salmo 75

SALMO 75

1 Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, pues cercano está tu nombre; los hombres declaran tus maravillas.

2 Cuando yo escoja el tiempo oportuno, seré yo quien juzgará con equidad.

3 Tiemblan la tierra y todos sus moradores, mas yo sostengo sus columnas.

4 Dije a los orgullosos: No os jactéis; y a los impíos: No alcéis la frente;

5 no levantéis en alto vuestra frente; no habléis con orgullo insolente.

6 Porque ni del oriente ni del occidente, ni del desierto viene el enaltecimiento;

7 sino que Dios es el juez; a uno humilla y a otro ensalza.

8 Porque hay un cáliz en la mano del Señor, y el vino fermenta, lleno de mixtura, y de éste El sirve; ciertamente lo sorberán hasta las heces y lo beberán todos los impíos de la tierra.

9 Pero yo lo anunciaré para siempre; cantaré alabanzas al Dios de Jacob.

10 Quebraré todo el poderío de los impíos, pero el poderío del justo será ensalzado.

De todo corazón contento; surge inevitablemente un sentimiento de gratitud. Y todo creyente no puede sino reconocer quien está en control de lo que produjo su alegría. En este caso el salmista agradece a Dios no solo por los hechos maravillosos que realiza y que son conocidos de los hombres sino además de que este Dios de gran Nombre y actos está cercano. De hecho, este Dios de ningún modo se esconde sino que se revela a sí mismo no solo con sus obras sino el carácter que hay detrás de ellas.

Se revela como un Dios sabio y eterno que escoge con propiedad el tiempo de su acción así como el motivo de la misma. En este caso una intachable y oportuna justicia. Este es el Dios que sostiene todo lo que existe. Nada permanece sino es por su deseo y propósito y eso incluye el fundamento mismo de la tierra donde habitan sus moradores. Por lo tanto como consecuencia obvia aunque no natural; nadie puede jactarse en su presencia. Nadie puede con real atribución actuar o hablar como si ocupase un lugar de eminencia, porque ese lugar ya tiene un dueño absoluto. Y si hay alguien que por algún motivo parece tener una posición exaltada; no es más porque Dios, como verdadero gobernador, se lo ha permitido. A su vez quien tenga la osadía de pensar que la tiene sin la autorización de Dios, prontamente caerá estrepitosamente por la misma mano contra la que se ha alzado.

He aquí una referencia recurrente del juicio de Dios como un bebestible fuerte y con efectos desagradables (v 8). Este vino y cáliz están obligados a beberlo quienes se han atrevido a celebrar sin motivo auténtico. Sin agradecer y reconocer apropiadamente al verdadero Rey. El salmista sabe que la actitud apropiada es la de reconocer tanto su posición como la de Dios y alabarlo por ello. Así concluye el salmo; solo entonces podrá gozar de un reconocimiento que sea honroso y piadoso.

Dios es el sustentador de todo (Hebreos 1), delante de Él nadie puede jactarse. Nuestra salvación del juicio que nos hacemos culpables al querer ocupar diariamente su lugar, ha sido solo por Su gracia (Efesios 2). En tanto reconozcamos eso podremos pensar, hablar y actuar debidamente. En Jesús está la plenitud de la deidad(Colosenses). En el Cristo hallamos al Dios Rey. Y como cristianos somos llamados a ser como Cristo, reflejarlo a él solo entonces seremos ensalzados y gobernaremos con El (Apocalipsis).

autor: Michael Araneda M.

Comments (2)

  1. Felipe Vega

    Buena maikol!

  2. Camila Farias Venegas (Post author)

    Nos alegra que te haya servido el Salmo ,¡bendiciones !

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: