(25-26) Sobre los Sacramentos.

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1. Introducción.

Ahora que estamos en el proceso de la búsqueda y compra de un terreno, se ha hecho muy evidente para nuestro concilio la importancia de los contratos.

Antes de asumir cualquier compromiso de compra necesitamos asegurarnos de que el sitio no tenga ninguna complicación legal.

Porque una vez firmado el contrato, no hay vuelta atrás. Un contrato nos ata a compromisos y obligaciones ante la ley.

Hoy vamos a hablar de lo que creemos acerca de los sacramentos como Iglesia Anglicana.

Y quiero que tengan en mente esta idea de “contrato”, porque nos va a ayudar muchísimo para comprender la verdadera esencia de los sacramentos.

2. Puntos de enseñanza.

Los artículos 25 y 26 definen lo que son los sacramentos. Hoy vamos a ver su significado y qué es lo que son.

Las semanas siguientes voy a explicar los sacramentos de la Cena del Señor y del Bautismo.

2.1. Qué son los sacramentos.

El artículo 25 “De los sacramentos” dice:

Los sacramentos instituidos por Cristo, nosolamente son señales de la profesión de los cristianos, sino más bientestimonios ciertos, y signos eficaces de la gracia y la buena voluntad de Dioshacia nosotros, de los cuales obra él invisiblemente en nosotros, y aviva nosólo nuestra fe en él, sino que también la fortalece y confirma.

Dice que los sacramentos son testimonios y signos ciertos y eficaces de la gracia y la buena voluntad de Dios.

De forma más sencilla: los sacramentos hablan de lo que Dios hace por mí y no de lo que yo hago por Él.

¡Esto es importantísimo! Si no entendemos esto, entonces nos no vamos a comprender el significado correcto de los sacramentos.

Queridos toda la Biblia trata de Dios y de lo que Dios ha hecho por nosotros. No se trata de lo que nosotros hacemos por Dios.

En toda la Biblia siempre vemos que Dios actúa primero, Él escoge antes de la creación, Él genera el arrepentimiento y la fe, Él decide amar y salvar al pecador, Él viene al mundo y se revela al hombre, Él hace efectiva la salvación.

Así demuestra y derrama Su amor por nosotros. La obediencia y la fe y amor nuestro hacia Él es en respuesta a su amor por nosotros, no al revés.

En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros… 1 Juan 4:10.

Los sacramentos apuntan a esta verdad. El artículo continúa:

Dos son los sacramentos ordenados por nuestroSeñor Jesucristo en el evangelio, a saber, el bautismo y la cena delSeñor.  Aquellos otros cinco, comúnmentellamados sacramentos, a saber; confirmación, penitencia, orden, matrimonio y extremaunción,no deben reputarse por sacramentos del evangelio, habiendo en parte emanado deuna imitación pervertida de los apóstoles, y siendo en parte estados de vidaaprobados en las Escrituras; pero no tienen esencia de sacramentos, semejanteal bautismo y a la cena del Señor, porque carecen de signo alguno visible, oceremonia ordenada de Dios.  Los sacramentosno fueron instituidos por Cristo para ser mirados, o llevados en procesión,sino para que los usásemos debidamente. Solamente producen el efecto saludableen aquellos que los reciben dignamente; pero los que indignamente los reciben,adquieren para sí mismos condenación, como dice San Pablo.

Esta parte del artículo habla de otros ritos que son considerados como sacramentos por la iglesia católica y dice que, para nosotros, no son sacramentos porque “no tienen esencia de sacramentos”

¿Por qué dice esto? ¿qué es la esencia de los sacramentos?

Dos principios fundamentales:

PRIMERO:

Para que sea sacramento, tiene que ser claramente visible en las Escrituras que Jesús lo ordenó.

La noche previa a su crucifixión, el Señor Jesús reunió a sus discípulos para comer la cena y ahí Él les dijo:

… «Esto es micuerpo, que por ustedes es entregado; hagan esto en memoria de mí.» Lucas 22:19.

Y luego de resucitar Jesús reunió a sus discípulos y apóstoles y les dijo:

Por tanto, vayan yhagan discípulos en todas las naciones, y bautícenlos en el nombre del Padre, ydel Hijo, y del Espíritu Santo. Mateo 28:19.

Vemos claramente un mandato “hagan esto”, de los otros ritos no existe tal orden de parte de Jesús.

SEGUNDO:

Junto con el mandato explícito de Jesús, para ser sacramento debe tener un símbolo visible también utilizado por Jesús.

En el caso del Bautismo, el símbolo es el agua.

En la Cena del Señor, los símbolos son el pan y el vino.

Y estos elementos fueron parte de la instrucción del Señor. Él los instituyó.

Para ser Sacramento, el rito debe cumplir con esos requisitos bíblicos. Los otros ritos que menciona el artículo no cumplen con estos requisitos fundamentales.

Ahora, ¿qué son los sacramentos? La palabra “sacramento” no figura en la Biblia ¿Por qué los cristianos los llamaron así?

“Sacramento” significa literalmente “instrumento para hacer santo.”[1]

Esto nos habla de que son medios de gracia, señales que el Señor nos entregó para comunicarnos su gracia por medio de la fe.

¿Cómo es que comunican gracia? Esto lo veremos cuando predique sobre cada uno de ellos.

Pero la definición más potente viene del significado que tenía esa palabra en tiempos bíblicos.

“Sacramentum” era un término legal en la antigua Roma. El sacramento era un juramento de lealtad.

Los cristianos escogieron esta palabra para hablar de la Cena del Señor y del Bautismo porque expresaba la idea de un pacto. Un juramento de fidelidad.

2.2. ¿LA fidelidad de quién?

Hay un pasaje bíblico que nos va a ayudar a comprender la esencia del Pacto en las Escrituras.

Porque Dios, a lo largo de la historia, hizo pactos con los hombres. Juramentos solemnes, contratos legales.

Abre tu Biblia en Génesis 15.

Abraham fue un hombre a quien Dios le habló y le dio una promesa. Leemos esto en capítulo 12 de Génesis.

La promesa de Dios incluía una tierra, una gran descendencia y la bendición de Dios para él y para todas las familias de la tierra por medio de su descendencia.

Cuando llegamos al capítulo 15 leemos que Dios nuevamente le habló a Abraham:

​Despuésde estos sucesos, la palabra del Señor vino a Abrán en una visión. Le dijo: «Notemas, Abrán. Yo soy tu escudo, y tu galardón será muy grande.»

Pero el tiempo había pasado y Abraham aún no tenía hijos. Así que le vino el “bichito de la duda” … como a cualquiera de nosotros creo yo. Así que él le respondió al Señor:

… «MiSeñor y Dios, ¿qué puedes darme, si no tengo hijos, y el mayordomo de mi casaes ese damasceno Eliezer?» También dijo Abrán: «Mira que no me has dadodescendencia. Mi heredero será un esclavo nacido en mi casa.» Génesis 15:1-3.

“¡No tengo hijos! Y toda mi herencia se va a quedar con el mayordomo de mi casa.” Ese fue el lamento de Abraham.

En la antigüedad, la herencia del cabeza de la familia debía pasar al hijo mayor, su heredero. Pero si no tenía un hijo, entonces el sirviente principal se convertía en el heredero.

Abraham tuvo miedo por el paso del tiempo y porque aún no tenía hijos. Él llegó a dudar de la promesa de Dios.

Pero el SEÑOR en su gran amor y misericordia no le reprochó, sino que le afirmó en su fe.

¡Esto es notable! A Dios le gusta afirmar la fe de sus hijos, no la termina de destruir aún cuando esta fe esta mal enfocada o debilitada.

Los sacramentos tienen que ver con afirmar la fe. Me da tanta pena cuando veo que cristianos imponen tantos requisitos y limitaciones a los sacramentos que lo único que hacen en lugar de confirmar la fe es restringirla o ponerla en duda.

“No te puedo dar el sacramento, si no me demuestras primero tu fe” ¡Dios vio la fe débil de Abraham y él la fortaleció!

Lo hizo mediante un juramento, un medio por el cual Él va a derramar Su gracia sobre Abraham, un pacto.

Continuemos leyendo:

Pero vino a élpalabra del Señor, y le dijo: «Tu heredero no será éste, sino tu propio hijo.» Entonceslo llevó afuera, y allí le dijo: «Fíjate ahora en los cielos, y cuenta lasestrellas, si es que las puedes contar. ¡Así será tu descendencia!» Génesis15:4-5

¡Y la promesa de Dios produjo el efecto que siempre produce la Palabra de Dios en los corazones abiertos:

Y Abrán creyó al Señor, y eso le fue contado por justicia. Génesis 15:6.

La promesa solemne de Dios produjo fe en este hombre débil, disipó sus dudas. Y esa fe le dio justicia delante de Dios.

Abraham fue justificado por fe solamente.

Pero el SEÑOR no había terminado de bendecir a Abraham. Él reafirmó Sus promesas con Abraham:

El Señor también ledijo: «Yo soy el Señor. Yo te saqué de Ur de los caldeos, para darte estatierra como herencia.» Y Abrán respondió: «Señor, mi Señor, ¿y cómo sabré quela he de heredar?» Génesis 15:7-8.

Esta promesa es la misma que el SEÑOR le había entregado antes a Abraham en el capítulo 12. Ahora Él se la está repitiendo para afirmar la fe de Abraham.

Sin embargo, Abraham todavía necesita confirmación “¿cómo puedo saber que realmente será así?”

Sus palabras en el verso 8 hacen aflorar todavía pizcas de duda en él ¡Pobre hombre! Su debilidad es sorprendente y sería irrisoria si no fuera que Abraham aquí nos representa a todos nosotros.

Nosotros somos igual que Abraham. Podemos creer en Dios y por fe ser justificados.

Pero aún a pesar de haber creído, nuestra fe sigue en necesidad de confirmación, nuestra capacidad de creer es limitada y débil.

Pero esto no es problema.

Porque no se trata de nuestra capacidad de creer, sino de la capacidad de Dios de cumplir lo que prometió ¡Esta es la esencia de la verdadera fe!

Por eso el SEÑOR no pierde la paciencia con Abraham, porque Él conoce perfectamente su debilidad.

Pero al mismo tiempo Él sabe perfectamente quién es Él. Dios sabe que nada ni nadie puede interponerse entre Sus planes con Abraham.

Así que el SEÑOR le va a dar a Abraham un medio visible, una prueba concreta, una señal material. Un contrato.

Lee conmigo los siguientes versos, lo que vemos en ellos es la descripción de un ritual de pacto. Era la forma en la que se cerraban los contratos en la antigüedad.

El Señor le dijo:«Tráeme una becerra, una cabra y un carnero, todos de tres años. Tráeme tambiénuna tórtola y un palomino.» Abrán tomó todos estos animales, y los partió porla mitad, y puso las mitades una frente a la otra; pero no partió las aves.Bajaban las aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abrán las ahuyentaba,pero al caer el sol el sueño venció a Abrán, y le sobrevino el temor de unagran oscuridad. Génesis 15:9-12.

Si estuviéramos viviendo en la antigüedad y quisiéramos hacer un contrato, un pacto con alguien, tendríamos que repetir algo similar a esto que leímos.

¡Así se hacían los pactos!

Este modelo era el típico contrato de fidelidad, sobre todo entre un gobernante poderoso y su vasallo.

Ambos se hacían promesas de respeto, de paz y de armonía. Si el gobernante se comprometía a proteger al vasallo, el vasallo se comprometía a trabajar al servicio del gobernante.

Y para sellar este pacto, lo equivalente a la firma ante notario en nuestros días, se partían animales y se colocaban sus mitades una frente a la otra.

Imagina esta escena. De las mitades cortadas fluía la sangre y se formaba un río de sangre entre las dos mitades.

Esto hizo Abraham. Partió los animales y colocó sus mitades frente a frente. Y pasó el tiempo y cayó la tarde y Abraham se cansó de ahuyentar a los animales carroñeros que buscaban comerse los cuerpos partidos.

En ese momento cuando Abraham estaba débil, luego de agotarse. Dios le habló.

Entonces el Señorle dijo:
«Debes saber que tu descendencia habitará en una tierra extraña, y que allíserá esclava y la oprimirán durante cuatrocientos años. Pero también yo juzgaréa la nación a la cual servirán, y después de eso ellos saldrán de allí congrandes riquezas. Y tú te reunirás en paz con tus padres, y serás sepultado enbuena vejez. Y después de cuatro generaciones volverán acá; porque hasta ahorano ha llegado todavía a su colmo la maldad de los amorreos.» Génesis 15:13-16.

Básicamente el SEÑOR le dio los detalles del contrato ¡Aquí no hay letra chica!

Él le confirmó que sí tendrá un hijo, tendrá mucha descendencia.

Y esos sus descendientes serían esclavos en otro país y vivirían en esclavitud por 400 años allí, pero al final Dios los rescatará.

Todo eso se cumplió al pie de la letra. Nosotros lo sabemos porque conocemos la historia, está en el libro del Éxodo.

Pero en ese momento Abraham no tenía forma de saber que todo sería así, por eso este acto fue tan importante.

Era el contrato entre Dios y él, donde Dios juraba que todo iba a ser así como había dicho.

Todo el contrato había sido elaborado, las cláusulas de pacto se habían declarado, solamente faltaba el acto final. El sello, la firma ante notario.

La idea detrás de todo este teatro contractual era la siguiente: las mitades de los animales partidos creaban un pasaje de sangre al medio.

Entonces las dos partes firmantes debían pasar caminando entre las mitades de los animales partidos. Debían pasar por la sangre.

Todo esto representaba la terrible consecuencia de quebrar el contrato o fallar en cumplir lo prometido.

Los que firmaban este pacto estaban diciendo con este acto “si yo incumplo mi parte del pacto, que me corten como a estos animales.”

¡El pacto tenía un aspecto de maldición! Le daba permiso a otra parte a cobrar venganza, a tomar la vida del otro en caso de quebrantar la promesa.

¡Era algo tremendamente serio! Un sacramento, un juramento de vida o muerte en caso de incumplimiento.

Pero quiero que notes algo. Sucedió lo inimaginable, algo totalmente inaudito. Lee conmigo:

Y sucedió que,cuando el sol se puso y ya todo estaba oscuro, podía verse un horno humeante yuna antorcha de fuego, la cual pasaba entre los animales divididos. En aqueldía el Señor hizo un pacto con Abrán. Le dijo: «A tu descendencia le daré estatierra, desde el río de Egipto hasta el gran río Éufrates. Génesis 15:17-18.

¡Abraham no pasó entre los animales divididos! El único que pasó fue Dios. El horno humeante, la antorcha de fuego eran manifestaciones de Su gloria.

Este punto es importantísimo.

En este pacto, el único que se comprometió a cumplir con las promesas fue Dios.

Él es el que promete que bendecirá a Abraham y el que se compromete a que esto se cumpla.

Dios es el que demanda, el que promete, el que ejecuta, el que cumple. Abraham no hace nada. Él solamente tiene que creer.

¡Esta es la esencia del pacto! Todas las promesas de Dios en la Biblia tienen este mismo sentido.

Todas las promesas de Dios consisten en lo que Él hizo y hará por nosotros.

Todo es un regalo de Dios.

Porque ¿quién tehace superior? ¿O qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por quéte jactas como si no te lo hubieran dado? 1 Corintios 4:7.

Pablo también dice:

porque Dios es elque produce en ustedes lo mismo el querer como el hacer, por su buena voluntad.Filipenses 2:13.

El sacrificio que realizó Abraham con los animales partidos, donde solamente Dios pasó por el medio encierra esta poderosa verdad.

Dios es quien realiza toda la salvación. Desde la elección hasta la glorificación cuando resucitemos a la nueva vida. Todo es obra de Dios.

Todo el crédito es para Él solamente.

Y esto es el núcleo en los sacramentos.

Ellos hablan, anuncian e imparten esta verdad, esta gracia, este regalo.

En las siguientes semanas voy a enseñar más detalladamente qué significan los sacramentos de la Cena del Señor y del Bautismo.

Pero quise primero establecer el ADN de los sacramentos que está expresado en el artículo 25.

El artículo 26 expresa esta verdad, de que Dios es quien realiza todo por medio de Su gracia, en los sacramentos de una manera muy interesante.

El artículo 26 hace un estudio de caso. Leamos:

Aunque en la Iglesia visible están siempre losmalos mezclados con los buenos, y alguna vez los malos tengan autoridadsuperior en el ministerio de la Palabra y de los sacramentos, con todo eso,como no lo hacen ellos en su nombre, sino en el de Cristo, y administran por sucomisión y autoridad; nosotros nos valemos de su ministerio debidamente, oyendola Palabra de Dios y recibiendo los sacramentos.

Está diciendo que, en la práctica, muchas veces van a encontrarse ejerciendo roles de liderazgo y autoridad hombres que no son dignos del ministerio. Hombres malos.

No dice “pecadores” porque todos somos pecadores. Habla de malos ministros, malos pastores. Hombres quienes quizá estén en pecado, o estén en el ministerio por motivos egoístas, incluso dudando de su fe o plenamente incrédulos, pero quienes siguen predicando y administrando los sacramentos.

Ante esa terrible posibilidad uno se pregunta ¿qué pasa si el que me bautizó resultó ser un incrédulo? ¿o si resultó ser una persona con mala doctrina? ¿quiere decir que mi bautizo no tiene efecto?

La respuesta del artículo es ¡Absolutamente no!

Porque no se trata de lo que el hombre haga, no se trató de la capacidad de Abraham de creer ¡Abraham dudó!

Se trata de la capacidad de Dios de bendecir y cumplir lo que Él prometió.

El artículo dice que, aunque el ministro sea malo, él no ministra en su nombre sino en el poderoso nombre de Jesucristo.

Por lo tanto, nosotros no confiamos en la santidad, en la doctrina ni en la capacidad de los pastores o ministros humanos, sino en aquel cuyo nombre es sobre todo nombre.

El artículo continúa:

Ni el efecto de la institución de Cristo sefrustra por su iniquidad, ni la gracia de los dones Divinos se disminuye conrespecto a aquellos que con fe y rectamente reciben los sacramentos que lesadministran; los cuales son eficaces, aunque sean administrados por los malos,a causa de la institución y promesa de Cristo.

¿Se fijan? Se trata de la promesa de Dios, no de la incapacidad humana.

El enfoque anglicano en los sacramentos está en Dios y en Su gracia y amor, no en el hombre y su fe y capacidad.

El artículo no queda silencioso sobre qué debería hacerse en caso de que se compruebe que un ministro es malo:

Pertenece, empero, a la disciplina de la Iglesia el que se inquiera sobre los malos ministros, que sean acusados por los que tengan conocimiento de sus crímenes; y que hallados finalmente reos, por justo juicio sean depuestos.

Establece que, si se logra demostrar que un ministro es malo, no se anulan sus bautizos ni las veces que administró la Cena del Señor; sino que sea juzgado por un tribunal eclesiástico y sometidos a la disciplina y sanción correspondiente.

3. Conclusión & Aplicación.

Queridos, el SEÑOR es bueno, el SEÑOR es poderoso ¡Es todopoderoso! Todo lo puede, todo lo sabe, nada le detiene, nada le estorba, nada puede oponérsele.

Ahora escucha esto.

El SEÑOR ama a sus hijos. El SEÑOR te ama.

Él hizo todo para que tú estés aquí hoy escuchando Su Palabra porque te ama. Él lo hizo, no tú, y Él continúa haciendo Su obra en tu vida.

Porque te ama y porque es fiel.

Él cumplirá sus promesas, aunque tú no puedas cumplir las tuyas.

Esta es la esencia de los sacramentos. Nos recuerdan la fidelidad de Dios, la gracia de Dios sobre tu vida, el poder de sus promesas.

Así como Abraham no podía mirar en una máquina del tiempo para saber si se cumpliría todo lo que Dios le dijo, tú tampoco puedes.

Pero, así como Dios fue amoroso con Abraham y le dio una señal visible para que su confianza se afirmara; Él te ha dado dos señales visibles. El agua y la Cena.

El pacto de los animales partido le decía a Abraham: “Yo lo haré todo, no te preocupes, confía. Yo cumpliré. La sangre de estos animales habla de mi compromiso contigo.”

El pacto del bautismo y la cena nos dice a nosotros: “Yo ya lo hice, fui partido en la cruz, mi sangre se derramó, no te preocupes, confía. Yo cumplí. La sangre de mi Hijo habla de mi compromiso contigo.”

Oremos.


[1] “Sacramento” viene del latín: “sacrare” que quiere decir “hacer santo” y “mentum” que quiere decir “medio para.”


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