(9-10, 13-15) Sobre la condición real del ser humano

Escucha el mensaje en línea:


 


Lee el sermón:


1. Introducción.

Hermanos, hoy vamos a examinar en nuestros artículos de fe y en las Escrituras una enseñanza que quizá es la más difícil y dura enseñanza para aceptar.

Esta enseñanza no es fácil porque ataca directamente membranas sensibles de nuestros sentimientos y emociones. Por lo tanto, no es popular.

La costumbre moderna en la iglesia cristiana es la de restarle importancia al tema de la culpabilidad del hombre y el enojo de Dios.

De hecho, hay cristianos quienes ya no creen en la doctrina de la Ira de Dios.

Mientras que muchos hablan muy poco de estos temas, otros no les dan mayor importancia.

A un mundo que se ha vendido descaradamente a los dioses de la codicia, el orgullo, el sexo, el pragmatismo cínico y la autocomplacencia, la iglesia le sigue hablando desganadamente acerca de la bondad y el amor de Dios.

Pero no le dice nada virtualmente sobre su maldad, su culpabilidad, ni sobre el juicio de Dios.

El hecho es que el tema de la maldad del hombre y la ira de Dios se ha convertido en un tema tabú en la sociedad actual.

Y muchos cristianos han aceptado el tabú o se han acomodado a él de modo que ya no lo mencionan en sus conversaciones ni en sus predicaciones.

Pero esos temas son una parte esencial de la enseñanza bíblica.

Hoy vamos a analizar los artículos que hablan acerca de la condición real del ser humano luego de la caída.

Y después de este análisis quiero llevarlos a meditar acerca de por qué es importante y relevante estudiar, creer y enseñar esta doctrina ¿tan difícil.

2. Puntos de Enseñanza.

En realidad, este es un gran tema dividido en dos partes.

Porque la Biblia no solamente habla de la maldad del ser humano y la ira de Dios.

También habla de su gran misericordia y amor y cómo un ser malo y perdido puede ser transformado completamente.

Hoy nos concentraremos en los artículos y pasajes bíblicos que hablan de la maldad del hombre y el siguiente domingo veremos los artículos y los textos que hablan de la salvación de Dios en Cristo.

2.1. la evidencia bíblica acerca de la condición real del hombre después de la caída.

La evidencia bíblica es mucha y abrumadora y no alcanzaremos a cubrir todos los versos bíblicos respecto a este tema.

Arthur Pink dice:

“…una mirada a la concordancia nos revelará queen las Escrituras hay más referencias al enojo y al furor y la ira de Dios, quea su amor y su benevolencia.”[1]

Esto es cierto.

Pero debemos recordar que la Biblia muestra que la ira de Dios no es arbitraria, emocional, impulsiva, ni tampoco nace de la frustración, como es el caso de la ira de los humanos.

La ira de Dios, Su enojo es perfecto, santo y justo.

18 Pero Dios muestra su ira desde el cielo contra todos los que sonpecadores y perversos, que detienen la verdad con su perversión. Romanos 1:18(NTV).

El verso que fue leído hoy en Romanos 3321-26 enseña cómo es que Dios nos justifica, cómo nos perdona y elimina nuestra culpa.

Pero antes de hablar del perdón y su salvación, Pablo establece la terrible verdad del verso 23:

23 por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios.Romanos 3:23.

Este verso establece claramente la culpabilidad de toda la humanidad, nadie queda excluido.

De hecho, Pablo dice unos versos más atrás en el mismo capítulo lo siguiente:

10 Como está escrito: «¡No hay ni uno solo que sea justo! 11No hay quien entienda; no hay quien busque a Dios. 12 Todos sedesviaron, a una se han corrompido. No hay quien haga lo bueno, ¡no hay nisiquiera uno! Romanos 3:10-12.

La maldad no es una característica de unos cuantos sádicos, asesinos de masas, sino que la maldad está en todos.

Lo que las Escrituras están diciendo no es que el ser humano no conoce el bien.

La Biblia dice claramente que todos tenemos grabados en nuestro interior la ley de Dios. Conocemos lo que es bueno.

Pero hay una gran diferencia entre conocer algo y poder hacerlo. No confundamos el deseo con la capacidad.

¿Por qué puede afirmar esto la Biblia? ¿Qué quiere decir? Veamos el artículo 9.

El artículo IX, sobre el pecado original:

El pecado original no consiste en la imitación de Adán (como vanamenteseñalan los pelagianos),

Una de las primeras controversias que amenazó a la iglesia vino por las enseñanzas de un hombre llamado Pelagio.

Pelagio creía que el pecado de Adán le afectó solamente a él, por lo tanto, enseñó que no existía el pecado original.

Para Pelagio la humanidad nacía sin pecado y sin culpa delante de Dios, por lo tanto, era inocente. Nuestro artículo rechaza esta enseñanza y continúa:

sino que [el pecado] es la deficiencia y la corrupción de la naturalezade cada hombre engendrado naturalmente de la descendencia de Adán. Por esto, elhombre dista muchísimo de la rectitud original, y está inclinado al mal por supropia naturaleza, de modo que la carne siempre desea lo contrario al espíritu.

Hay que prestar mucha atención a lo que está diciendo.

El artículo está diciendo que el pecado de Adán no solo afectó a Adán y a toda su descendencia; sino que también corrompió la naturaleza misma del ser humano.

Está diciendo que el daño es a nivel de nuestra naturaleza misma. De aquello que nos define ¡Esto es fuerte! Déjenme ejemplificarlo:

¿Por qué una paloma come maíz y semillas y un buitre come carne muerta y putrefacta? Su naturaleza determina su dieta.

Podemos intentar modificar a un buitre, pero este siempre buscará la carne… y carne muerta, él come eso por lo que es.

La semilla no le alimenta, si le encerramos en una jaula con maíz, se morirá de hambre.

Es su naturaleza ser carnívoro, y ser carroñero. Está en su ser, en su ADN, sus órganos están diseñados para procesar carne muerta.

Por mucho que intentemos convencerle de tener una dieta más agradable, no lo conseguiremos. Porque esa es su naturaleza.

No podemos “palomificar” un buitre.

Para conseguir que este se comporte como paloma no es suficiente lograr que el buitre imite a una paloma o se disfrace como una. Necesitamos que nazca de nuevo como paloma.

Esta es la verdad esencial que el artículo 9 enseña, lo mismo que el salmista:

5 ¡Mírame! ¡Yo fui formado en la maldad! ¡Mi madre me concibió enpecado! Salmos 51:5

Pecamos porque somos pecadores, no somos pecadores porque pecamos ¿Entienden la diferencia?

Dios no nos declara pecadores porque erramos en el blanco, somos pecadores de nacimiento, es nuestra naturaleza.

¡No podemos dejar de pecar! Pecar es lo que hacemos como el buitre solo sabe comer carne.

¡Por eso la obra de Cristo es el milagro más grande! Porque cambia una naturaleza entera, es una nueva criatura la que nace de la fe.

No una versión mejorada, no un buitre amaestrado. El nacido de nuevo, el que pone su confianza en Cristo y se rinde a Él, es de verdad una nueva criatura.

Sigamos analizando el artículo 9:

Por lo tanto, toda persona que nace en este mundo merece la ira de Diosy la perdición. Esta infección de la naturaleza permanece aún en losregenerados, por cuya causa este deseo de la carne –llamado en griego “phronemasarkos”, que algunos traducen como sabiduría, otros como sensualidad, otros comoafecto y otros como deseo de la carne– no se somete a la ley de Dios. Y aunqueno hay condena alguna para los que creen y son bautizados, el apóstol confiesa quela concupiscencia y la codicia tienen en sí mismas naturaleza de pecados

En esta parte el artículo enseña que a pesar de que el creyente es una nueva criatura y su naturaleza ha cambiado, aún vive en un cuerpo que está sujeto al pecado.

Por eso el cristiano todavía peca.

El apóstol Pablo encontró que esta era su lucha constante:

21 Entonces, aunque quiero hacer el bien, descubro esta ley: que el malestá en mí. 22 Porque, según el hombre interior, me deleito en laley de Dios; 23 pero encuentro que hay otra ley en mis miembros, lacual se rebela contra la ley de mi mente y me mantiene sujeto a la ley delpecado que está en mis miembros. Romanos 7:21-23.

Él es una nueva criatura, tiene una nueva naturaleza, tiene una nueva inclinación para hacer el bien.

Pero en su cuerpo, en sus miembros, se da cuenta que aún está sujeto al pecado.

El artículo dice, como Pablo que, aunque este pecado en el cristiano ya no le condena, de igual manera es pecado y necesitamos el perdón de Dios por medio de Jesucristo.

El Artículo X habla del libre albedrío:

Este artículo se refiere específicamente a la doctrina del libre albedrío.

Y dice básicamente que el libre albedrío no es bíblico. No existe el libre albedrío.

¿Qué es albedrío? Es una palabra teológica (del latín “arbitrum” = juez) que significa voluntad, o capacidad de elegir.

La doctrina del libre albedrío enseña que el ser humano tiene la capacidad de decidir amar y obedecer a Dios. Por lo tanto, el ser humano puede escoger libremente amar o rechazar a Dios.

La Biblia sí enseña que fuimos creados con esa capacidad. Adán tenía libertad para, voluntariamente, obedecer y amar a Dios.

Por eso el tentador tuvo que venir a tentarle desde afuera en forma de serpiente.

Alguna vez te has preguntado ¿Por qué el tentador ya no se presenta a nosotros así de forma externa?

¡Porque no lo necesita! La tentación ya está en nosotros. Nosotros no tenemos la misma libertad para escoger que tuvo Adán.

¡Ojo! No estoy diciendo que no tenemos capacidad de elegir. Todos los días hacemos elecciones. Todos los días tomamos decisiones.

Lo que estoy diciendo es que todas nuestras decisiones están gobernadas por nuestra naturaleza.

El buitre toma toda clase de decisiones. Decidirá libremente si come un ratón o si come una oveja.

Pero él no puede decidir por su propia voluntad comer alpiste o maíz. Su libertad está controlada, restringida, apresada a su naturaleza.

Por lo tanto, no existe el libre albedrío. Nadie puede escoger voluntaria y libremente seguir a Jesús.

¿Quién enseñó esto? Fue el mismo Señor Jesucristo:

44 Pues nadie puede venir a mí a menos que me lo traiga el Padre, que meenvió, y yo lo resucitaré en el día final. Juan 6:44 (NTV).

La palabra “puede” en esta frase es la palabra griega “dinamai” que significa “poder, capacidad.”

Jesús está diciendo que nadie tiene la fuerza, nadie tiene la capacidad, para ir a Él. A menos que el Padre lo lleve.

Nadie puede elegir, nadie puede escoger, nadie puede decidir seguir a Jesús por sí mismos.

¡Necesitamos que el Padre haga un milagro antes! Necesitamos que Él nos lleve a Cristo. Esto es lo que el artículo 10 explica:

Tras la caída de Adán, la condición del hombre es tal que, por su propia fuerza natural y buenas obras no puede convertirse ni prepararse a sí mismo para la fe y la invocación de Dios.

Después de Adán solo hubo otro ser humano con la voluntad libre para seguir a Dios y amarle.

Después de Adán hubo solo otro ser humano a quien el diablo también le tentó presentándose ante el de forma externa.

¡Porque su naturaleza no era de pecado! Como la nuestra, porque no había sido engendrado por hombre, sino por el Espíritu Santo.

Y por cuarenta días y cuarenta noches el diablo le tentó sin parar. Pero a diferencia de Adán, Jesús no falló, Él fue fuerte, Él escogió obedecer y amar al Padre.

Todos los descendientes de Adán nacemos con nuestra voluntad esclavizada al pecado.

3 Porque en otro tiempo nosotros también éramos insensatos, rebeldes,extraviados, esclavos de los malos deseos y de diversos deleites; vivíamos en maliciay envidia, nos aborrecían y nos aborrecíamos unos a otros. Tito 3:3.

Nuestro albedrío no es libre, es esclavo. Déjenme explicarlo de la siguiente manera:

Aquellos que piensan que el ser humano no está tan dañado por el pecado. Aquellos que creen que por sí mismo el hombre puede elegir libremente seguir a Dios debería preguntarse ¿Qué capacidad tiene un muerto para mejorar su condición?

¿Qué puede hacer un muerto para evitar que la podredumbre no se expanda por su cuerpo?

La pregunta por sí misma es ridícula ¡Por supuesto que un muerto no puede hacer nada! Su condición es definitiva.

Mira lo que dice las Escrituras acerca del hombre después de la caída:

1 Austedes, él les dio vida cuando aún estaban muertos en sus delitos y pecados.Efesios 2:1.

Dependemos enteramente de la misericordia y la gracia de Dios para abrir nuestros oídos y corazones al llamado del evangelio como dice:

Por tanto, no tenemos poder para hacer buenas obras gratas y aceptablesdelante de Dios a menos que Su gracia en Cristo nos preceda –para que tengamosbuena voluntad– y obre en nosotros –cuando tenemos esa buena voluntad.

Ahora surge una interrogante: Hay muchos que nos son cristianos, pero hacen tantas cosas buenas ¿Acaso esto no es una prueba de que algo bueno hay en nosotros? Vamos a los siguientes artículos.

El artículo XIII habla de las obras antes de la justificación.

Esta es la evaluación bíblica de la condición humana luego de comer del fruto en el jardín del Edén:

5 El Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, yque todos los planes y pensamientos de su corazón eran siempre los de hacersólo el mal. Génesis 6:5.

¿Cómo puede decir que todos los planes y pensamientos de nuestro corazón son siempre los de hacer sólo el mal? ¿No es una exageración? El artículo 13 responde:

Puesto que las obras hechas antes de la gracia de Cristo y de la inspiración de Su Espíritu no nacen de la fe en Jesucristo, no son agradables a Dios.

No quiere decir que el hombre es incapaz de amar o hacer cosas buenas, sino que la bondad y Santidad de Dios son demasiado grandes.

No podemos ser suficientemente buenos para Dios. Aún nuestras mejores obras de justicia no son más que trapos sucios.

6 Estamos todos infectados por el pecado y somos impuros. Cuandomostramos nuestros actos de justicia, no son más que trapos sucios… Isaías 64:6ª(NTV).

Así que, nuestras acciones por muy buenas que sean a nuestros ojos y por mucho bien que hagan, no llegan a ser agradables ante Dios.

El artículo continúa diciendo:

Tampoco hacen a los hombres dignos de recibir la gracia, ni demerecerla, como dicen los escolásticos, “de congruo*”. Antes bien, como no sonhechas de la manera que Dios ha querido y ordenado, no dudamos de que tengannaturaleza de pecado.

Otros llegaron a proponer que si no hay obras humanas que alcancen el estándar de Dios, habrá por lo menos algunas obras con algo de mérito.

Una especie de obras que logren recibir el “premio al mejor esfuerzo.”

El artículo, y las Escrituras establecen que todas las obras humanas no sean hechas con la naturaleza de pecado, por lo tanto, no son agradables y no merecen ni un premio consuelo.

Ahora veamos el artículo número catorce.

El artículo XIV habla de las obras de supererogación.

La idea que este artículo busca desmentir es la doctrina de que alguien tiene la capacidad de hacer obras que van más allá del deber.

Por ejemplo. Alguien puede ver que el mandamiento “no robarás”, y esa persona no roba, sino que va más allá de no robar y comienza a repartir sus posesiones y su dinero a los pobres.

Ante nuestros ojos, tal persona ha ido más allá del deber. Así fue como se comenzó a considerar a algunas personas notables por su bondad como santos.

Con el tiempo se llegó a venerar a esas personas, por sus obras cristianas superiores en amor, fe y entrega.

¿Es esto bíblico? Nuestro buen artículo dice:

Aquellas obrasvoluntarias no contenidas en los mandamientos divinos –llamadas obras desupererogación– no pueden enseñarse sin arrogancia e impiedad, porque a travésde ellas los hombres declaran que no solo rinden a Dios todo cuanto estánobligados a hacer, sino que por causa de Él hacen más de lo que el deberimpuesto les exige…

El artículo es claro. Toda obra, donar todo tu dinero, viajar a Calcuta a curar a todos los leprosos, dedicar tu vida por el más desvalido… si bien son cosas buenas, no están libres de arrogancia.

En el fondo, todos nosotros lo sabemos bien. No hay ningún acto altruista o benéfico que no afecte nuestro ego.

Toda persona, toda, cuando hace algo bueno, no puede evitar sentirse bien consigo mismo. Aunque sea una pizca, es ego.

Por lo tanto, el artículo establece que estas obras tampoco son libres del pecado, sino que conducen a la arrogancia y la veneración del hombre.

¿Qué dicen las Escrituras respecto al tema de cuando un cristiano llega a hacer algo bueno?

El artículo nos lo recuerda:

…mientras queCristo dice claramente: “Cuando hayan hecho todo lo que se les ha ordenado,digan: “somo siervos inútiles…” (Lucas 17.10).

3. Conclusión y aplicación.

Esta es la enseñanza de los artículos que muestran la enseñanza bíblica acerca de la verdadera condición del ser humano luego de la caída.

Y hemos visto que nuestra condición es completamente caída. No hay nada bueno en nosotros, nada que nos permita amar a Dios, ni seguir a Dios.

En nuestro interior solamente hay daño, muerte, pecado.

No somos simples víctimas de un terrible accidente cósmico que terminó alejándonos de Dios.

Somos victimarios, somos ofensores, somos los que causaron el daño, somos los que rechazamos a Dios y vivimos, como raza, activamente en oposición y rebeldía a Dios.

No estamos en un estado neutral de pasividad moral, somos enemigos activos de Dios.

Sin embargo. Dios tuvo misericordia de tales enemigos ¡Eso es gracia! El Dios airado y santo, decidió rescatar a aquellos que no merecían ser rescatados.

Hablaremos más de esto el siguiente domingo.

La pregunta hoy es ¿Por qué es necesario hablar de nuestra maldad?

Queridos, cuando miramos la iglesia cristiana en el mundo, en general.

Cuando vemos a todos aquellos que dicen ser cristianos… en nuestro país y en el mundo ¿Qué diferencia hay de aquellos que no son cristianos?

En la iglesia el pecado se ha convertido en algo aceptable. Los índices de divorcios dentro de iglesias son tan elevados como las estadísticas de divorcios en matrimonios que no van a iglesias.

Como cultura cristiana hemos permitido que la mentalidad del mundo de restarle importancia a la culpabilidad del hombre se permee en nuestras iglesias.

Si dejamos de ver al hombre como un terrible enemigo de Dios y le vemos más como una víctima de las circunstancias, entonces la salvación de Dios no será un precioso regalo de la gracia, sino un favor, una “paleteada”, no de un Santísimo y todo poderoso Dios, sino un “amigo en el cielo.”

El ser humano es elevado a una condición mayor, es menos malo, menos culpable.

Y dios es rebajado a una especie de genio de la lámpara que sólo está ahí para ayudarme cuando le necesito.

¿Por qué crees que los pecadores no están corriendo a las iglesias a los pies de Cristo buscando su ayuda y su amor?

¿Por qué tanta predicación y evangelismo parece infructuoso y la gente no acude a los templos?

¡Por que no lo necesitan! Porque no ven su situación tan mala ni tan desesperada, porque no se ven tan mal.

¿Para qué ir a hospitalizarme si lo que tengo es una gripe común y corriente?

¡Les hemos hecho creer a enfermos terminales que su problema es una sencilla jaqueca cuando tienen un cáncer cerebral incurable!

¿Por qué para muchos cristianos no es tan difícil pecar? ¿por qué alzamos la voz fácilmente y decimos cosas hirientes a nuestro prójimo y luego no procuramos reparar el daño inmediatamente?

¡Porque no nos parece que hemos cometido algo grave!

Hemos disminuido nuestra visión del pecado. Es más visto como un intento fallido, un “errar el blanco”, que lo que realmente es: una ofensa agresiva y terrible contra el único Dios Santo.

¿Por qué dejamos de orar y leer las Escrituras? ¿por qué cuando no nos congregamos un domingo, no nos parece tan malo? ¿qué excusas presentamos?

¿Te has dado cuenta de que nuestra actitud no es de desesperación, lamento, llanto y profundo pesar, sino que fácilmente viene la excusa y viene con confort en nuestras almas? ¿Cómo si a Dios no le ofendieran esas acciones de sus hijos que le deben amar y serle fieles?

Queridos, todo esto es porque en nuestra mente y corazones no hemos indagado ni profundizado la realidad de lo que es nuestro pecado.

No nos parece tan malo, no nos parece tan terrible.

La Biblia y nuestros artículos nos lo recuerdan porque Dios quiere que vivamos vidas santas.

¡Nuestra meta no es nada menos que ser como Cristo mismo!

13 hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimientodel Hijo de Dios; hasta que lleguemos a ser un hombre perfecto, a la medida dela estatura de la plenitud de Cristo; Efesios 4:13.

Dios quiere que su pueblo sea santo. Él quiere que sus hijos y sus hijas sean santos como Su Hijo Unigénito.

Queridos, no digo estas cosas para condenarnos, sino porque es mi deber.

Sobre todo, porque hay gracia sobreabundante para cada uno de nosotros.

Porque cuando más profundizamos en nuestro pecado, cuando más entiendo mi maldad y mi culpa y al mismo tiempo más entiendo de la Santidad de Dios y su perfecta justicia.

Entonces, solo entonces, mi Salvador, aquel que murió en la cruz por mí, aquel que me rescata de los abismos de mi profunda maldad es más glorioso, más grande, más precioso, más necesario.

El propósito de esta enseñanza no es enviarte a la casa con una tonelada de culpa y remordimiento en tu mochila.

¡El propósito de esta enseñanza es que reconozcas que tienes una tonelada de culpa y tienes un Salvador lo suficientemente fuerte para quitarte ese peso!

Hermanos, necesitamos rescatar la enseñanza de la perfecta santidad de Dios. Que Él está enojado contra el pecado, Él aborrece el pecado.

Necesitamos enfatizar en la enseñanza de la culpa del hombre, de la severidad y la gravedad del pecado y lo que causa.

Porque solo así podremos entender cuán grande, cuán perfecta, cuán hermosa es la cruz y la obra de Cristo en ella.

¡Volvamos a la cruz! Volvamos a la gracia.

Oremos.


[1] A. W. Pink, The Attributes of God, p. 75. Los atributos de Dios, El estandarte de la Verdad, Lima, Perú, 1971, pp. 101-102.

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: