Sobre la predestinación y la elección

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1. Introducción.

El autor James Cantelon presenta un relato conmovedor de su experiencia de conversión al cristianismo:

“Las primeras impresiones son impresiones perdurables”, dice el antiguo refrán, y sospecho que en la mayoría de los casos es verdad. Mi primera impresión de Dios está conmigo hasta el día de hoy. Ocurrió en el campamento de una decrépita y vieja iglesia en Saskatchewan Central, Canadá. Yo tenía cinco años.

… En un día especialmente caluroso mis padres estaban en el templo para adultos y yo, junto con mis pequeños compañeros campistas, estaba en el templo para niños. La profesora nos estaba llevando a través del libro “El Progreso del Peregrino” … Después de la lección los niños estallaron rumbo a la luz solar para jugar. Yo me quedé. La señorita Brown parecía saber por qué. “¿Puedo ayudarte, Jimmy?” preguntó gentilmente. Yo asentí aturdidamente, mordiendo mi repentinamente tembloroso labio inferior, lágrimas brotando en mis ojos. “Vamos al cuarto de atrás y oremos”, dijo ella. No puedo explicar lo que ocurrió… Pero diré esto: a la edad de cinco años, de repente sentí como si yo fuera el peor pecador que jamás había vivido. Mi percepción de pecado casi aplastaba mi pequeño corazón. La oración, sin embargo, no había terminado. Empezó con pesadumbre, se tornó en gozo. Sentí ese peso recientemente descubierto descargado de mi frágil alma. La presencia de Dios me abrumó. Sin que yo lo buscara, o preguntara por él – en realidad, sin ningún conocimiento de mi necesidad de él – Dios vino buscándome a mí, preguntando por mí… un niño de cinco años.”[1]

Las primeras impresiones son verdaderamente impresiones perdurables.

La descripción del señor Cantelon acerca de su experiencia de conversión es reveladora y nos ayudará a introducir el tema de hoy.

¿Cómo entiendes tu experiencia de conversión? ¿Quién buscó a quién? ¿Dios te buscó? ¿O tú estabas buscando a Dios?

¿Qué es más sobresaliente para ti?, ¿la iniciativa de Dios o tu arrepentimiento y tu fe?

Estas no son preguntas académicas. El cristiano que no entiende o malinterpreta su conversión puede caer fácilmente en legalismo, orgullo, ingratitud, condenación y falta de seguridad.

Pero cuando comprendemos correctamente la naturaleza de nuestra salvación y el rol de la gracia de Dios, entonces podemos gozar los maravillosos beneficios del evangelio.

2. Puntos de Enseñanza.

Hoy vamos a hablar del artículo 17, sobre la predestinación y la elección.

Y lo primero que quiero decir que es estas doctrinas se encuentran en las partes más profundas de la “laguna teológica.”

Lo que quiero decir es que están muy por encima de nuestras cabezas. Nos superan. Son profundas.

Pertenecen al territorio de “misterio”, producen cientos de preguntas y por siglos los cristianos han tratado de articular respuestas.

Y en las Escrituras encontramos que hay más de una doctrina que entra en esta categoría de “misterio”. Por ejemplo, la encarnación, la divinidad de Cristo, la divinidad del Espíritu Santo, la Trinidad, etc.

Ante estas doctrinas salta en mi mente el pasaje de Deuteronomio 29.29.

» Las cosas secretas pertenecen al Señor nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre… Deuteronomio 29:29ª.

Mi familia me conoce, no me va a dejar mentir. Soy curioso. Los secretos me incomodan. Por eso nunca pudieron armar una fiesta sorpresa de cumpleaños para mí.

Entonces, mi orgullo no responde bien ante ese verso. Quiero saberlo todo, quiero entenderlo todo.

Pero Dios ha tratado mi orgullo y me ha ejercitado en mi humildad precisamente con verdades como la predestinación.

Donde no puedo entenderlo todo, donde no tengo todas las respuestas, pero donde tengo que creer en ella, porque está claramente enseñada por todas las Escrituras.

¿Cuán cómodo estás con las cosas secretas de Dios?, ¿con las difíciles de entender?, ¿con las paradojas?, ¿las aparentes contradicciones? ¿Estás en paz en el extremo profundo de la laguna?

Queridos, la verdadera madurez cristiana no consiste en saber más y tener todas las respuestas.

La verdadera madurez viene con la humildad de reconocer que, mientras más conozco, más me doy cuenta que necesito aprender.

Mientras crecemos en Cristo, encontraremos misterios, pero debe también crecer mi humildad para estar en paz ante esos misterios.

Así que el sermón de hoy no tratará de alinear ingeniosamente conceptos, ni posturas teológicas.

¡Las mentes más talentosas e inteligentes de la historia de la iglesia se han sumergido en la laguna teológica y no han podido medir las profundidades de estas doctrinas!

En cambio, yo me quedo en la orilla, admirando las profundas riquezas de la sabiduría bíblica.

2.1. Aclaraciones preliminares.

PRIMERO. En la Escritura encontramos tanto la soberanía Divina como la responsabilidad humana, debemos enseñar ambos, a la vez. Sin embargo, debo enfatizar que, en la Biblia, el acento está en la soberanía de Dios en la salvación.

SEGUNDO. La salvación es únicamente por fe en Cristo. No nos salvamos por creer o no creer en la predestinación. En ese sentido, no es la doctrina más importante. Sin embargo, la predestinación juega un papel crítico para entender correctamente el evangelio de la gracia. La predestinación lo protege y lo preserva. Pero no es el evangelio. El evangelio es la persona y la obra de Jesucristo. Somos salvados al confiar en Él y en Su obra perfecta. Por lo tanto, no necesitas creer en la doctrina de la predestinación para ser salvo.

TERCERO. Dado que no es una doctrina salvífica, nuestra unidad con otros cristianos no requiere un completo acuerdo con estas doctrinas. Existen muchos creyentes que son elegidos, pero que no creen en la elección, hay muchos salvíficamente llamados y que no creen en el llamado eficaz, y hay muchísimos que perseveran hasta el fin y no creen en la doctrina de la perseverancia final. Pero les recibimos como hermanos en Cristo.

2.2. el glorioso misterio.

Efesios 1:4 es un texto definitivo para adquirir un entendimiento bíblico de la experiencia de la conversión de uno.

En él, Dios nos escogió antes de la fundación del mundo, para que en su presencia seamos santos e intachables. Por amor Efesios 1:4.

Este verso explica lo que realmente sucede el momento de la conversión: la conversión es la consumación de una elección divina hecha en la eternidad pasada.

El verso nos dice que nuestra transición de muerte a vida, de pecador a santo, de enemigo a hijo, fue exclusiva y enteramente el resultado de la gracia soberana.

Pablo quiere que haya absoluta claridad en este punto: la salvación fluye de la elección divina.

Toda conversión, en toda época, en toda la tierra, ha ocurrido solamente por gracia soberana. Nuestro artículo 17 lo expresa así:

La predestinación a la vida es el propósito eterno de Dios a través del cual (Antes de que fuesen puestos los cimientos del mundo) él decretó, siguiendo su plan desconocido para nosotros, librar perpetuamente de la maldición y la perdición a aquellos que, de entre la humanidad, escogió en Cristo, y conducirlos por medio de Cristo a la salvación eterna como vasos para honra. [2]

Las Escrituras son claras: establecen que la elección de Dios vino antes de que yo decida seguirle.

Es un tema que ya analizamos con los artículos anteriores. El hombre no puede buscar a Dios, no puede salvarse a sí mismo. Fue la gracia soberana de Dios la que le salvó.

El gran predicador y evangelista Charles Spurgeon dijo lo siguiente:

Yo creo en la doctrina de la elección porque estoy seguro que, si Dios no me hubiera elegido a mí, yo nunca lo habría elegido a Él; y estoy seguro que me escogió antes que naciera, o sino nunca me habría elegido después; y me debió haber elegido por razones desconocidas para mí, porque yo nunca podría encontrar ninguna razón en mí mismo por la cual Él debería haberme visto con amor especial.[3]

2.3. objeciones.

Esta enseñanza, como dije, levanta muchas preguntas y objeciones. Creo que puedo sintetizar todas las objeciones en una sola:

“¡Suena a la cosa más terrible del mundo! Suena como si Dios está rechazando intencionalmente a personas que serían salvas, y recibe sólo a los elegidos.”

Esta pregunta me la hice yo cuando me topé con pasajes como Efesios 1, Romanos 9, Juan 15.16, Judas 1.4, Proverbios 16.4 y muchos más. Suena a segregación, a exclusión, suena a maldad.

Pero esa idea tiene un error fatal: Nace de una presuposición completamente errada.

La idea pone a Dios, como un guardia de seguridad, a la puerta del cielo impidiendo la entrada mientras que los hombres se están amontonando para entrar por la puerta, con deseos de entrar; y Dios les dice a algunos: “Sí, tú puedes entrar, pero tú no, tú tampoco, ni tú…”

¡Por eso esta doctrina es incomoda! Porque, en el fondo, creemos que es una injusticia cometida contra muchos que quieren entrar al cielo a quienes se les niega la entrada.

Y ahí está el error fatal.

¡La verdadera realidad es totalmente opuesta! La verdad bíblica es la siguiente:

Dios está en la puerta del cielo con sus brazos extendidos, invitando a todos a venir.

Vengan a mí todos ustedes, los agotados de tanto trabajar, que yo los haré descansar. Mateo 11:28.

Pero todos los hombres ¡todos sin excepción! están corriendo tan fuerte como pueden en la dirección opuesta, hacia el infierno.

Todos se desviaron, a una se han corrompido. No hay quien haga lo bueno, ¡no hay ni siquiera uno! Romanos 3:12.

Así que Dios, en Cristo, con gracia alcanza y detiene a éste, y a aquél, y éste por aquí, y aquél por allá.

Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.» Lucas 19:10.

Y por medio de todas las circunstancias y eventos de su vida los atrae efectivamente hacia Él. Les cambia sus corazones, haciéndoles desear ir a Jesús.

La predestinación no trata de impedirle el acceso a gente que podría haber ingresado, la predestinación trata de impedirle el acceso al infierno a una multitud incontable de personas que iban cayendo en picada y a toda velocidad impulsados por sus propias acciones.

Si no fuera por la elección el cielo sería un lugar vacío, y el infierno estaría reventando hasta el tope.

Dios nos llama, nos justifica, nos adopta, nos hace conforme a la imagen de Su Hijo. Todo esto es posible únicamente por Su Gracia.

Por tanto, quienes son dotados de un beneficio divino tan excelente, son llamados conforme al propósito de Dios mediante la obra de su Espíritu en el tiempo debido. Por medio de la gracia obedecen el llamado, son gratuitamente justificados, son adoptados como hijos de Dios, son hechos conforme a la imagen de su Hijo unigénito Jesucristo, viven religiosamente haciendo buenas obras, y finalmente, por la misericordia de Dios, alcanzan la felicidad eterna.

Si una persona termina en el infierno, es su culpa, es por su constante rechazo y enemistad contra Dios.

Si una persona termina en el cielo, es completamente por la obra de Cristo, es porque Él le escogió ¡Todo el crédito es de Dios pues es enteramente Su obra porque la salvación es por gracia!

3. Conclusión/Aplicación.

Esa es la enseñanza bíblica en cuanto a la predestinación en su forma más esencial.

Si alguien tiene el deseo de profundizar, podemos armar un grupo de estudio y discusión. Hablen conmigo después del Servicio para ver si hay interesados.

Pero ¿Cómo aplico esta verdad a mi vida?, ¿qué efecto debe tener en mí la enseñanza de la predestinación y la elección de Dios?

A continuación, les dejo algunas aplicaciones que han llegado a ser joyas para mí.

Esta doctrina me ha causado algún que otro dolor de cabeza, no lo voy a negar. Pero en la suma final, encuentro que me provee adoración, gratitud, seguridad y ánimo incomparable.

Les comparto cuatro aplicaciones de bendición acerca de la predestinación y la elección.

PRIMERO. ADORACIÓN a dios.

¿Te das cuenta de que Él te detuvo en tu precipitación desenfrenada hacia las puertas del infierno?

Antes de Su gracia, no éramos pasivos en nuestra condición a Dios. Éramos en realidad enemigos de Dios.

Y también a ustedes, que en otro tiempo eran extranjeros y enemigos, tanto en sus pensamientos como en sus acciones… Colosenses 1:21.

…cuando éramos enemigos de Dios fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo… Romanos 5:10.

Sin embargo, el Dios de gracia decidió salvarte antes de la creación, te llamó por tu nombre, te detuvo y te mostró a Jesús.

¿Por qué lo hizo? Ciertamente no porque había algo encantador en ti. Este es el misterio de Su misericordia. Lo hizo por gracia.

¿No es sorprendente? Cuanto más consciente estés de esta verdad, más asombrado y agradecido estarás por Su gracia.

Antes, ustedes estaban muertos en sus pecados… Colosenses 2:13.

A ustedes, él les dio vida cuando aún estaban muertos en sus delitos y pecados. Efesios 2:1.

Tú y yo estábamos muertos en nuestros pecados. Dios puso esa frase en la Biblia intencionalmente.

No estábamos debilitados. No estábamos heridos. No estábamos enfermos. Con relación a Dios estábamos muertos. Inactivos. Difuntos. Éramos un montón de cadáveres.

Amábamos las tinieblas, nos amábamos más a nosotros mismos que a Dios, y ese amor nos hizo enemigos de Dios y hostiles contra él.

En otras palabras: Le odiábamos.

Por favor, no te adules a ti mismo pensando de otra manera. Deja que la clara enseñanza de la Escritura ilumine tu entendimiento.

No estabas buscando a Dios. No descubriste a Dios. No encontraste a Dios (Él no se estaba escondiendo).

Eras activa y arrogantemente hostil y opuesto, odiabas a Dios. Eras fácilmente atraído a caricaturas de Dios.

Imitaciones, falsas experiencias religiosas. Escuchabas y te atraían más filosofías de hombres.

Pero al Dios viviente y verdadero, el Dios soberano, autosuficiente, el Dios de la Biblia, a Él lo rechazabas, lo despreciabas.

Esa era tu realidad y la mía. Por cuanto todos pecaron, están alejados de la gloria de Dios (Romanos 3.23).

¿Cómo podría un Dios santo escoger pecadores como nosotros? La Escritura responde:

En él, Dios nos escogió antes de la fundación del mundo, para que en su presencia seamos santos e intachables. Por amor. Efesios 1:4.

En los primeros 14 versos de Efesios se menciona por lo menos 15 veces que Dios nos escogió en Jesús. Cristo es el medio por el cual se logra la elección.

La gracia soberana está en él. Soy escogido en Cristo, solamente debido a Jesús. Porque Él me amó. Y Él te amó.

Este amor nació antes de la creación ¡Por eso es incondicional! El amor de Dios no depende de tu desempeño sino de Su gracia.

Algunos proponen que Dios nos ama en base a su capacidad de ver el futuro. Entonces Él vería el futuro y escoge amar y salvar a aquellos que Él vio y sabe que le amarán y le seguirán.

Pero simplemente no existe base bíblica para este pensamiento. El Dios del Antiguo y del Nuevo Testamento es soberano. Todo lo sabe, todo lo decide, todo está bajo su dominio.

Y antes de la fundación del mundo, Él me escogió en Cristo. Por amor.

¿Cómo respondemos a esto? La única respuesta apropiada es una gratitud apasionada, exaltación y alabanza todos los días de mi vida, hasta mi último suspiro.

¿Estás agradecido por el amor incomparable de Dios?

SEGUNDO. humildad hacia dios.

En 1 Corintios 1:26-29, Pablo menciona la elección cuatro veces y la asocia directamente con la humildad, “para que nadie se jacte.”

sino que Dios eligió lo necio del mundo, para avergonzar a los sabios; y lo débil del mundo, para avergonzar a lo fuerte… a fin de que nadie pueda jactarse en su presencia. 1 Corintios 1:27ª, 29.

La elección deja fuera toda jactancia, porque nos muestra que no fuimos escogidos por alguna capacidad o virtud humana.

Queda excluida toda contribución humana. Si mi arrepentimiento hubiera contribuido a mi salvación eterna, si hubiera logrado persuadir a Dios de alguna manera para que me permita la entrada a Su reino eterno, entonces tendría algo de qué jactarme.

Pero la Biblia muestra que nuestro arrepentimiento no es un método especial para salvarnos a nosotros mismos; sino que es, precisamente, admitir que no podemos salvarnos a nosotros mismos en lo absoluto.

El verdadero arrepentimiento es lanzarme a los brazos de Dios y decirle “yo no puedo salir del pozo profundo de la muerte ¡Sácame!”

Queridos, nada de lo que hagamos por Dios es logro humano.

… ¿Qué tienen que Dios no les haya dado? Y si todo lo que tienen proviene de Dios, ¿por qué se jactan como si no fuera un regalo? 1 Corintios 4:7.

Todo es un regalo suyo. Fuera queda toda jactancia nuestra. Comprender la predestinación genera humildad en nosotros.

Tercero. Seguridad de Dios.

¿Cuántas veces te has sentido inseguro o inconsciente del amor de Dios? ¿alguna vez pensaste que Dios no estaba contigo?

Muchos cristianos saben que Dios ama a otros cristianos. Saben que ama a su pastor. Saben que ama a los miembros de su iglesia. Pero están muchísimo menos seguros de que su Creador los ama a ellos.

Una vez, en un viaje con hermanos de otras iglesias, alguien me presentó al hermano que iba en el asiento al otro lado.

Cuando escuchó que yo era pastor, el hermano dijo: “Qué bueno que usted en este bus, pastor. Ahora viajo tranquilo porque sé que no tendremos un accidente.”

En ese momento nos reímos. Pero luego de reflexionar un poco vi tantas suposiciones defectuosas en su comentario.

Traté de asegurarle de que, si él era cristiano, el amor de Dios por él era perfecto y suficiente, que daba lo mismo si un pastor iba o no a su lado, Dios le amaba y protegía igual.

Pero mientras conversábamos, se hizo más evidente de que no estaba todavía completamente consciente de esta gran verdad.

Si alguna vez has pensado que necesitas del ministerio especial de alguien para acercarte a Dios o que la oración de otro es más eficaz que tú oración o que existe otro que es más bendecido que tú.

Entonces no has entendido la doctrina de la elección.

Si eres cristiano, eres un heredero de las riquezas infinitas de Dios, el Padre te ha escogido en Cristo porque te ama por gracia.

Te ama a ti, no necesitas graduarte de un seminario para experimentar más profundamente el amor y el cuidado de Dios.

Pero con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2:20.

Cuarto. misión y evangelismo para la gloria de dios.

Antes de la creación, Dios estaba ocupado en la labor salvífica. Desde la eternidad, hasta hoy Él ha estado haciendo el trabajo de salvar.

La misión está íntimamente ligada a la elección y la predestinación.

Este es un punto muy importante y crucial. Porque en la historia de la iglesia muchos se han extraviado de este énfasis.

Hubo algunos que incluso llegaron a pensar que no era necesario anunciar el evangelio a nadie, porque Dios ya tenía el número de elegidos determinado.

¡Ese es un error fatal! Esa no es la interpretación correcta de la doctrina de la elección.

Es cierto que Dios sabe quiénes son Sus escogidos. Pero también es cierto que Él desea que todos procedan al arrepentimiento.

En realidad, no es que el Señor sea lento para cumplir su promesa, como algunos piensan. Al contrario, es paciente por amor a ustedes. No quiere que nadie sea destruido, quiere que todos se arrepientan. 2 Pedro 3:9 (NTV).

En este mundo, vivimos entre hombres, mujeres y niños que no han experimentado la salvación.

Debido a la doctrina de la elección, sabemos que la salvación es absolutamente segura para muchos de ellos.

No sabemos quiénes son estas personas, quiénes son los escogidos. Pero sabemos que están allí, en cada tribu, lengua y nación.

Y sabemos que nuestro Señor nos ordenó predicar a todos.

Por tanto, vayan y hagan discípulos en todas las naciones… Mateo 28: 19ª.

El mismo Dios soberano que ha determinado la salvación de Sus elegidos es el mismo que ha comisionado a Su iglesia que anuncie Su salvación y Su misericordia a todos.

Entonces ¡Prediquemos! No nos corresponde cuestionarnos si alguien es o no es escogido, nos corresponde amar a todos y a ver a todos como escogidos. Dios es quien decide y quien tiene la última palabra. Predica el evangelio a toda criatura.

Vamos al mundo llenos de fe, sabiendo que el evangelio es el poder de Dios y que el triunfo del evangelio fue asegurado antes que el tiempo comenzara.

Los más grandes misioneros y evangelistas fueron reformados. Te animo a escuchar, leer y aprender de hombres como Spurgeon.

Una comprensión apropiada de la doctrina de la elección debe vigorizar nuestro evangelismo ¡Porque la victoria está asegurada! El evangelio del Salvador nunca retorna vacío.

Para terminar, la aplicación la provee nuestro mismo artículo.

La consideración piadosa de la predestinación y de nuestra elección en Cristo está llena de un dulce, grato e inefable aliento para las personas piadosas y que sienten en sí mismas la obra del Espíritu de Cristo, mortificando las obras de la carne, sus miembros terrenales, y dirigiendo sus mentes a las cosas elevadas y celestiales; e igualmente porque establece y confirma en gran manera su fe en la salvación eterna que disfrutarán por medio de Cristo, y porque despierta fervientemente el amor de ellas por Dios.

Y nos deja una advertencia:

Sin embargo, para las personas curiosas[4] y carnales que carecen del Espíritu de Cristo, tener continuamente ante sus ojos la sentencia de la predestinación de Dios es una causa muy peligrosa de ruina, mediante la cual el diablo las empuja a la desesperación o, a la miseria de una vida muy impura no menos peligrosa que la desesperación.

Además, debemos recibir las promesas de Dios tal como generalmente nos son expuestas en la Santa Escritura; y en nuestro actuar, debemos seguir aquella voluntad divina que se nos declara expresamente en la Palabra de Dios.

Evitemos ser esas personas que menciona el artículo. Aquellos que ven esta doctrina carnalmente, como si la elección de Dios fuera según criterios humanos.

La elección de Dios es santa, es buena, es justa.

Que esta verdad nos llene de adoración a Dios, de humildad hacia Dios, de confianza en Dios y de misión para la gloria de Dios.

Oremos.


[1] James Cantelon, Theology for Non-Theologians (New York, NY: Macmillan, 1988) p.3

[2] Referencia al mensaje de Pablo en Romanos 9.19 en adelante.

[3] Charles Spurgeon, citado en Table Talk, septiembre 8, 1994

[4] Inglés “curious” – “curiosas” – es usado en el sentido antiguo (y malo) en inglés de “entremetido.”

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