(11-12, 15-16) Sobre la Salvación.

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1. introducción.

El príncipe Paris se había robado a la princesa Elena y se la había llevado a Troya.

Todos conocen esta historia… o la mayoría, espero. Es parte de la cultura y de la historia antigua.

Ese hecho originó la guerra de Troya.

Los griegos profusamente ofendidos por las acciones del príncipe troyano ensamblaron un gran ejército y se embarcaron para cobrar su venganza.

Cuenta la historia que la inmensa flota de barcos no podía partir por los fuertes vientos que soplaban en sentido contrario.

Los griegos interpretaron esto como una señal de que los dioses estaban enojados con ellos por algún motivo y se les oponían.

Ante eso, el general griego Agamenón mandó a traer a su hija y ceremonialmente la mató en sacrificio a fin de apaciguar a los dioses.

Esta leyenda del año 1.000 a.C. refleja la idea de aquello que se llama “propiciación” que es parte de las religiones paganas en todo el mundo.

El concepto es el siguiente: hay diversos dioses, ninguno de ellos realmente disfruta del dominio absoluto, sino que tienen distintos poderes y limitaciones, pero cada uno puede hacer que la vida del ser humano sea más fácil… o más difícil.

El humor de estos dioses es imprevisible. Se ofenden por cualquier cosa, son caprichosos, envidiosos y se ponen celosos cuando consideran que los humanos les están prestando más atención a otros dioses, y se desquitan manipulando las circunstancias en contra del ofensor… como enviar un viento contrario para que sus barcos no puedan zarpar.

Si las personas han ofendido a estos dioses; el único recurso es tratar de seguirles la corriente y aplacarlos ofreciendo un sacrificio.

La regla con los sacrificios es la siguiente: mientras más grande sea el sacrificio, mejor resultado obtendrá.

Porque los dioses son ambiciosos y desean cosas grandes. En este punto ellos son crueles e implacables; pero como tienen la ventaja y los hombres necesitan que estén a su lado o, por lo menos que no se opongan, entonces no tienen remedio.

Así que un hombre sabio debía inclinarse ante lo inevitable, y debía asegurarse de ofrecer algo suficientemente atractivo como para obtener el favor de los dioses.

En ese sentido, los sacrificios humanos eran sumamente costosos, pero grandemente efectivos.

La religión pagana consistía básicamente saber manipular a los dioses mediante sobornos. Un comercialismo insensible.

La propiciación, era tratar de aplacar el enojo de ese dios mediante un sacrificio. Y esta práctica era muy normal en el paganismo.

Ahora, cuando vamos a la Biblia, encontramos una enseñanza completamente distinta.

La Biblia condena esa visión pagana como una distorsión monstruosa de la verdad.

En lugar de un grupo de dioses hechos obviamente a la imagen del hombre y que se comportan como estrellas caprichosas de Hollywood, la Biblia presenta un único Dios todopoderoso, real y verdadero.

Un Dios de toda bondad y santidad al que toda perversión moral resulta aborrecible. En el Dios de la Biblia no hay capricho, enojo disparatado, ni vanidad, ni mala voluntad.

No necesita caerle bien a nadie ni tampoco necesita la adoración del ser humano ni sus adulaciones. Es todopoderoso y perfecto.

Ante este mensaje bíblico, podríamos pensar que la idea de propiciación (aplacar la ira de Dios mediante un sacrificio) no tiene lugar en las Escrituras.

¡Sin embargo encontramos que la idea de aplacar la ira de Dios mediante el sacrificio está en toda la Biblia!

2. puntos de enseñanza.

2.1. la propiciación en las Escrituras.

Encontramos el concepto de propiciación como la base de los rituales con sacrificios establecidos por Dios mismo en Su Ley.

3 si el sacerdote ungido peca como el común del pueblo, deberá ofrecer al Señor un becerro sin defecto, como expiación por el pecado cometido. Levítico 4:3.

13 ”En caso de que toda la congregación de Israel peque contra alguno de los mandamientos del Señor e incurra en actos que no se deben cometer, y resulte culpable… deberá ofrecer como expiación un becerro, al cual lo llevarán ante el tabernáculo de reunión. Levítico 4:13-15.

También encontramos esta enseñanza en relatos como el de Números 16, desde el verso 41 donde el pueblo peca contra el Señor y Dios amenaza con destruir al pueblo.

En el Nuevo Testamento encontramos pasajes muy importantes que presentan la misma enseñanza.

Primero en Romanos:

22 La justicia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo, es para todoslos que creen en él. Pues no hay diferencia alguna, 23 por cuantotodos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios; 24 pero sonjustificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que proveyóCristo Jesús, 25 a quien Dios puso como sacrificio de expiación pormedio de la fe en su sangre. Esto lo hizo Dios para manifestar su justicia,pues en su paciencia ha pasado por alto los pecados pasados, 26 paramanifestar su justicia en este tiempo, a fin de que él sea el justo y, al mismotiempo, el que justifica al que tiene fe en Jesús. Romanos 3:22-26.

Luego en Hebreos:

17 Por lo tanto, era necesario que en todo sentido él se hicierasemejante a nosotros, sus hermanos, para que fuera nuestro Sumo Sacerdote fiely misericordioso, delante de Dios. Entonces podría ofrecer un sacrificio quequitaría los pecados del pueblo. Hebreos 2:17 (NTV).

También en el testimonio del apóstol Juan:

1 Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no pequen. Si alguno hapecado, tenemos un abogado ante el Padre, a Jesucristo el justo. 2 Yél es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros,sino también por los de todo el mundo. 1 Juan 2:1-2.

Finalmente, encontramos esta poderosa enseñanza en la definición del amor de Dios de Juan.

8 El que no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. 9En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros: en que Dios envió al mundoa su Hijo unigénito, para que vivamos por él. 10 En esto consiste elamor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó anosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. 1 Juan4:8-10.

¡Estos versos son poderosos!

Nos están diciendo que el acto de hacerse hombre del Hijo de Dios tenía el propósito de ser un sacrificio para aplacar la ira de Dios.

Juan nos dice que el amor de Dios consiste en ello.

La ira de Dios es una realidad. El problema del ser humano no era un accidente.

La semana pasada vimos este tema cuando hablamos de los artículos que explican la condición real del ser humano.

Y vimos que nuestra condición no es pasiva, no es que estamos en un “término medio”, medio malos, medio buenos. Con algo de mal y algo de bien en nosotros.

Las Escrituras enseñan claramente que el ser humano después de Adán es completamente malvado ante Dios, el pecado le ha afectado en su naturaleza misma convirtiéndonos en enemigos de Dios.

¡Por eso la ira de Dios es terrible y real y efectiva contra toda la humanidad! No había solución, no había forma en la que algún ser humano pudiera merecer el perdón y la misericordia de Dios.

Por eso el SEÑOR tuvo que encontrar la forma. Y la forma es la propiciación.

Queridos, lo que la Biblia nos está mostrando es que, a diferencia de todos los diosecillos paganos, egoístas y orgullosos, que demandan sacrificios caprichosos para sentirse más importantes.

El Dios verdadero, el tres veces Santo, el que no puede ser manipulado ni sobornado.

El único que gobierna sobre todo en perfecta justicia y no es dominado por ninguna necesidad ni capricho ni deseo egoísta.

Él ha sido ofendido terriblemente con nuestro pecado.

Él sí tiene algo en contra de nosotros y no es un capricho. Su enojo es enteramente justificado y su ira es completamente merecida.

18 La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad y maldadde quienes injustamente retienen la verdad. Romanos 1:18.

2 Todos sabemos que el juicio de Dios contra los que practican talescosas se ciñe a la verdad. Romanos 2:2.

Sin embargo (esta es la paradójica hermosura de la cruz), el Hijo de Dios, el único sin mancha, el obediente, bueno, santo Hijo de Dios, murió en el calvario, vivió el infierno mismo en la cruz para que la ira de Dios fuera aplacada.

¡A Él sea la gloria!

No fue el furor caprichoso, arbitrario, mal humorado y consentido de los dioses paganos, sino la expresión más elevada de la Santidad misma, la ira justa y perfecta de Dios.

Es el único enojo justo, correcto y santo del Creador.

Otra diferencia enorme con la idea pagana es que los dioses tienen que se aplacados por los hombres.

Para lograr aplacar la ira de un dios pagano, el que salía perdiendo era el hombre. Era siempre más un soborno que un trato justo.

En el cristianismo Dios mismo propicia su ira. Dios mismo paga el precio para satisfacer su propia justicia.

Y el hombre es beneficiario de este acto. Recibe los beneficios gratuitamente, por gracia.

Dios puso a Cristo como propiciación; Él envió a su Hijo a morir en nuestro lugar para aplacar el enojo de Dios hacia nosotros.

El Hijo tomó la iniciativa para transformar el enojo del Padre en amor eterno.

¿Te das cuenta lo que costó que Dios te amara, me amara?

¡Fue el derramamiento de la más preciosa y pura sangre en la cruz!

2.2. los artículos y la obra de cristo

Esto es lo que los artículos expresan. El artículo número 11 habla de cómo Dios nos puede declarar justos, siendo que los artículos 9 y 10 establecieron que no somos justos ni podemos por nuestra propia cuenta buscar y amar a Dios.

Artículo 11. De la Justificación del hombre.

Se nos considerajustos delante de Dios únicamente por el mérito de nuestro Señor y SalvadorJesucristo, a través de la fe, y no por obras o méritos nuestros. Por esto, esuna doctrina muy saludable y reconfortante que somos justificados únicamentepor fe, como lo expresa más ampliamente la Homilía de la Justificación.

Es por fe, es por la obra y méritos de Jesucristo. No por nada que hagamos. Solamente por fe, solamente por Cristo.

Artículo 15. De Cristo, el único sin pecado.

Cristo, en larealidad de nuestra naturaleza, fue hecho semejante a nosotros en todas lascosas, exceptuando el pecado, del cual estaba claramente desprovisto, tanto ensu carne como en su espíritu. Vino para ser el Cordero sin mancha que quitaríalos pecados del mundo mediante el sacrifico de sí mismo hecho una sola vez.Como dice San Juan, en él no hay pecado. Pero nosotros, todos los demás, aun bautizadosy nacidos de nuevo en Cristo, cometemos múltiples transgresiones; y si decimosque no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos y la verdad no está ennosotros.

Este artículo expresa más claramente la enseñanza de la propiciación.

Establece que Jesús fue cien por ciento hombre. Él no se valió de sus poderes divinos para soportar la tentación ni el martirio. Él fue expuesto a todo aquello que a nosotros nos daña y tienta.

Tal como lo establece el verso que ya leímos de Hebreos:

17 Por lo tanto, era necesario que en todo sentido él se hicierasemejante a nosotros, sus hermanos, para que fuera nuestro Sumo Sacerdote fiely misericordioso, delante de Dios. Entonces podría ofrecer un sacrificio quequitaría los pecados del pueblo. Hebreos 2:17 (NTV).

Y él fue prefecto, porque de esta manera sería el único sacrificio aceptable. Ningún sacrificio nuestro para pagar el pecado del mundo hubiera sido suficiente. Por eso el bautista le llamó:

29 El siguiente día Juan vio que Jesús venía hacia él, y dijo: «Éste esel Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Juan 1:29.

El artículo dice claramente: “vino para ser el Cordero sin mancha que quitaría los pecados del mundo mediante el sacrificio de sí mismo hecho una sola vez.”

Esto no es un invento de los reformadores ingleses. Es la enseñanza del apóstol Pedro:

18 Ustedes saben que fueron rescatados de una vida sin sentido, la cualheredaron de sus padres; y que ese rescate no se pagó con cosas corruptibles,como el oro y la plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo,sin mancha y sin contaminación, como la de un cordero 1 Pedro 1:18-19.

Y cuando dice: “como dice san Juan, en él no hay pecado.” Está citando:

5 y ustedes saben que Jesús vino para quitar nuestros pecados, y en élno hay pecado. 1 Juan 3:5.

Esta es la enseñanza bíblica, es nuestra fe. Cristo pagó el precio para aplacar la ira de Dios. Él fue el sacrificio.

2.3. las consecuencias en la vida de los cristianos.

¿Qué resultados y bendiciones obtenemos?

Los artículos han mencionado claramente que el beneficio directo es nuestra justificación. Ser declarados justos delante de Dios.

Tener el perdón de Dios, recibir su misericordia y su amor solamente por fe, solo por gracia.

Pero esta poderosa obra de propiciación también genera en nosotros aquello que hasta ese momento era imposible: la capacidad de hacer obras que agradan a Dios.

Mira lo que dice el artículo 12:

Artículo 12. De las buenas obras.

Aunque las buenas obras, que son fruto de la fe y siguen a la justificación, no pueden borrar nuestros pecados ni resistir la severidad del juicio divino, son, no obstante, gratas y aceptables delante de Dios en Cristo, y brotan necesariamente de una fe viva y verdadera. Esto es así a tal punto que, mediante ellas, la fe viva puede apreciarse con la misma claridad con que un árbol se conoce por su fruto.

Este artículo establece primeramente que ni siquiera las obras que nacen de alguien que se ha convertido verdaderamente a Cristo, aquellas obras que son fruto de la fe y que vienen después de la justificación.

Ni siquiera esas obras tienen mérito delante de Dios para hacernos más justos delante de Él.

¡Esto es bueno! Lo que está diciendo es que mantener nuestra salvación tampoco depende de nosotros.

Queridos, nunca caigan en el engaño de pensar que tu salvación es por gracia y que luego tienes que mantener tu salvación mediante tus buenas obras.

¡Esto no tiene fundamento bíblico! Las Escrituras enseñan que las únicas buenas obras que son capaces de justificar al pecador y también al creyente que peca, son las obras de Cristo.

Debes cuidar mucho tu salvación, como si se fuera a perder. Pero sabiendo que no depende de ti, sabiendo que no se va a perder porque está asegurada por Aquel que pagó todo el precio con su sacrificio.

Queridos, Jesús no compró solamente el boleto de entrada al cielo ¡Compró todo el cielo, nuestras vidas, nuestro futuro y nuestra eternidad! Estamos asegurados.

38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni losángeles, ni los principados, ni las potestades, ni lo presente, ni lo porvenir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creadanos podrá separar del amor que Dios nos ha mostrado en Cristo Jesús nuestroSeñor. Romanos 8:38-39.

El artículo continúa diciendo que las buenas obras sí son posibles en los creyentes y, aunque estas no nos justifican delante de Dios, son de alabanza para Él.

Es más, el artículo utiliza una expresión del mismo Señor cuando dijo:

20 Así que ustedes los conocerán por sus frutos. Mateo 7:20.

Las buenas obras de los cristianos son gratas y aceptables para Dios, son un acto de alabanza, una ofrenda para Él.

Nuestras buenas obras son un testimonio, una demostración de alabanza de que verdaderamente estamos injertados en el árbol de la vida, de que somos las ramas y Jesús es la Vid verdadera.

Nuestras buenas obras son frutos, son el resultado de la obra de Cristo.

Hermanos ¡Llénense de buenas obras! Practiquen todas las que puedan y más. Así alabarán al Padre y darán gracias por el sacrificio de Cristo.

Finalmente, el artículo 16 dice:

Artículo 16. Del pecado posterior al bautismo.

No todo pecado mortal, cometido voluntariamente después del bautismo es pecado contra el Espíritu Santo e imperdonable. Por ello, no debe dejar de reconocerse el arrepentimiento de quienes caen en pecado después del bautismo. Después de haber recibido el Espíritu Santo, podemos apartarnos de la gracia recibida y caer en pecado, y por la gracia de Dios podemos levantarnos de nuevo y enmendar nuestras vidas. Por lo tanto, debe condenarse a quienes dicen que, mientras vivan aquí, ya no podrán pecar, o a quienes niegan la concesión de perdón a cuantos verdaderamente se arrepienten.

El apóstol Pablo se debate profundamente ante un gran dilema moral. En su carta a los Romanos, capítulo siete.

21 Entonces, aunque quiero hacer el bien, descubro esta ley: que el malestá en mí. Romanos 7:21.

Pablo ve que aún siendo un creyente nacido de nuevo, cuyo pecado ha sido perdonado gracias al sacrificio de Jesucristo, aún pecaba.

22 Porque, según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;23 pero encuentro que hay otra ley en mis miembros, la cual se rebelacontra la ley de mi mente y me mantiene sujeto a la ley del pecado que está enmis miembros. Romanos 7:22-23.

Esta es la realidad que el artículo 16 expresa. Los cristianos aún después de haber recibido el favor de Dios pecan.

Esta es una triste realidad. No deberíamos acostumbrarnos a esta verdad. Debemos lamentarla en el alma como el mismo apóstol Pablo decía:

24 ¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me libertará de esta vida dominadapor el pecado y la muerte? Romanos 7:24 (NTV).

Pero el artículo establece también algo hermoso: ningún pecado mortal es una ofensa contra el Espíritu Santo e imperdonable.

Esto quiere decir que el pecado del cristiano tiene perdón.

Muchos ven que el pecado en el creyente es más terrible que el pecado del no creyente. Porque el creyente comete pecados a sabiendas.

Pero Pablo dice:

1 Por tanto, no hay ninguna condenación para los que están unidos aCristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu,Romanos 8:1.

¡Por eso el artículo establece que no debemos negar el arrepentimiento al cristiano que pecó!

No caigamos en el engaño de pensar que un cristiano ya no debe pecar, pero tampoco caigamos en el engaño de que un cristiano no puede levantarse con el perdón de Dios.

9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnuestros pecados y limpiarnos de toda maldad. 1 Juan 1:9.

Recuerda lo que dijo el apóstol Juan:

1Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no pequen. Si alguno ha pecado,tenemos un abogado ante el Padre, a Jesucristo el justo. 2 Y él esla propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sinotambién por los de todo el mundo. 1 Juan 2:1-2.

3. conclusión/aplicación.

Esta es nuestra fe, esta es nuestra doctrina y enseñanza: el Dios que se sacrificó a sí mismo para pagar la culpa de nuestra maldad, es capaz de perdonar toda nuestra maldad.

¡Confía en Él! El Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo es el único Dios verdadero, el Dios de la Biblia.

Hoy más que nunca necesitamos estar firmes en nuestra fe. Hoy más que nunca necesitamos correr a la gracia.

Hoy más que nunca necesitas confiar en Aquel que se entregó, Aquel que pagó el precio, Aquel que también resucitó y hoy intercede por Su Iglesia. Por ti y por mí.

Oremos.

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