Filemón 1.17-25 Tu nueva identidad en Cristo te lleva a perdonar como Cristo.


Filemón 1.17-25

Tu nueva identidad en Cristo te lleva a perdonar como Cristo.

1. Introducción.

Una historia de la vida real:

Muy temprano en la mañana, un octubre 2 del año 2006, el bombero Matt Swatzell estaba conduciendo camino a casa después de haber estado de turno por 24 horas y con apenas 30 minutos de sueño; cuando repentinamente él escuchó lo que, en sus propias palabras, fue “el sonido más espantoso que jamás haya escuchado.”

Matt se dio cuenta casi instantáneamente que se había quedado dormido al volante y había chocado su auto.

Cuando por fin pudo salir y cerciorarse que no tenía daños mayores, vio que había chocado con otro auto.

El otro auto le pertenecía a la señora June Fitzgerald quien, al momento del choque iba con su niña de un año y siete meses llamada Faith (Fe). Y June estaba embarazada.

La pequeña Faith sobrevivió el choque, pero su madre y su hermano aún no nacido murieron.

¿Qué harías tú si fueras el esposo de June? ¿O su padre o hermano? ¿Qué le dirías a Matt Swatzell?

El esposo de June, Erik Fitzgerald es un pastor cristiano. Él lloró la muerte de su esposa y su hijo junto con toda su familia y los miembros de su congregación.

Un día una niña del grupo de jóvenes de su iglesia le dijo a este pastor que no podía evitar preguntarse cómo se estaría sintiendo el conductor que chocó con el auto de su esposa.

Erik le contestó que deberían orar por él también.

En ese momento le vino la convicción de que esta era la oportunidad de practicar el perdón que tantas veces había predicado.

Erik dijo: “Tú tienes que perdonar, así como fuiste perdonado, no es opcional. Si tú fuiste perdonado por el Señor, entonces necesitas extender ese perdón.”

Erik se contactó con Matt y su perdón dio origen a una relación de amistad redentora. Ambos comenzaron a juntarse una vez cada dos semanas.

Ahora llevan más de seis años de una profunda amistad y sus dos familias son bien unidas.

Para Matt, la amistad y el perdón de Erik le condujo a Cristo y a la sanidad de una profunda depresión y ansiedad.

Y la historia de ambos hombres ha impactado y tocado la vida de muchos en su ciudad.

El nombre de Cristo fue glorificado y se abrieron las puertas para la predicación del Evangelio a cientos por esta historia.

Hermanos, historias así nos sorprende y maravilla al ver el poder del perdón y cuán grande es Dios.

Pero al mismo tiempo, bien en el fondo, doy gracias a Dios de que yo no tenga que pasar una situación similar.

Sé que tú estás pensando lo mismo.

Bueno, hoy Dios quiere enseñarte a perdonar, quiere recordarte que el perdón nace del corazón mismo de Dios.

Quizá nosotros no viviremos una situación tan dramática, pero todos hemos sido afectados por las palabras y acciones de otra persona en la vida. Todos hemos recibido ofensa y dolor de parte de otro.

¿De dónde obtuvo el poder para perdonar Erik Fitzgerald?

De su identidad en Cristo.

Él estaba seguro de quién era, estaba seguro de que él había sido perdonado y de que era un hijo de Dios por Gracia.

Erik sabía que era una nueva criatura que había recibido el perdón de todos sus pecados por medio de la muerte sustitutiva de Jesús ¡Por eso pudo perdonar!

La carta a Filemón es una carta de perdón.

Pablo le escribe a su amigo cristiano Filemón porque quiere que perdone a su esclavo fugitivo llamado Onésimo.

El esclavo había cometido una terrible ofensa contra Filemón al escaparse.

Sin embargo, tiempo después se convirtió a Jesús y conoció a Pablo y ahora el apóstol le pide por medio de esta carta a Filemón que vea a Onésimo a partir de su nueva identidad en Cristo.

Onésimo ya no es un inútil esclavo rebelde, ahora él es un hermano en Cristo.

Abre tu Biblia en el verso 17.

2. Puntos de enseñanza.

17-18 Una petición respaldada por una promesa solemne.

Llegamos al verso, que yo considero, el más importante de la carta. Este es el clímax de la carta.

Pablo le dice finalmente a Filemón: “recíbelo como si fuera yo mismo.”

Aquí podemos ver el profundo amor de Pablo por el esclavo fugitivo. Pablo se está identificando profundamente con Onésimo.

Para Filemón sería muy difícil tratar a Pablo como a un esclavo ¡Le admiraba y respetaba mucho!

Pero al mismo tiempo, para Filemón sería muy difícil recibir con los brazos abiertos a Onésimo ¡Tan grande había sido su falta!

Sin embargo, esto es lo que el Evangelio exige. Que el ofendido Filemón reciba con los brazos abiertos al ofensor Onésimo.

Mira el verso 17 nuevamente, Pablo quiere que Onésimo sea recibido como su compañero.

Esta palabra habla de compañerismo (deriva de koinonía = comunidad), habla de comunidad.

Pablo está enfatizando la conversión de Onésimo, le está diciendo “acepta que es de la comunidad de la fe, él participa de la misma koinonía, la misma comunión”, “reconoce su conversión.”

Pablo no quiere que reciban a Onésimo con el mínimo de cortesía requerido, no quería que le den una cordial bienvenida solamente.

¡El apóstol quiere que le den a Onésimo todos los derechos y privilegios de cualquiera que es miembro de la comunidad de fe!

Quiere que comprendan que la identidad de Onésimo es otra, su vida es otra, él es una nueva criatura, una nueva creación.

Aunque externamente siga siendo el mismo Onésimo de siempre, su ser interior ha sido renacido.

Pero Pablo es realista. Él sabe que las ofensas no se olvidan fácilmente.

Así que se adelanta a una posible situación complicada.

En el verso 18 Pablo hace entrever que las ofensas de Onésimo no tenían que ver solamente con escaparse sino con una deuda y daños ocasionados.

Pablo sabe que cuando se trata de dinero, el ser humano es más duro.

Para algunos es más fácil perdonar una golpiza que una deuda y Pablo conoce ese aspecto de la naturaleza humana.

Así que él mismo se ofrece de garante porque no quiere que exista algún impedimento para que Onésimo sea recibido y aceptado.

Si el tema del dinero era demasiado grande para Filemón, él estaba dispuesto a pagarle.

¡Pablo tenía plata! Pensó alguien por ahí… No necesariamente.

Lo que esta frase quiere decir es que él podía conseguir ese dinero en otras partes. El apóstol tenía sus recursos y contactos.

La ofensa realmente era grave, por eso Pablo estaba dispuesto a intervenir tanto, para facilitar el perdón de Filemón.

Onésimo había robado.

El simple hecho de que se escapó ya era un robo. El esclavo fugitivo se robaba a sí mismo, esto significaba una gran pérdida a su amo.

El amo tendría que adquirir otro esclavo, o tendría que cargar a los demás esclavos con las tareas que realizaba el que se había escapado.

Por como lo veamos, la fuga de Onésimo significó una gran pérdida para Filemón y para todos los de su casa. Eso sin contar las repercusiones sociales.

Pablo asume la deuda de Onésimo ¡Es el Evangelio puesto en práctica!

Así como Cristo tomó nuestra deuda y él pagó el precio, así el apóstol toma la deuda de Onésimo.

Nuestra deuda era bien grande, nuestros muchos pecados acumularon intereses millonarios de castigos no pagados.

Pero Jesús tomó para sí mismo el castigo por tus pecados y los míos y Él pagó el costo, Él recibió el castigo en nuestro lugar, cancelando la deuda.

Pablo quiere que Filemón también perdone como Cristo le había perdonado a él.

19-25 Conclusión de la carta.

Esto nos lleva a los últimos versos de la carta. Del verso 19 al verso 25.

El verso 19 es un pagaré.

Pablo escribe esas palabras de su puño y letra y se compromete como garante legal de Onésimo.

¡Así de grande era su deseo de que estos dos se reconcilien!

Así de importante debe ser el perdón para la vida cristiana.

No puede existir cristianismo si no hay perdón.

Ahora, en el mismo verso 19, Pablo sutilmente le recuerda a Filemón una verdad súper grande.

Pablo le recuerda que Filemón también es un deudor. Onésimo no era el único que tenía una gran deuda en esta historia.

De hecho, la deuda de Filemón es mucho mayor que la del esclavo.

Mientras que la deuda de Onésimo era una deuda monetaria; la deuda de Filemón era espiritual.

Filemón le debía su alma al Evangelio, su vida misma fue “comprada” por medio de la predicación del Evangelio de Pablo.

Así que el acreedor se convierte en deudor. Filemón haría bien en recordar esto a la hora de decidir si perdona o no a Onésimo.

En el verso 20, Pablo le pide un gran favor a Filemón. Le pide que vea el trato a Onésimo como si fuera un trato a Pablo mismo.

Es casi un ruego. “Por favor hermano, cualquier provecho[1], cualquier beneficio que le hagas a Onésimo, es un beneficio para mí, permite que yo obtenga grandes beneficios por medio de tu trato hacia él.”

Ese es el sentido del verso 20.

En otras palabras, Pablo le escribe de la misma manera que Jesús les había hablado a sus discípulos cuando dijo:

40 Y el Rey les responderá: “De cierto les digo que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos más pequeños, por mí lo hicieron.” (Mateo 25:40)

Es súper notable en el verso 20 la frase “en el Señor” que se repite dos veces.

Lo que nos muestra esa frase es que habría sido muy difícil, sino imposible, para Filemón el perdonar a Onésimo.

Nosotros no tenemos la capacidad ni el proclive de perdonar a aquellos que nos producen un daño de cualquier tipo.

La Biblia es realista. Dios sabe que no está en nuestra naturaleza y que, mientras más grande sea la ofensa más difícil es perdonar.

Por lo tanto, Pablo le dice a Filemón que debe hacerlo en el Señor, en Cristo.

Esto quiere decir “estando en comunión con Jesús”, “estando en una relación con Él.”

El arrepentimiento y el perdón son esenciales en el nuevo nacimiento y para relacionarnos correctamente con Dios.

¡Absolutamente nadie puede relacionarse con el Dios Santo de las Escrituras sin arrepentimiento y perdón!

Necesitamos arrepentirnos constantemente de nuestros pecados y necesitamos el perdón de Dios sobre nuestras vidas.

Dios nos perdona por medio de Jesucristo. Su perdón es eterno, Su perdón es completo, Su perdón nos asegura que somos hijos de Dios.

Filemón debe recordar esto ¡y nosotros también!

Filemón debía tener un poco más de perspectiva.

Él era el amo ofendido de Onésimo, es cierto.

Pero él también era un esclavo que había ofendido al amo celestial.

Filemón debía entender que, así como él es el amo de Onésimo, Jesús es el amo de Filemón.

Querido hermano, querido amigo, tú necesitas entender que, así como tú eres una persona a quien ofendieron, eres un ofensor delante de Dios.

La verdadera pregunta no es: “¿Cómo puedo perdonar a aquel que me ha hecho tanto daño?”

La verdadera pregunta es: “¿De cuántas cosas me ha perdonado Dios?” Recordemos la misericordia, la gracia radiante que viene del trono mismo de Dios directo a nuestros corazones.

Cada día se renuevan Sus bondades. Cada día su misericordia es eterna.

Pablo quería que en el día final Filemón pueda ponerse de pie ante el gran trono de Dios y decirle sin temor: “Padre, perdóname mis deudas, así como también yo perdoné a mis deudores.” (Mateo 6.12).

¿Podrías hoy tú decir con toda sinceridad el “Padre Nuestro”?

En los versos 21 y 22 vemos que Pablo, por lo menos, estaba seguro de que Filemón sí podría perdonar.

Pablo confía que Filemón entendió la gracia y que actuará conforma a la Gracia. Haciendo más de lo que le pide.

Yo creo que esa frase indica que Filemón no solamente debía perdonar las ofensas y la deuda de Onésimo, sino que también le debía conceder la libertad.

Pablo está tan confiado que así será y que él verá este perdón de hermanos que le pide a Filemón que le prepare alojamiento, pues confiaba que el Señor le iba a conceder la libertad de la prisión.

3. Conclusión/Aplicación.

Queridos, quiero concluir el sermón diciendo que la obediencia a la Palabra de Dios siempre es una cuestión de fe.

Dios nos ordena a perdonar, así como fuimos perdonados. Y esto debemos hacerlo en la fe en el Hijo de Dios. No en nuestras fuerzas.

¿Existen hoy personas a quienes debas perdonar?

¿Existen personas a quienes debas pedir perdón?

El Señor Jesucristo por medio de quien tenemos el perdón de todos nuestros pecados quiere bendecirte con el don del arrepentimiento y de la confesión.

Ambas cosas son necesarias para nuestra santificación, ambas son para nuestro bien, para vivir el cristianismo plenamente y no a medias.

Esto es lo que Dios quiere de sus hijos e hijas:

32 En vez de eso, sean bondadosos y misericordiosos, y perdónense unos a otros, así como también Dios los perdonó a ustedes en Cristo. (Efesios 4:32)

»Si ustedes perdonan a los otros sus ofensas, también su Padre celestial los perdonará a ustedes. 15 Pero si ustedes no perdonan a los otros sus ofensas, tampoco el Padre de ustedes les perdonará sus ofensa (Mateo 6:14-15)

Déjame decirte que el primer paso para perdonar como Dios quiere que perdonemos es reconocer nuestra propia necesidad de Su perdón.

Si tú nunca has tomado la valiente y honesta decisión de acercarte a Dios y decirle “te pido perdón, sé tú mi Señor, mi amo, mi Rey” hoy es el día para hacerlo.

Si tú has confesado a Jesús como tu Señor y Salvador y crees en Él, entonces te animo a considerar todo lo que aprendimos hoy y a practicar el cristianismo del perdón y misericordia.

No olvides el modelo de arrepentimiento y perdón de la carta de Filemón.

Un verdadero arrepentimiento lleva a la persona a enfrentar las consecuencias de sus acciones. Onésimo tuvo que dar la cara ante Filemón.

Un verdadero perdón nace de un corazón que ha entendido el Evangelio verdaderamente.

Oremos.

[1] “provecho” (RVC) es el verbo “onaimen” en griego con el cual el apóstol hace un interesante juego de palabras pues de ese verbo deriva el nombre de Onésimo que quiere decir “útil” o “de provecho”. Este es el único lugar del Nuevo Testamento en que aparece ese verbo.


 

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