Filemón 1.13-16 Tu nueva identidad te da pertenencia a una nueva familia.


Filemón 1.13-16

Tu nueva identidad en Cristo te da pertenencia a una nueva familia

1. Introducción.

¿Qué ideas vienen a tu mente cuando digo la palabra “familia”? ¿Quizá te vienen recuerdos, alegrías, momentos felices? Quizá para otros sea lo contrario.

Hoy en día no podemos presuponer que todos provenimos de familias sanas. Hay mucho dolor en el mundo y muchas familias se ven afectadas por las consecuencias del pecado de otros y también por consecuencias de sus propios pecados.

Lo que no podemos negar es que tener una familia es importante.

Porque la familia nos ayuda a formarnos, nuestros padres, nuestros hermanos han sido y son figuras centrales que influyeron y todavía influyen para que nosotros lleguemos a ser lo que somos.

Tener una familia te da un sentido fuerte de pertenencia. Tu identidad es forjada en la cobertura de tu familia. Hoy vamos a hablar de la importancia de pertenecer a la familia de Dios.

Porque, así como tu familia humana te moldeó (a veces para bien, a veces no tanto), pertenecer a la familia de Dios es esencial para formarte en la fe y crecer en la santidad y fidelidad a Cristo.

Vayamos a nuestro pasaje de hoy: Filemón 1.13-16.

2. Puntos de enseñanza.

Esta carta la escribió el apóstol Pablo para ayudar a solucionar un problema entre dos hombres. Uno de ellos era un creyente muy generoso y que había ayudado mucho a Pablo.

Este hombre se llama Filemón y la carta va dirigida a él y a toda su congregación. El otro es Onésimo quien fue un esclavo en la casa de Filemón y que se había escapado de la casa de Filemón, todo indica que también le robó. Pero este hombre, luego de escaparse se había convertido al cristianismo y había llegado a conocer al apóstol Pablo. Fue así como Pablo decidió enviar de regreso a Onésimo con su antiguo amo, y junto con él, envió esta carta. Leamos y analicemos los versos 13 al 14 y luego los versos 15 al 16.

2.1. Un pedido sutil y sincero.

13 yo quisiera retenerlo conmigo, para que me sirviera en mis prisiones por el evangelio, en lugar tuyo; 14 pero no he querido hacer nada sin tu consentimiento, para que tu favor no te resulte una imposición, sino que sea un acto voluntario. (Filemón 1:13-14).

En el verso 13, Pablo expresa su preferencia personal. Él hubiera preferido que Onésimo se quede junto a él.

Onésimo fue tan útil y tan bueno con Pablo que el apóstol llegó a amarlo como a un hijo (v. 10 “te ruego por mi hijo…”).

Sin embargo, Pablo estaba dispuesto a renunciar a sus propios intereses, al apoyo, el cariño y la ayuda que obtiene de Onésimo.

Al hacerle notar que él mismo está dispuesto a renunciar a Onésimo, Pablo está preparando a Filemón porque él le va a pedir que también renuncie a sus derechos como amo.

Pablo está dando el ejemplo “yo quisiera retenerlo conmigo… pero le dejo ir”, es como decirle “ahora te toca a ti dejarlo ir.”

Pablo continúa en el verso 14:

pero no he querido hacer nada sin tu consentimiento…

Pablo sabe que los asuntos sin arreglar pueden ser potencialmente destructivos.

Asuntos sin arreglar merman las confianzas en las relaciones. Filemón y Onésimo tienen asuntos sin arreglar, así que le envía.

Esta decisión me llama poderosamente la atención.

Pablo envió a Onésimo para reparar el daño que había cometido antes contra su amo. Onésimo podría haber argumentado:

“Pero, hermano Pablo, tú mismo dijiste que si alguien está en Cristo es una nueva criatura, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas[1]. ¿Por qué hacerme volver con Filemón? ¡todo quedó en el pasado!”

Me parece que muchos piensan de esta manera. “Ahora que soy cristiano no debo responsabilizarme de mis pecados pasados”.

El problema de aquellos que piensan así no ha entendido el evangelio. El evangelio te reconcilia con Dios, pero también con el prójimo.

Así como el hijo pródigo tuvo que volver a encarar a su padre a quien había ofendido, Onésimo debe encarar a su antiguo amo.

Queridos, el verdadero arrepentimiento es esencial para el evangelio. Es una señal de que Dios ha hecho el milagro de generar un nuevo corazón en la vida de una persona.

Un arrepentimiento sincero delante de Dios debe llevarnos a buscar reparar los errores cometidos en el pasado.

Por eso Pablo envía a Onésimo de vuelta. Onésimo era muy útil para Pablo, pero su reconciliación con Filemón era más importante.

Tanto Filemón como Onésimo deben mostrar en esta situación con sus acciones que han creído en el verdadero Evangelio.

En el verso 14 encontramos otra joya de parte de Pablo.

La mayoría de las traducciones ocupa la palabra “favor” en este verso, lo cual es un tanto desafortunado. Porque Pablo está usando la palabra “bondad” (gr. agathon), como traduce La Biblia de las Américas:

Pero no quisiera hacer nada sin tu consentimiento, para que tu bondad no fuera por obligación, sino por tu propia voluntad. (Filemón 1.14 LBLA).

Pablo no le está pidiendo un favor a Filemón, le está pidiendo que haga lo que es bueno, lo que es correcto.

Pablo quiere ver la bondad de un hijo de Dios en Filemón, quiere que la bondad de Filemón sea evidente.

Aquella bondad que debe demostrar Filemón es perdonar a su esclavo y darle la libertad.

¡Es más importante hacer lo que es bueno! Debemos aprender a meditar nuestras propias decisiones. ¿Estoy haciendo aquello que es bueno y agradable delante de Dios?

2.2. La nueva vida y nueva familia de Onésimo.

En los siguientes versos Pablo da su argumento principal para la reconciliación entre estos dos hombres y el perdón y liberación para Onésimo. Analicemos estos dos versos.

15 tal vez para esto se apartó de ti por algún tiempo; para que lo recibieras para siempre. (Filemón 1:15).

Lamentablemente, las traducciones al español no expresan aquello que Pablo está diciendo de una manera sutil.

Pablo no escribió “se apartó” sino: “tal vez para esto fue apartado de ti…”

¿Notan la diferencia? “fue apartado” expresa algo muy distinto a “se apartó.”

“Fue apartado” implica la intervención de alguien más.

Pablo está diciendo que el alejamiento de Onésimo, su ofensa contra Filemón no fue en última instancia una decisión solo de Onésimo.

Lo que Pablo está diciendo sutilmente es que la huida de Onésimo y todo lo que pasó, fue parte de los propósitos de Dios.

Este verso me recuerda muchísimo un pasaje en Génesis.

Allí encontramos la historia de José, uno de los hijos de Abraham. José fue atacado y vendido como esclavo por sus propios hermanos.

Así llegó a Egipto y allí pasó por muchos momentos dolorosos. Fue calumniado y encarcelado.

Pero el SEÑOR estaba con José y le llevó de la cárcel a ocupar el sitio de autoridad más alto de Egipto. Solamente el faraón estaba por encima de José.

Pasaron los años y vino una hambruna y los hermanos que habían maltratado y vendido a José llegaron a Egipto para pedir alimentos.

Al ver al hombre más poderoso de Egipto, ellos no reconocieron a su hermano hasta que finalmente él se reveló a sus hermanos.

¡Imagina su sorpresa! Y su miedo, aquel a quien habían despreciado y humillado era el hombre más poderoso. Pero José les dijo esto:

5 pero no se pongan tristes, ni lamenten el haberme vendido, porque Dios me envío aquí, delante de ustedes, para preservarles la vida. (Génesis 45:5).

Y más adelante:

8 así que no son ustedes quienes me mandaron acá, sino Dios, que me ha puesto como padre del faraón y señor de toda su casa, y como gobernador de toda la tierra de Egipto. Génesis 45:8

¡Qué declaración más poderosa y sublime sobre la soberanía de Dios!

Soberanía quiere decir gobierno absoluto, total.

Dios es soberano, nada se escapa de Su perfecta voluntad y Su voluntad siempre se cumple.

Pablo desea que Filemón vea la mano de Dios en la huida de Filemón.

¿Puedes ver la mano de Dios en tu vida, en las circunstancias que te rodean y te tocan vivir?

Muchas veces no encontramos paz, o estamos afligidos y consternados porque no hemos aprendido a ver la soberanía de Dios.

¡Aún el mal puede tener un buen propósito de parte de Dios! Esto lo comprendió muy bien José:

20 ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios cambió todo para bien, para hacer lo que hoy vemos, que es darle vida a mucha gente. (Génesis 50:20).

Por supuesto, esta verdad es más brillante y evidente en la cruz de Jesucristo.

Porque en la cruz de Jesús vemos la más ofensa más grande. El Hijo de Dios fue rechazado, avergonzado, humillado y torturado.

En la cruz el Señor recibió la mayor ofensa.

Sin embargo, Dios convirtió esa maldad inmensa en el bien más grande. El rechazo, Él lo convirtió en aceptación. El desprecio en reconciliación. La muerte en vida. El desprecio en amor.

En la cruz de Jesús encontramos esperanza, encontramos el perdón de nuestros pecados, encontramos paz para con Dios.

En la cruz tenemos la más grande esperanza, una esperanza que nadie puede quitarla de nosotros.

La cruz nos enseña que Dios estaba efectuando sus planes de bien y de amor en la maldad y la muerte de la cruz.

Dios fue soberano en la cruz de Cristo.

Pablo quiere que Filemón recuerde esto, quiere que recuerde que Dios es soberano también en la huida de Onésimo.

El verso 15 es como decirle a Filemón: “¡Por eso ahora te lo devuelvo! ¡Porque su huida seguía los propósitos de Dios para su vida y también para tu vida! Onésimo se convirtió gracias a que escapó.”

Mira cómo continúa el verso 16.

para que lo recibieras para siempre 16 no ya como a un esclavo, sino como a alguien más que un esclavo, como a un hermano amado, de manera especial para mí, pero más aún para ti, tanto en la carne como en el Señor. (Filemón 1:16).

Escucha con atención lo que voy a decir ahora: Ser cristiano no es ser “una mejor persona.”

Muchos piensan que el cristianismo o la fe en Jesús consiste en llegar a ser mejores personas que se portan bien.

Eso no es cristianismo.

El verdadero cristianismo tiene que ver con un reconocimiento sincero y verdadero de que estamos muertos en nuestros delitos y pecados.

El verdadero cristianismo tiene que ver con reconocer que nuestro pecado nos hace merecedores solamente de la ira y el juicio de Dios.

El verdadero cristianismo es tiene que ver con reconocer que, sin la inmensa misericordia de Dios en Jesús, no tenemos esperanza y estamos irremediablemente perdidos.

El verdadero cristianismo tiene que ver con un sincero arrepentimiento y un pedir perdón honesto a Dios.

El verdadero cristianismo es desear y pedir que Cristo sea tu Señor, tu amo, aquel quien gobierne tu vida.

El verdadero cristianismo es seguir a Cristo todos los días, es amarle y adorarle, es vivir por la gracia y misericordia de Dios.

El verdadero cristianismo no tiene nada que ver con mejorarme a un “Martín 2.0, ahora con más memoria RAM.”

¡No! El verdadero cristianismo trata de un cambio total, un cambio radical, es un nuevo nacimiento.

Y este nuevo nacimiento solamente ocurre cuando reconocemos nuestro pecado y pedimos perdón en sincero arrepentimiento y nos refugiamos en la misericordia de Cristo para vivir diariamente dependiendo y confiando en la gracia de Dios.

¿Has nacido tú de nuevo? ¿has tomado esta decisión radical de seguir a Jesús como tu Señor y Rey?

Pablo le dijo a Filemón que su esclavo ya no es el mismo hombre, él no está devolviendo una versión mejorada de Onésimo, sino una nueva criatura.

Por eso dice en el verso 16 que debe recibir a Onésimo como a alguien “más que un esclavo… un hermano amado…”

Onésimo es hijo de Dios, él se ha convertido, igual que Filemón. Por lo tanto, son hermanos.

Filemón había perdido un esclavo, ahora recibe un hermano “para siempre” (v.15).

Es muy interesante cómo escribe Pablo. Le está diciendo “él es tuyo nuevamente… pero ya no te pertenece como esclavo, sino que es tuyo como tu hermano.”

Los lazos de esclavitud, los lazos entre amo y esclavo se habían roto, ahora les une otro tipo de lazos, los lazos de hermandad.

Queridos, esta es otra bendición que viene de ser un seguidor de Cristo.

La primera bendición es tu nueva identidad. Ya no eres más lo que eras, eres una nueva criatura, eres hijo de Dios.

Y también eres parte de Su familia, tienes miles de hermanos. Ellos son tuyos y tú eres de ellos para siempre.

El verdadero cristianismo te reconcilia con Dios, te une a Dios; pero también te une a otros cristianos en una amistad basada en el amor y en el perdón.

Por eso todo aquel que diga que puede ser cristiano a su modo, sin relacionarse con otros cristianos, sin participar de una comunidad de fe, está equivocado.

Pablo quiere que Filemón y Onésimo resuelvan sus temas del pasado porque ahora son hermanos y nada debería ser un estorbo para que se perdonen y amen como hermanos.

3. Conclusión y aplicación.

Hermanos, perdonar y liberar un esclavo que se había escapado era muy mal visto en ese tiempo.

Perdonar a un esclavo fugitivo hubiera sido considerado absurdo.

Un amo que no castiga la ofensa de su eslavo sería visto como un blandengue, un debilucho sin carácter.

La reputación de Filemón quedaría manchada entre todos los demás propietarios de esclavos.

Por otro lado, liberar a Onésimo causaría un impacto muy negativo en los demás esclavos de la casa de Filemón.

La Biblia nos dice que la iglesia se reunía en la casa de Filemón. Si este hombre tenía una casa grande como para recibir una iglesia, es seguro que tenía otros esclavos.

En esa época, la liberación de un esclavo era una recompensa por un buen trabajo y años de esfuerzo.

¡Filemón estaría recompensando a un esclavo por huir y robar!

Para los demás esclavos esto sería muy complicado.

Cuando se supiera que Onésimo había sido liberado por haberse convertido al cristianismo, los demás esclavos fingirían convertirse solamente para obtener su libertad.

Pablo deja que Filemón decida por sí mismo si va a tomar esta decisión radical y cómo lo hará.

Pero le expresa claramente que Onésimo ya no es más la vieja persona y tampoco es una versión mejorada, sino es una nueva criatura, es su hermano en Cristo.

Este pasaje nos desafía en distintos niveles

¿Cómo nos conducimos con otros hermanos? ¿valoramos el privilegio que tenemos de ser parte de una familia?

Debemos velar por las relaciones dentro de la familia de Cristo, debemos apoyarnos mutuamente a crecer en la fe, en amar más a Cristo.

Por otro lado, este pasaje nos invita a meditar en la soberanía de Dios.

Así como Onésimo había sido apartado de Filemón, así todas las cosas que suceden en nuestras vidas están bajo el control de Dios.

No temas por nada, confía que Dios puede volcar aún lo malo en bueno. Confía que Sus perfectos planes se están llevando a cabo en tu vida y en la vida de los tuyos.

Finalmente creo que este pasaje nos quiere enseñar más acerca de nuestra identidad en Cristo.

Ser cristiano es ser alguien nuevo. Se trata de un nuevo nacimiento, eres adoptado como hijo de Dios y ahora formas parte de Su familia.

Esta identidad te une a Dios, pero también te une a otros creyentes.

¿Eres consciente de esta nueva identidad en Cristo? ¿cuán importante es para ti tus relaciones dentro de la familia de Dios en la iglesia?

Para Pablo era sumamente importante. Y debería ser importante para nosotros.

 

[1] 2 Corintios 5.17

 


Lee el pasaje del sermón:

Filemón 1.13-16

13 Yo quisiera retenerlo conmigo, para que me sirviera en mis prisiones por el evangelio, en lugar tuyo; 14 pero no he querido hacer nada sin tu consentimiento, para que tu favor no te resulte una imposición, sino que sea un acto voluntario.
15 Tal vez para esto se apartó de ti por algún tiempo; para que lo recibieras para siempre, 16 no ya como a un esclavo, sino como a alguien más que un esclavo, como a un hermano amado, de manera especial para mí, pero más aún para ti, tanto en la carne como en el Señor.


 

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