1Sam.25-28 “Dios guarda a David”

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El Señor preserva a David de pecar.

El capítulo 25 comienza con la muerte del profeta Samuel. El que había sido el profeta que llevó la voz de Dios a su pueblo, su Palabra, el sacerdote que había ministrado con fidelidad y de verdad en Israel, el juez que había gobernado y liderado al pueblo en la batalla y en la justicia. Ahora está muerto.

También este capítulo nos da el dato que David se fue a la región de Parán (Maón en la NVI).

Parán es una región desértica y árida, estaba ubicada bien al nor-este de la península del Sinaí.

En nuestro último sermón vi os que David había partido en dirección contraria a Saúl, a refugiarse nuevamente, ahora vemos que ha llegado bastante lejos y es posible que han pasado algunos meses desde aquella vez que David había perdonado la vida de Saúl.

Oremos.

Hay tres personajes que estudiaremos esta mañana, los tres protagonistas de esta historia: Nabal, Abigail y David.

1. Nabal.

En el versículo 2 vemos que este hombre es muy rico. Pero otra cosa destaca en el relato: el significado de su nombre. El narrador mismo nos dice el significado de su nombre en el versículo 3, en la boca de su propio siervo en el 17, y finalmente su propia esposa en el versículo 25.

¡En hebreo “Nabal” significa “tonto” o “necio”!

Ya sé. Seguramente cuando nació su papá le levantó en sus manos y le miró, y dijo “Voy a ponerle el nombre de tonto”.

La verdad es que no fue así. Es muy improbable que haya sido así, el nombre de “Tonto” se lo dieron después de los eventos que leímos esta mañana. Fue conocido como Nabal, el tonto, el necio precisamente por lo que hizo y dijo en su vida y especialmente por este episodio con David. Su carácter, su personalidad le hicieron acreedor de este nombre y con ese nombre pasó a la posteridad.

Nabal es duro, mal educado, bruto y necio. Se aprovechó de David. Él tiene todas estas ovejas, es un hombre rico que tiene los medios para pagar protección para sus ovejas y sus pastores; pero él se aprovechó la buena voluntad de David.

David y sus hombres protegieron a los siervos de Nabal y sus animales. Eran seiscientos hombres los que estaban con David sin contar a sus familias, esposas e hijos y sus propios sirvientes ¡Eran una cantidad impresionante de personas que había que alimentar y estaban bajo el liderazgo de David!

Pero ellos no mataron a ninguna de las ovejas de Nabal ni obligaron a sus pastores que les entreguen algún animal, al contrario, les dieron protección y les ayudaron.

Los propios sirvientes de Nabal declaran esto:

“15 Esos hombres se portaron muy bien con nosotros. En todo el tiempo que anduvimos con ellos por el campo, jamás nos molestaron ni nos quitaron nada. 16 Día y noche nos protegieron mientras cuidábamos los rebaños cerca de ellos.”

Entonces David ve una oportunidad para alimentar a sus propia gente. Él sabe que ese hombre es rico, y David le ha protegido de daño. Las ovejas eran la clave de la riqueza y también la moneda del antiguo medio oriente. se comerciaba y pagaban servicios con estos valiosos animales.

Al proteger a sus animales y criados, David contribuyó significativamente al enriquecimiento de este hombre y protegió sus bienes. Y ahora le correspondería a Nabal proveer para David y para sus hombres.

Pero la respuesta es cortante y maleducada:

“10 Pero Nabal les contestó: – ¿Y quién es ese tal David? ¿Quién es el hijo de Isaí?…”

¡Por supuesto que él sabía quién es David! en su propio comentario dice que es el hijo de Isaí.

“…Hoy día son muchos los esclavos que se escapan de sus amos.” menospreciando a David y comparándolo con un esclavo rebelde.

La gente como Nabal no están extinguidos ¡Para nada! es muy probable que nos encontremos con un Nabal, o que le hayamos conocido ya… el tipo con una billetera muy pesada, pero una cabeza muy ligera, con los bolsillos llenos, pero con el cráneo vacío ¡Hay “Nabales” en todas partes! Y si combinamos estas características con la sed de un borracho tenemos un cuadro más completo: Nabal es el retrato completo de un tonto.

David es el futuro rey y Nabal no le muestra hospitalidad, ni generosidad. Él no puede ver que todo lo que tiene le ha sido dado por Dios para ser compartido con aquellos que están en necesidad.

Nabal, el tonto.

2. Abigail.

Hablemos ahora de Abigail.

Veamos la respuesta de David en el versículo 13:

“…«¡Cíñanse todos la espada! » Y todos, incluso él, se la ciñeron. Acompañaron a David unos cuatrocientos hombres, mientras que otros doscientos se quedaron cuidando el bagaje.”

Es una respuesta inmediata. David está ofendido, está enojado, quiere venganza “¿Quién es este Nabal, este tonto?”.

Y cuatrocientos hombres se levantaron para acompañar a David en su venganza ¡Eso iba a ser una matanza segura! Un baño de sangre.

¡Si Abigail no hubiera intervenido a la mañana siguiente todo los hombres de la casa de Nabal estarían muertos!

Y David habría cometido una atrocidad más grande que la ofensa de Nabal, una injusticia del mismo calibre que la matanza de los sacerdotes del Señor por órdenes de Saúl (capítulo 22). ¡Saúl se vengó en su enojo y asesinó a esos hombres por su ego que estaba ofendido y porque podía hacerlo y tenía los medios para lograr su venganza!

¡David estaba a punto de hacer cosas peores que Saúl! Y Abigail se da cuenta. Así que instantáneamente esta mujer sabia, inteligente, valiente actúa inmediatamente.

Sin perder tiempo ella llevó comida.

“18 …doscientos panes, dos odres de vino, cinco ovejas asadas, treinta y cinco litros de trigo tostado, cien tortas de uvas pasas y doscientas tortas de higos…”

Y lo carga todo encima de asnos y envía a sus criados por adelantado en caso que ella no llegue a tiempo. Y finalmente cuando está frente a David ¿cómo se presenta? Miren el versículo 23. Ella primero un gran respeto, se inclina ante él. En el versículo 24 ella le ruega, ¡ruega que le escuche! En el versículo 25 ella le dice a David que Nabal merece toda la atención que merece un tonto, es decir: ¡Ninguna atención! Y ella le ofrece esta oración en el versículo 26, que David sea guardado y protegido de hacer alguna cosa injusta. Y finalmente ella pide perdón por su marido, pide perdón en nombre de su marido, ese miserable insensato y tonto ¡Ella busca su salvación y lo mejor para él aunque éste no se lo merezca!

Abigail es sabia, ella sabe que David será el rey y le honra como tal, es valiente y respetuosa y lo más importante, lo más importante: ella conoce la Palabra de Dios. Abigail ha discernido la voluntad del Señor y afirma el estado de David como rey. Conoce la Palabra de Dios.

Y cuatro veces, cuatro veces en este pasaje se enfatiza lo siguiente.

Hermanos, este es el corazón de este pasaje.

En el versículo 26, en el 33, en el 34 y nuevamente en el 39 se repite que el Señor ha impedido que David, su escogido, derrame sangre injustamente. ¡Abigail es el instrumento de Dios para detener a David de hacer lo que su corazón está inclinado a hacer!

Mira el versículo 33:

“33 ¡Y bendita seas tú por tu buen juicio, pues me has impedido derramar sangre y vengarme con mis propias manos!’

Dios ha intervenido, esta es la providencia de Dios.

Hermanos ¿Cuántas veces nos hemos encontrado al borde de hacer lo malo? Nuestra mente ya estaba convencida, nuestra voluntad ya estaba resuelta y lo único que nos detuvo fue la providencia de Dios.

¿Cuántas veces has pensado: “cuando vea a tal persona le voy a decir esto, y esto, y esto otro…”? Y esa persona no llegó. No pudo llegar a la hora de costumbre y cuando por fin la ves el enojo ya ha pasado. Eso es providencia, la intervención de Dios. Por supuesto no puedo comparar el hablarle con enojo a una persona con alistar tu espada para ir y asesinar a toda una familia.

Pero cuatro veces en este texto se enfatiza que Dios intervino, detuvo a David de hacer lo que su corazón ya había decidido hacer.

El instrumento de salvación para Nabal fue su esposa ¡Abigail es un modelo de esposa que ama a Dios! Porque ama a Dios ama a su marido y busca su salvación. Ahora, lo ideal hubiera sido que Nabal reconozca su necedad, se arrepienta y cambie su actitud. En lugar de eso, la Biblia nos dice que él estaba embriagándose cuando su esposa estaba salvando su vida. Y finalmente cae bajo el juicio de Dios y muere luego de un tiempo de sufrimiento.

Abigail fue también el instrumento de Dios para salvar a David de una injusticia.

El temor de Dios de Abigail salvó a dos a su esposo y a David.

3. David.

Hablemos ahora de David.

Quiero hacerles una simple, pero importante pregunta. Una pregunta que salga del mismo texto que estamos estudiando.

¿Es David el Salvador de Israel?

Es una pregunta muy buena y justa para hacerse en este punto. Todo lo que hemos visto de el hasta ahora es maravilloso, el joven humilde que se enfrenta a los enemigos de Dios y de Israel, el pequeño pastor que sale en defensa del rebaño de Dios, el siervo fiel que trata con justicia a aquel que quiere dañarle. ¿Es David el salvador prometido de Israel?, ¿es él el profeta que Moisés había anunciado que vendría en Deuteronomio 18? Un profeta como él mismo.

Porque todo lo que hemos visto en el texto Bíblico y la historia misma hasta ahora apunta a la llegada de un salvador de Israel, ¿Es David el cumplimiento de todo el sistema de sacrificios del Levítico?, ¿es él el que restaurará la relación entre Dios y el ser humano?, ¿es él el hijo de la mujer, el descendiente de Eva quien aplastará la cabeza de la serpiente prometido en Génesis 3:15?, ¿podemos ver a David y decir “he aquí el cordero de Dios…”? Como Juan el bautista dijo de otro: “he aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo” ¿podemos decir lo mismo de David?

¡No! Por mas impresionante que nos resulten las historias de David, por más justo, fiel, fuerte poderoso y magnífico que David está poniéndose ¡Él fue un pecador!

Él fue capaz de vengarse, fue capaz de asesinar a cientos de hombres por sentirse insultado, porque su orgullo fue golpeado.

Al final del capítulo leemos que cuando Abigail le cuenta a su marido los eventos recientes (quizá un cardiólogo, si hay uno entre nosotros, pueda decirnos qué es lo que le pasó a Nabal), su corazón “se puso como piedra” dice el original. Tuvo un ataque cardíaco y diez días después murió. Y David tomó a Abigail como su esposa, la inteligente, sabia y piadosa Abigail, pero la hermosa Abigail también (v.3).

El autor del libro nos da esos detalles que son interesantes. Otra cosa que nos ha dicho ya es que David ya tiene esposa, la hija de Saúl Mical. Pero que en este tiempo ella ha sido dada a otro hombre como esposa, su padre Saúl la casó con otro hombre.

Ahora mientras la situación familiar de David parece una telenovela venezolana, el autor del libro inmediatamente, rápidamente nos da un detalle: que David ya había tomado a otra mujer aún antes que Abigail, a una mujer llamada Ajinoám ¡Y tenemos poligamia en el historial de David! Así como si nada.

Es un hombre de su tiempo. Él ha empezado a adoptar el relativismo moral de su tiempo, de su época, algo que es tan común de muchos cristianos del siglo veintiuno. Lo que David esta diciendo con su actos es: “¡Lo que es bueno para todo el mundo, es bueno para mí!, no es tan malo si es lo que hacen todos”.

¿Puede ser David el salvador que necesito?

Y la respuesta queridos, es un tremendo y potente “no”, él no puede.

Porque mi salvador no tiene que tener pecado. Porque mi salvador me tiene que representar ante Dios, mi salvador tiene que mostrarme y enseñarme a Dios, por lo tanto tiene que ser sin pecado, sin culpa, sin mancha, sin una sola falta, porque por mucho que David no llegó a consumar su venganza, su pecado es igual manifestado en su corazón, de la misma manera que pasa con nosotros: por mucho que varias veces la providencia de Dios nos salva de dañar y hacer cosas malas, no quiere decir que estemos libres del mal, no quiere decir que nos salvamos de pecar ¡necesitamos un salvador!

Y David también necesitó un salvador.

¡Uno que sea perfecto! Perfecto en todos los sentidos, no necesitamos nada menos que un salvador perfecto y sin mancha ni culpa.

Conclusión.

¡Y hay uno! Hay uno que cumple todas estas expectativas.

Es Jesús.

Jesús es el todo lo que tenemos y lo único que necesitamos. Él es nuestra única esperanza. Nuestra única esperanza.

En Cristo, no en David…

David en muchas formas anticipa a Jesús, es un instrumento de Dios mediante el cual, Él estaba haciendo un retrato para su pueblo, para que cuando llegue el verdadero Mesías le puedan reconocer.

Solo Jesús puede ser mi salvador, porque él es perfecto, sin mancha, sin defecto ni nada semejante.

El es el único que tenemos que pueda salvarnos.

Y queridos, él está ahí por ti. Cualquiera sea tu pecado, si has sido un necio o tonto, enceguecido por los placeres y las comodidades y diversiones de este mundo, si tú no puedes ser una mujer ejemplar y temerosa de Dios como Abigail y en lugar de pensar en el máximo beneficio de tu marido piensas en el tuyo primero. Si tu has dejado que el pensamiento de este mundo haya permeado a tu vida y te has permitido pensar de la misma manera que piensa tu generación: “no es tan malo si todos lo hacen”, y al permitirte ciertos deleites te has visto desobedeciendo la Palabra de Dios y pecando abiertamente. Si tu orgullo y tu honor te importan y valen más para ti que los guardas y proteges aún hasta el punto de pensar y hacer cosas a aquellos que te ofenden.

¡Todos necesitamos un salvador! Yo necesito un salvador.

Jesús es el único que puede salvarnos, Jesús puede salvarte, “… ¿Son tus pecados rojos como escarlata?, <En Cristo>, ¡Quedarán blancos como la nieve!…” (Isaías 1:18).

Oremos.

 

Juan 1:29 “…He ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.”

Juan 3:16 “…para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.”

(LBLA)

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