerle y vivir para Él.

Tal vez hay frialdad en tu relación con Dios, tal vez tu vida devocional con Dios ha disminuido, tal vez tu vida de lectura de la Biblia y de oración no es como sabes que debería ser.

Tal vez veas atrás y te des cuenta que tu vida ha sido un viaje de un alejamiento progresivo, lento y progresivo del Señor.

¿Qué tipo de viaje estás haciendo?

Cuando considero el trágico final del rey Saúl no puedo evitar ver la tremenda advertencia que nos hace el Nuevo Testamento. Por favor, miren conmigo Hebreos 3. Creo que este pasaje tiene una conexión temática importante con el pasaje de la muerte del rey Saúl.

Hebreos 3:12-13

“12 Cuídense, hermanos, de que ninguno de ustedes tenga un corazón pecaminoso e incrédulo que los haga apartarse del Dios vivo. 13 Más bien, mientras dure ese «hoy», anímense unos a otros cada día, para que ninguno de ustedes se endurezca por el engaño del pecado.”

2 cosas quiero señalar esta mañana de este pasaje:

1° es una advertencia a los creyentes. Dice “hermanos”. Esta es claramente una advertencia para la gente que tiene fe.

 

2° es importante notar que es una advertencia progresiva. Es una advertencia contra un alejamiento progresivo, no es una advertencia contra una perdición instantánea.

 

Esta es una tremenda y muy importante advertencia hermanos. Quiero pedirles se presten atención a lo que voy a decir por favor. No hay nadie en esta sala, al menos por lo que yo conozco de cada uno de ustedes, no hay nadie quien tiene un malo y diabólico odio hacia el Señor y hacia su pueblo y un corazón duro que no quiera saber nada de Dios y su Palabra. La advertencia es al peligro real que todo cristiano tiene, incluidos nosotros, de bajar la guardia y dejarnos caer en pequeños y sutiles hábitos de desobediencia.

Escuchen. Saúl no pasó de ser el ungido de Dios para al día siguiente ir a consultar a la bruja. ¡No! Hubo una sutil y progresiva desviación en él, un engaño que le esclavizó al pecado.

¿Dónde es en tu vida que estás permitiendo conductas y hábitos sutiles pecaminosos?

Cuando pecamos nuestra conciencia nos lo hace saber ¿han experimentado eso?, no nos sentimos bien, nos sentimos incómodos con nosotros mismos por lo que hicimos.

¿Cuáles cosas, actitudes, palabras o prácticas las justificamos?

Cuando yo Peco, mi conciencia me molesta, no me deja tranquilo y es en ese momento que es muy tentador apartarme de la enseñanza bíblica y tratar de calmar mi conciencia aligerando la pecaminosidad de lo que estoy naciendo, argumentando, explicando, teorizando para disminuir lo malo de mi pecado. Tratando de justificarme a mí mismo, justificando mis acciones, alegando que no tuve remedio ni pude evitar hacer lo que hice o decir lo que dije.

En el fondo trato de no sentirme mal con aquello por lo que debería sentirme mal. ¿Me están comprendiendo?

Leemos la historia de Saúl y vamos a ver que él fue muy bueno en alegar y hallar una explicación para sus acciones y librarse de la culpa.

Si empiezo este camino y me aparto del mensaje de la Palabra aunque sea por un milésimo, doy lugar a que el pecado en mi corazón crezca y termino con un corazón duro.

¿Qué quiere decir tener un “corazón duro”? Que lo que antes me molestaban ya no me molesta más.

¡Qué advertencia tenemos en el final de la vida de Saúl!

¿Cuál es ka dirección que está tomando tu viaje en esta vida? No me responden a mí ¡sé honesto contigo mismo! ¿Es un viaje de gozo en el sufrimiento y perseverancia paciente en la obediencia? O ¿está siendo una serie de concesiones e indulgencias a pequeñas cosas endureciendo poco a poco tu corazón?, ¿Hay lugares donde tu corazón se ha endurecido?

Seamos honestos delante de Dios.

Ahora veamos al segundo hombre de esta historia.

2. El amalecita.

Viene este hombre a David con el reporte de la muerte de Saúl. Y en el versículo 8 David le pregunta quién es él y esta fue su respuesta:

2 Samuel 1:8-10

“8 Me preguntó quién era yo, y le respondí que era amalecita. 9 Entonces me pidió que me acercara y me ordenó:”¡Mátame de una vez, pues estoy agonizando y no acabo de morir!” 10 Yo me acerqué y lo maté, pues me di cuenta de que no iba a sobrevivir al desastre. Luego le quité la diadema de la cabeza y el brazalete que llevaba en el brazo, para traérselos a usted, mi señor.”

Nosotros sabemos por el registro histórico de 1 Samuel 31, que lo que este amalecita está diciendo es una mentira.

¡Este es un hombre malvado! Cuando él ve la masacre del ejército israelita, la muerte de los hijos de Saúl y la trágica muerte del rey, él ve un medio para sacar provecho propio, él quiso sacar ventaja de esta tragedia.

Además este es un caradura y desvergonzado. Los amalecitas eran enemigos mortales de Israel y aún así él se presenta ante David llevando la corona de Saúl y su brazalete con una historia elaborada pensando que si contaba esta historia él se ganaría el favor del futuro rey de Israel y que su vida seria perdonada aun siendo enemigo. Quizá él incluso pensó que este relato le ganaría el privilegio de ser invitado dentro de la corte del rey David.

Esto que vemos aquí se conoce como la “ética de la ventaja”. Es buscar una oportunidad y aprovecharla inmediatamente para ganar respeto, para ganar poseen para ganar una posición. Torciendo la verdad un poco, sacando la ventaja, aprovechando la mínima oportunidad para obtener un beneficio propio.

¿Saben de qué estoy hablando no es cierto?

Creo que esta es una de las formas mas comunes en nuestra sociedad de avanzar y obtener resultados. Esto es algo que nuestra cultura exalta y celebra.

Todos hemos contado historias que nos hacen quedar mejor de lo que somos y cada vez que contamos la historia somos más campos y mejores cada vez.

¿Alguna vez en tu vida has vivido bajo la ética de la ventaja?, ¿has buscado el respeto de una persona porque pensaste que si te mira con buenos ojos, esto te daría algún beneficio?, ¿has buscado obtener el control y el poder?

La ética cristiana es muy diferente a eso. Podemos definir la ética cristiana con dos palabras que conocemos muy bien: “confianza” y “obediencia”. No es buscar la ventaja, no se trata de buscar el poder, no se trata de buscar el control porque creo que mi vida está en las manos de alguien quien tiene todo el poder, él controla todas las cosas por completo y él es bueno y sabio y amoroso y lleno de gracia y puedo descansar en todas las circunstancias de mi vida. Por lo tanto la descripción del cargo de todo cristiano es simplemente: obediencia y confianza. No importa dónde esté, no importa cuán tiranos sean mis jefes, no importa cuánto se valore m trabajo, no importa quién está avanzando, no importa quién se lleva los ascensos y las promociones. ¡Mi trabajo es uno solo! Obedecer.

Y mi sistema moral no cambia con las circunstancias porque descansa en Dios.

Cuánto desearía poder decirles a todos ustedes que yo no sufro de esta tentación, estaría mintiendo. Hay momentos cuando la obediencia es difícil, hay momento tos cuando tenemos al frente nuestro la oportunidad de alcanzar privilegio, reconocimiento, dinero simplemente dando un pequeño paso, tomando una mínima decisión, haciendo la vista un poco al lado, sembrando un pequeño pensamiento en alguien para que reaccione de ha manera que nos favorezca.

Hay un poco de este amalecita en todos nosotros.

Pero este hombre no obtiene la respuesta que estaba esperando. El Mesías sanciona su justicia sobre él con estas palabras:

“14- ¿Y cómo te atreviste a alzar la mano para matar al ungido del SEÑOR?- le reclamó David. 15 Y en seguida llamó a uno de sus hombres y le ordenó: ¡Anda, mátalo!…” (2 Samuel 1:14-15).

Y este es el tercer hombre en nuestra historia.

3. David, el hombre con un corazón diferente.

La respuesta de David a la noticia no es celebración. En el versículo 11 David se rompe la ropa en señal de dolor y lidera el lamento y el llanto por e rey caído. Él llora por el rey Saúl, por la nación que ha sido humillada y por la muerte de su querido amo Jonatán.

Y la respuesta al amalecita es ¿qué has hecho?, ¿qué se te ha cruzado por la mente que has destruido al ungido del Señor?, ¿cómo podías hacer esto creyendo que era algo bueno? David dice “tu propio testimonio es contra ti” y el hombre es ejecutado.

Pero lo que viene es simplemente asombroso.

El hombre que más daño le había hecho estaba muerto (intentó matarle, le llevó a una vida de prófugo en exilio, entregó su esposa a otro hombre, le mintió, le odió). Este podía ser un momento para decir “te lo dije”, este podía ser un momento para alegrarse, pero es un momento para llorar. Y David canta una elegía, una canción póstuma.

Creo que no hay un mejor ejemplo en el Antiguo Testamento de cómo amar a tu enemigo.

La única forma posible de llegar a amar a un enemigo así es si en tu corazón amas a Dios primero.

Miren el versículo 18. David tiene la intención que este cántico sea enseñado a las generaciones futuras, a los niños y los pequeños. Es para se incluido en el libro de Jaser, este libro no lo tenemos, se ha perdido en el tiempo, pero todo indica que era un libro de poesías donde se escribían poemas que celebraban o marcaban momentos importantes de la vida de Israel.

Es difícil llegar a ver todo el poder de este poema por causa del idioma. La poesía hebrea no se traduce muy bien al español.

Este poema tiene tres estrofas, tres versos. Cada verso comienza con: “¡Cómo han caído los valientes!”. Está en el versículo 19, 25 y 27.

La primera estrofa es un lamento, el llanto de David por Saúl y Jonatán y el impacto de estas muertes para Israel.

El verso 19 dice: “¡Ay, Israel! Tu gloria yace herida en las alturas de los montes…”

El propósito de Israel, su llamado era reflejar la gloria de Dios a todas las naciones. Las victorias de Israel eran un reflejo de la gloria, el poder, la fuerza del Señor de los ejércitos. ¡Qué impactante escena fue ver los cuerpos de los israelitas esparcidos por el sangriento campo de batalla! Sus armas tiradas en el suelo y los que han sobrevivido están corriendo miserablemente para salar sus vidas ¡esto jamás debió suceder!

En su rebeldía contra el Señor Saúl llevó a la nación entera al borde de la destrucción. Y tenemos aquí una poderosa imagen. La palabra “gloria” en el versículo 19, de hecho tiene otra traducción. Puede traducirse como “gacela”, un hermoso animal parecido al ciervo. Varios comentaristas piensan que, al usar esta palabra, David está usando la imagen de este hermoso y elegante animal que vivía en esta área y que era muy conocido por todos en el tiempo de David, un animal hermoso y símbolo de belleza para todos. Y David utiliza esta imagen de este bello animal ahora ¡muerto!

Y David dice que no se sepan en las ciudades filisteas estas terribles cosas. Lamentablemente él aún no sabe que ya se han humillado y avergonzado los despojos de Saúl y sus hijos. Su cuerpo ha sido decapitado y su cuerpo colgado.

David sigue usando imágenes diciendo que los montes sufran, el escudo de Saúl nunca más será utilizado en batalla ni el arco de Jonatán será más tensado.

David habla de los beneficios que las victorias de Saúl dieron a todo el pueblo, en el verso 24.

¿Dónde está la venganza?, ¿dónde el resentimiento y la amargura?, ¿dónde se mencionan las malas acciones y los pecados de Saúl? ¡En ninguna parte de esta canción! Esas palabras no salen de la boca de David.

Cuando David ve la muerte de Saúl, él no la ve como algo que tiene que ver con él. Cuando David se entera de la muerte de Saúl, él ve este evento como algo relacionado con la gloria de Dios. La casa de Saúl, el reino de Israel debería apuntar al verdadero rey, sus victorias debían reflejar la fuerza y el poder del verdadero rey ¡Esto es lo que le importa a David!

Es todo acerca de su Señor y Dios, no se trata de él ni de que su enemigo ha muerto. Todo se trata del Señor.

Y en la segunda estrofa David recuerda el amor de su amigo Jonatán. Y tenemos estas famosas palabras: “…Más preciosa fue para mí tu amistad que el amor de las mujeres” no dice que su amor reemplaza el de las mujeres. Lo que está diciendo es que no ha experimentado un amor mas grande como el amor que su amigo tuvo por él. Un amor como Dios había ordenado cuando dijo: “amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Y en el verso 27 David concluye la última estrofa:

2Sa 1:27

“27 ¡Cómo han caído los valientes! ¡Las armas de guerra han perecido!”.

Nuevamente con la imagen de la derrota de Israel, la tragedia se no debía haber acontecido.

Conclusión.

Se dice que uno conoce a un hombre por aquello que celebra y aquello por lo que llora.

Aquí tenemos los corazones de tres hombres revelados ante Dios y ante nosotros.

Saúl cae lejos de Dios, en un acto de egoísmo y rebeldía termina con su proa vida.

El amalecita, en un momento de terrible dolor y tristeza ve una oportunidad para sacar provecho.

David, un hombre conforme al corazón de Dios obra bien, obra justamente y en su lamento no es solo por la perdida de dos hombres sino por la vergüenza que sobrevino al pueblo de Dios.

¿Qué gobierna nuestros corazones?, ¿qué cosas te dan esperanza?, ¿qué tenemos en nuestros corazones se están gobernando y dirigiendo la forma como nos comportamos, como hablamos y reaccionamos?

Considera la muerte de este rey y compárala con la muerte de otro rey quien ofreció su vida, su muerte fue el reflejo exacto de la desobediencia, no el egoísmo y la desesperación sino la obediencia y la humildad.

Jesús estuvo dispuesto a obedecer y aceptar la voluntad de su Padre al punto de entregar su vida en la cruz.

Su muerte no fue un momento de desesperación y derrota.

¡Esa muerte fue una gran victoria! Como dice Pablo en su carta a los Colosenses:

Col. 2:15

“15 Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal.”

Esta es nuestra esperanza. Nosotros no necesitamos dar lugar a la desesperación de la misma manera que Saúl hizo. Sin importar qué sea lo que estás viviendo, tienes esperanza porque la muerte del otro rey es tu esperanza, es tu luz, es tu seguridad y tu protección, es tu paz.

Tampoco necesitas vivir para obtener la ventaja, o preocuparte de tú velar por tu posición porque el rey que murió por su pueblo gobierna sobre todas las cosas para el bien de su pueblo, para que todas las cosas les ayuden a bien para que sean hechos conforme a la imagen del Hijo de Dios.

¡Entrégate a ti mismo a la gloria de Dios! Puedes vivir para Él y confiar en Él, puedes tener este estilo de vida de obediencia y confianza en ese rey, sabiendo que él es bueno, que tiene todo el mundo y todas las cosas bajo control y que te ama y es soberano y fiel.

¡Jesús es tu única esperanza!

Oremos.

 

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