(18) Sobre Cristo, el único nombre para encontrar salvación

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1. Introducción.

El pastor anglicano John Stott relata lo siguiente[1]:

“Un trabajador social en Nigeria se encontraba en la ciudad de Lagos visitando a un joven, encontró en su mesa de noche los siguientes libros: La Biblia, El Libro de Oración Común, El Corán, tres ejemplares de la revista “Atalaya” de los Testigos de Jehová, una biografía de Karl Marx, un libro sobre ejercicios de yoga, y un diario con un artículo que se titulaba “Cómo dejar de preocuparse.”

¡Qué sorprendente variedad de opciones para encontrar respuestas de fe!

Otro evento que menciona es en Inglaterra, en el marco de una celebración nacional, el mes de junio de 1966.

Ese día se celebró un Servicio donde se unieron las religiones más grandes del mundo: Hindús, Budistas, Musulmanes y Cristianos.

Allí afirmaron que todas estas religiones compartían una fe en común y se leyeron los textos sagrados de cada religión.[2]

Estas historias reales son ejemplos del sincretismo en la década de los sesenta.

El sincretismo es la creencia de que “no hay una única revelación de Dios en la historia, sino que existen diferentes caminos…[3]

El sincretismo busca crear una sola religión con elementos de todas las demás religiones, porque cree que tienen algo de la verdad.

Eso fue en la década de los sesenta. La mentalidad ha cambiado con el tiempo. Lo que tenemos hoy es el pluralismo.

Ya no se trata de unificar las distintas religiones en una sola. El pluralismo propone que todas las religiones son válidas.

Este pensamiento es tan fuerte que ha influenciado incluso en la doctrina de algunas iglesias cristianas[4].

Para el pluralismo, la religión cristiana y la Biblia son verdaderos, pero también lo son las demás religiones. Jesús es un salvador entre muchos.

2. Puntos de Enseñanza.

Veamos el texto del artículo número 18 de la iglesia anglicana:

Deben asimismo ser considerados malditos quienes se atreven a decir que todo hombre será salvo por la ley o secta que profese con tal de que, diligentemente, conforme su vida a aquella ley y a la luz de su naturaleza. Porque las Santas Escrituras nos presentan el nombre de Jesucristo como único medio a través del cual han de salvarse los hombres.

Esta declaración es fuerte, categórica y radical ¿Suena demasiado excluyente e inflexible?, ¿no sería conveniente editarlo, suavizarlo o quitarlo de nuestros artículos de fe?

Tal como lo hemos estado haciendo cada domingo, vamos a buscar la evidencia en las Escrituras para las declaraciones de los artículos.

2.1. Lo que las Escrituras dicen acerca del medio de salvación.

Primero, quiero decir que el artículo establece que la salvación no está en una institución o una religión, sino en la persona de Jesús.

Sadhu Sundar Singh, nacido en India y criado en la religión llamada sijismo se convirtió al cristianismo en su juventud.

En la universidad, un profesor agnóstico le preguntó qué había encontrado en el cristianismo que no tenía en el hinduismo.

La respuesta de Sundar fue “tengo a Cristo.”

El profesor, impaciente, le dijo: “sí, ya lo sé, pero ¿qué principio, qué doctrina en particular encontraste que no tenías antes?”

Sundar respondió: “lo particularmente único que encontré y que no tenía antes es Cristo.”[5]

¡Esa frase lo explica claramente! El cristianismo es Cristo.

El fundamento de la fe cristiana no es una institución, ni su estructura o tradición, sino la persona histórica de Jesús.

Cuando decimos que solamente hay salvación en Cristo, lo decimos en su sentido más literal.

No se trata de ideas o doctrinas, tampoco de instituciones. Se trata de creer en Jesús y conocer a Jesús.

La persona de Cristo es la diferencia radical de nuestra fe frente a toda otra filosofía, fe, religión o creencia.

Los primeros cristianos marcaron esta diferencia utilizando unos títulos especiales y únicos para hablar de Jesús. Examinémoslos.

Jesús es el Señor.

El título más utilizado por los apóstoles y el pueblo cristiano para referirse a Jesús es el de “Señor.”

“Señor” viene de la palabra griega “KYRIOS.” KYRIOS tiene distintos significados dependiendo del uso que se le dé.

Por ejemplo, en su uso común y corriente, kyrios significa simplemente “señor”, como “don” o “caballero.”

En el período griego clásico, kyrios se usaba para hablar de los dioses y más tarde se lo usó para hablar de gobernantes poderosos, es decir que llegó a ser un título real (Kyrios Kaisar=César el Señor).

Para los autores judíos del Nuevo Testamento que cada día recitaban la confesión de Deuteronomio 6.4, el término Kyrios tenía otra connotación.

4 »Oye, Israel: el Señor nuestro Dios, el Señor es uno. Deuteronomio 6:4.

“SEÑOR” era el título para referirse a Dios, al Padre; pero ellos lo aplicaron sin temor a Jesús y le adoraron como Dios.

Ninguna otra religión del mundo tiene algo así.

Los judíos rechazan la divinidad de Jesús.

Los musulmanes también rechazan que Jesús sea Dios. Para Alá (Dios) hacerse hombre o “Hijo”, es degradante.

El budismo nació como una filosofía, no un culto. Sin adoración y sin dios. Llegó a ser religión 500 años después de la muerte de Buda.

Pasaron muchos siglos antes de que Buda fuera adorado por sus seguidores, mientras que los contemporáneos de Jesús le adoraron como Dios desde su resurrección.

El hinduismo enseña que hay muchas divinidades como Rama, Krishna y muchos otros, todas son rencarnaciones de Vishnu.

Uno de los maestros del hinduismo llamado Ramakrishna dijo lo siguiente de sí mismo:

“la misma alma que había nacido antes como Rama, luego como Krishna, luego como Jesús, y luego como Buda, nació nuevamente como Ramakrishna.”[6]

El cristianismo es en esencia histórico. Está basado en la afirmación de que la encarnación de Dios en Jesucristo fue un evento histórico.

Los que le escucharon, le vieron morir en la cruz y también le vieron resucitado y testificaron de estas cosas, aún a costa de sus vidas.

Jesús nació cuando Augusto era el emperador de Roma.

1 Por esos días, Augusto César promulgó un edicto en el que ordenaba levantar un censo de todo el mundo. Lucas 2:1.

Y fue crucificado cuando Poncio Pilato era el gobernador de Judea (Mateo 27, Marcos 15, Lucas 3.1, Juan 18, Hechos 4.27).

27 »Es un hecho que Herodes y Poncio Pilato, junto con los no judíos y el pueblo de Israel, se reunieron en esta ciudad en contra de tu santo Hijo y ungido, Jesús, Hechos 4:27.

Jesús es el único SEÑOR. Su historia es historia, no mitología.

Jesús es el salvador.

Otro título que los cristianos usaron para Jesús es “el Salvador”, porque el cristianismo es en esencia una religión de rescate y, en esto es diferente y única a toda otra ideología en el mundo.

Todas las otras religiones, todas, (incluso algunas que se auto denominan cristianas) son religiones de autoayuda.

Todas tratan de lo que uno tiene que hacer para encontrar la salvación, la iluminación, o tener una vida plena y dichosa.

El verdadero cristianismo tiene que ver con lo que DIOS HIZO para RESCATARNOS.

Busca una ideología fuera de la Biblia y verás que todas ellas creen que la respuesta para los problemas del ser humano está en el mismo ser humano.

Mientras que el cristianismo bíblico habla de un rescate de algo que estaba irremediablemente perdido.

10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.» Lucas 19:10.

Jesús comparó su misión con la de un buen pastor que rescata una torpe oveja extraviada sin remedio y sin salvación.

4 «¿Quién de ustedes, si tiene cien ovejas y pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? Lucas 15:4.

Los apóstoles enseñan que el hombre está espiritualmente muerto, sin remedio ni esperanza. Dios vino a rescatarnos de la muerte.

4 Pero Dios, cuya misericordia es abundante, por el gran amor con que nos amó, 5 nos dio vida junto con Cristo, aun cuando estábamos muertos en nuestros pecados… Efesios 2:4-5.

Solo hay salvación en Cristo porque solo Él murió en la cruz y solo Él resucitó.

Si el hombre hubiera tenido la posibilidad de salvarse, si hubiera otros caminos para llegar a Dios, la cruz hubiera sido innecesaria.

El cristianismo es la fe de la salvación y Jesús es el Salvador. En las otras religiones es distinta la figura.

El Budismo ve que el problema del hombre es su sufrimiento, no su pecado. Y la raíz de este sufrimiento es su deseo insaciable.

Por lo tanto, para encontrar la felicidad hay que eliminar el deseo por medio de la dedicación y la renuncia.

En el budismo no hay Dios ni Salvador, solo las últimas palabras de Buda a sus discípulos: “Trabaja esforzadamente sin parar.”

El Hinduismo popular cree en la retribución, el pago justo por medio de la reencarnación. A esto le llaman “karma.”

Ellos creen que cada persona recibirá el pago por sus acciones (buenas o malas) en esta vida o en la siguiente reencarnación.

Es un ciclo sin fin de renacimiento y rencarnación. No hay escape ni liberación por medio del perdón.

Al final, dicen, se llega al “Nirvana” donde el ser individual de la persona es destruido y absorbido por la divinidad suprema que es una fuerza impersonal llamada Brahman.

El Judaísmo enseña que Dios recibe a los pecadores que regresan a Él, pero los hombres tienen que dar este primer paso por medio del cumplimiento de la ley.

La doctrina del amor divino que da el primer paso para buscar y rescatar al pecador es exclusiva del cristianismo.

El Islam enseña que Dios es misericordioso. El Corán declara constantemente: “Alá, el compasivo, el misericordioso.”

Pero esa misericordia está reservada a los que hacen méritos. A los que oran, a los que dan limosnas, a los que ayunan en Ramadán (el mes de ayuno anual musulmán).

De una manera u otra, todas tratan de que el hombre tiene que construir su propia escalera al cielo.

La diferencia suprema del cristianismo es la cruz. En la cruz vemos fue Dios quien abrió el camino y lo hizo para rescatar al perdido.

La cruz es piedra de tropiezo para muchos que no pueden aceptarla.

Porque la cruz humilla todo orgullo y altiveza, la cruz destroza toda esperanza de auto salvación.

La cruz me enseña cuán desesperada y perdida era mi condición que el Hijo de Dios tuvo que morir así para salvarme.

Jesús es nuestro.

Hemos visto los principales títulos de Jesús “El Señor y Salvador”, pero el título completo es “NUESTRO Señor y Salvador.”

Otra diferencia radical en la Biblia cristiana es la enseñanza de que Dios es alguien con quien podemos entrar en una relación personal.

El Dios de la Biblia no es una divinidad distante, reservado solamente para aquellos que logren cumplir con sus demandas.

Tampoco es una fuerza impersonal, una energía suprema. El Dios de la Biblia se relaciona con su creación. Él toma la iniciativa.

Si lees el Antiguo Testamento verás que sus autores constantemente se refieren a Dios con pronombres posesivos “mi Dios.”

14 Tú, Señor, eres mi roca y mi redentor… Salmos 19:14ª        .

1 El Señor es mi pastor; nada me falta. Salmos 23:1.

1 El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién podría yo temer?… Salmos 27:1ª.

1 Dios mío, ¡tú eres mi Dios! Yo te buscaré de madrugada… Salmos 63:1ª.

El Nuevo Testamento enseña que el cristiano tiene una relación personal con Cristo.

8 Así es, todo lo demás no vale nada cuando se le compara con el infinito valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él, he desechado todo lo demás y lo considero basura a fin de ganar a Cristo Filipenses 3:8 (NTV).

Piensa un poco la implicancia de esta verdad. Es fuerte. Creemos que podemos conocer y relacionarnos con Jesús por un poderoso motivo ¡Él está vivo!

Tú no puedes relacionarte con una cosa impersonal, una energía. Y tampoco puedes relacionarte con un muerto. Los líderes y maestros de todas las demás religiones están muertos.

La resurrección de Jesús es única y exclusiva y la más radical diferencia

14 Y si Cristo no resucitó, nuestra predicación no tiene sentido, y tampoco tiene sentido la fe de ustedes. 1 Corintios 15:14.

Llegamos al Padre a través del Hijo y por el Espíritu Santo.

18 Por medio de él, unos y otros tenemos acceso al Padre en un mismo Espíritu. Efesios 2:18.

Y el Padre viene a nosotros a través del Hijo, por el Espíritu Santo.

16 Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Consolador, para que esté con ustedes para siempre: 17 es decir, el Espíritu de verdad… Juan 14:16-17ª.

20 …sabrán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí, y que yo estoy en ustedes. Juan 14:20b.

Un budista no puede decir que tiene una relación personal y presente con Buda, tampoco un confusionista con Confucio, tampoco el musulmán con Mahoma, ni el marxista con Marx.

El cristiano puede decir que tiene una relación con Jesús porque Él está vivo y presente en su pueblo como nuestro Señor y Salvador.

20 Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo, en medio de ellos.» Mateo 18:20.

Y prometió estar con su pueblo siempre.

20 …Y yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.» Amén. Mateo 28:20b.

2.2. solamente en JEsús hay salvación.

6 Jesús le dijo: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Juan 14:6.

Solo el nombre de Jesús puede salvar ¡No hay otro nombre! No hay otro salvador.

12 En ningún otro hay salvación, porque no se ha dado a la humanidad ningún otro nombre bajo el cielo mediante el cual podamos alcanzar la salvación.» Hechos 4:12.

Hay tan solo un único mediador entre Dios y los seres humanos: Jesucristo.

5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, que es Jesucristo hombre, 1 Timoteo 2:5.

Por lo tanto, debemos concluir que hay solamente un camino, solo un nombre, solo un Dios y solo un Señor y Salvador: Jesucristo.

Creer o enseñar algo distinto no es cristianismo.

3. Conclusión y Aplicación.

Esta es la enseñanza bíblica que es resumida en el artículo número 18: Solamente hay salvación en el nombre de Jesús.

Sin embargo, sé que esta doctrina genera una pregunta mordaz en todos nosotros: ¿Hay esperanza de salvación para aquellos que nunca escucharon el nombre de Jesucristo?

Quisiera intentar responder esta pregunta ahora. Es difícil, profunda y muy emotiva. En extremo emotiva.

Y aunque me siento muy tentado a responder desde mis emociones y deseos, mi responsabilidad es responder bíblicamente.

Así que permítanme dar una respuesta bíblica acerca de lo que sabemos sobre este tema:

1° No hay posibilidad de auto salvación.

La Biblia es clara. Ningún ser humano puede salvarse a sí mismo ni tiene los medios para hacerlo.

Es cierto que la Biblia habla del amor de Dios para todo el mundo y que Él da vida e ilumina a la humanidad.

4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Juan 1:4 (RV60).

9 La Palabra, la luz verdadera, la que alumbra a toda la humanidad, venía a este mundo. Juan 1:9.

Yo creo que toda cosa buena, toda cosa hermosa, verdadera, honesta y bondadosa que cualquier persona haga, proviene de Dios.

El amor de Dios está derramado sobre todo el mundo, sobre toda persona independientemente de su fe o credo.

Sobre todos alumbra el sol y la lluvia riega los sembradíos de todos.

A esto se le conoce como “gracia común”, pero esta gracia común, no es gracia salvífica, no es la gracia salvadora y redentora.

La gracia que salva y rescata llega única y solamente por la fe en el nombre de Jesucristo.

Aun teniendo la gracia común, aun sabiendo en nuestras conciencias que hay un Dios y Creador de todas las cosas.

Hemos fracasado en vivir a la altura de las demandas de la ley. Nadie ama a Dios perfectamente o como las Escrituras establecen.

5 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Deuteronomio 6:5.

Por lo tanto, todos sin excepción, somos culpables de ese terrible pecado. No hay un solo bueno.

Este es el argumento central de Pablo en los capítulos 1 al 3 en su carta a los Romanos.

Nadie puede alcanzar la salvación por su religión, por muy sincero que sea o sus buenas intenciones. Nadie puede.

2° el cristianismo es exclusivo, pero también inclusivo.

La Biblia establece que la salvación es por fe en Jesús únicamente.

En este sentido, el cristianismo es la fe más exclusiva porque tiene un solo Salvador y un solo Señor.

Pero al mismo tiempo, el cristianismo es la fe más inclusiva, porque su prioridad es buscar, amar y recibir a pecadores.

Si decimos que solo hay salvación en Jesús, decimos la verdad. Y esta verdad es incómoda para los pluralistas y universalistas.

Si decimos que Jesús nos llama a recibir, buscar, amar y cuidar a aquellos que no tienen fe en Él, también decimos la verdad. Y esta verdad es incómoda para el religioso que vive en todos nosotros.

Jesús dijo “nadie puede ir al Padre si no es por mí” al mismo tiempo que estaba buscando y se rodeaba de gente que, me parece, causarían incomodidad en nuestras iglesias hoy en día.

El cristianismo es la religión más exclusiva, no acepta otro medio de salvación, pero al mismo tiempo es conmovedoramente la religión más inclusiva porque ama, acepta y llama a todos al arrepentimiento y a seguir a Jesucristo.

3° el número de los redimidos será incontable.

Las Escrituras declaran categóricamente:

9 …vi aparecer una gran multitud compuesta de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas. Era imposible saber su número. Estaban de pie ante el trono, en presencia del Cordero, y vestían ropas blancas; en sus manos llevaban ramas de palma, Apocalipsis 7:9.

Siempre que la Biblia habla de la salvación, lo hace en términos de una VICTORIA APLASTANTE sobre el diablo, el pecado y la muerte.

Dios le prometió a Abraham una descendencia tan grande como las estrellas del cielo y como la arena que hay en el mar.

17 ciertamente te bendeciré; multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que hay a la orilla del mar… Génesis 22:17ª.

El apóstol Pablo asegura que la obra de Salvación de Cristo será más grande y numerosa que la condena del pecado en Romanos 5.15-21.

19 …por la desobediencia de un solo hombre muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos… cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia. Romanos 5:19-20.

La cantidad final de los redimidos de todo el mundo será aplastante en comparación con los que rechazan la gracia salvadora de Dios.

4° es el deber del pueblo cristiano trabajar para ver la salvación en todo el mundo.

Si te preguntas qué esperanza tienen aquellos que pertenecen a otra religión y no han escuchado el nombre de Cristo, la Biblia responde:

14 Pero ¿cómo pueden ellos invocarlo para que los salve si no creen en él? ¿Y cómo pueden creer en él si nunca han oído de él? ¿Y cómo pueden oír de él a menos que alguien se lo diga? Romanos 10:14 (NTV).

Tenemos que hablar porque cuando las personas oyen, tienen la oportunidad de clamar por la misericordia de Dios.

Porque la fe no viene por ver la buena conducta de los cristianos. La fe viene por el oír la Palabra de Dios.

17 Así que la fe proviene del oír, y el oír proviene de la palabra de Dios. Romanos 10:17.

Por lo tanto, hermanos ¡Despertemos una pasión por la misión!

¿Cómo? Te doy tres acciones que deberías practicar regularmente.

Primero. Ora por aquellos que no creen o pertenecen a otras religiones. Ora por las naciones donde no se predica el evangelio.

Ora por tus amigos, familiares y vecinos que no creen ni confían en Jesucristo.

La oración aviva nuestra confianza en Dios y abre nuestros corazones para amar al inconverso.

Segundo. Ama y busca a los de afuera de la iglesia. Invítales a participar, inclúyeles. Seamos cariñosos con los que nos visitan, llamémosles, demostremos interés.

Buscar, llamar, visitar, no son monopolio del pastor. Es misión de todos nosotros como iglesia.

Tercero. ¡Habla! Es cierto, tu conducta sirve de ejemplo y glorifica a Dios. Tus buenas acciones son alabanza y ofrenda a Dios.

Pero la fe viene por el oír. Las personas tienen que escuchar tu voz, tienen que oír de nosotros acerca de Jesús.

Predica a Cristo.

Oremos.


[1] “Contemporary Christianity, Inter Varsity Press, © 1992, p. 296.

[2] El Tripitaka budista, el Bahgavad-gita hinduista, el Corán de los musulmanes y la Biblia.

[3] Cita del dr. W. A. Visser’t Hooft, el primer secretario general del Concilio Mundial de Iglesias.

[4] La Iglesia Católica Romana en el Concilio “Vaticano II” (el año 1959) declaró que “la obra salvadora de Cristo es buena no solamente para los cristianos, pero para todo hombre de buena voluntad en cuyo corazón, la gracia opera de manera invisible.” (Gaudium et Spes, párrafo 22).

[5] Stanley Jones, “The Christ of the Indian road”; Hodder and Stoughton, 1926, p. 64.

[6] Citado por “W. A. Visser’t Hooft en “No other name”, SCM, 1963, pp. 36-37.


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