Salmo 73

Introducción

En el salmo 73, Asaf se ocupa de algo que ha sido preocupación en muchos creyentes en alguna etapa de sus vidas. Me refiero al dilema de por qué los impíos disfrutan de bonanza mientras los piadosos padecen necesidad en todo sentido.

¿Se ha puesto Ud. a pensar en esto? Bueno, Asaf lo hizo y ha dejado para la posteridad un legado precioso de sabiduría espiritual.

En la sobre escritura se lee:

“El destino de los malos

Salmo de Asaf.”

Asaf fue un levita (sacerdotes de Dios) que dirigía uno de los coros del templo. Según el testimonio bíblico, Asaf era un hombre con un talento especial para la música con arpa, salterio y címbalos, al igual que sus descendientes.

CONTEXTO:

Asaf, un siervo de Dios, que vive en rectitud delante de Dios, pero que pasa por pruebas difíciles y gente que él conocía y que eran impíos consumados, que no tenían temor de Dios en absoluto, estaban viviendo a sus anchas. Tenían todas las comodidades y los lujos que se podía imaginar.

Al mirar esto, el salmista tuvo envidia de ellos.

Desarrollo:

Salmo 73:1 (destinatarios del Salmo) dice:

1. Ciertamente es bueno Dios para con Israel,

Para con los limpios de corazón.

En este versículo, encontramos una afirmación “ Dios es bueno), esto es el ancla a la cual estaba firmemente aferrada la vida del salmista. Por encima de cualquier sombra de duda, Dios es bueno. Con quien es bueno Dios: para con Israel, pero no solo para con Israel sino también para cualquier persona que sea limpia de corazón.

Quienes son los limpios de corazón? Aquellos a quienes Dios limpió el corazón, en el momento que por fe recibimos a Cristo como nuestro Salvador personal y en consecuencia, ciertamente es bueno Dios para con nosotros porque Dios mismo lo hizo por nosotros actuando por medio de su Hijo.

Asaf pertenece al primer grupo, al pueblo de Israel.

Salmo 73: continua y dice:

2 En cuanto a mí, casi se deslizaron mis pies;

Por poco resbalaron mis pasos.

Asaf, estuvo a punto de caer, pero no cae, según afirma el versículo 2

3 Porque tuve envidia de los arrogantes,

Viendo la prosperidad de los impíos.

4 Porque no tienen congojas por su muerte,

Pues su vigor está entero.

5 No pasan trabajos como los otros mortales,

Ni son azotados como los demás hombres.

6 Por tanto, la soberbia los corona;

Se cubren de vestido de violencia.

7 Los ojos se les saltan de gordura;

Logran con creces los antojos del corazón.

8 Se mofan y hablan con maldad de hacer violencia; Hablan con altanería.

9 Ponen su boca contra el cielo,

Y su lengua pasea la tierra.

10 Por eso Dios hará volver a su pueblo aquí,

Y aguas en abundancia serán extraídas para ellos.

11 Y dicen: ¿Cómo sabe Dios?

¿Y hay conocimiento en el Altísimo?

Aquí Asaf declara la envidia que nace en su corazón, y menciona que motivo esa envidia:

Su prosperidad

Gozan de buena salud

No trabajan ni son maltratados con azotes

Además son soberbios y violentos

Están gordos hasta los ojos, tienen abundancia de alimentos

Hablan con altanería.

No tienen temor de Dios y no le respetan

Llegan al punto de desconocer a Dios

12 He aquí estos impíos, Sin ser turbados del mundo, alcanzaron riquezas.

En Contraste con la vida de Asaf

13 Verdaderamente en vano he limpiado mi corazón, Y lavado mis manos en inocencia;

14 Pues he sido azotado todo el día,

Y castigado todas las mañanas.

15 Si dijera yo: Hablaré como ellos,

He aquí, a la generación de tus hijos engañaría.

16 Cuando pensé para saber esto,

Fue duro trabajo para mí,

Quiebre en actitud de Asaf

17 Hasta que entrando en el santuario de Dios,

Comprendí el fin de ellos.

18 Ciertamente los has puesto en deslizaderos;

En asolamientos los harás caer.

19 !Cómo han sido asolados de repente!

Perecieron, se consumieron de terrores.

20 Como sueño del que despierta,

Así, Señor, cuando despertares, menospreciarás su apariencia.

Asaf Entra en conversación con Dios, en oración y meditación y comprendió el fin de ellos y también se dio cuenta de cómo había sido cuidado por Dios guiándole con su mano derecha. Esto genera un cambio en él al darse cuenta de su pecado.

21 Se llenó de amargura mi alma,

Y en mi corazón sentía punzadas.

Y siente dolor en su pecho, se Arrepiente de sus pensamientos. ¿Ha sentido alguna vez cuando ha pecado como el Espíritu Santo nos constriñe?

22 Tan torpe era yo, que no entendía;

Era como una bestia delante de ti.

23 Con todo, yo siempre estuve contigo;

Me tomaste de la mano derecha.

24 Me has guiado según tu consejo,

Y después me recibirás en gloria.

Agradecimiento de Asaf por la misericordia de Dios, por guiarle pero por sobretodo, porque le recibirá en gloria. Levanta la vista nuevamente y mira a Dios.

25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?

Y fuera de ti nada deseo en la tierra.

26 Mi carne y mi corazón desfallecen;

Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.

27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;

Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.

28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien; He puesto en Jehová el Señor mi esperanza, Para contar todas tus obras.

APLICACIÓN:

En conclusión, aquí está Asaf, que quitó la vista de Dios y comenzó a mirar a su alrededor, viendo la prosperidad de aquellos que viven en el mundo y viven para sí mismos y sintió envidia, pero no actuó en función de esa envidia.

Por el contrario, entra en conversación con Dios, en oración y meditación y comprendió el fin de ellos y también se dio cuenta de cómo había sido cuidado por Dios guiándole tomando su mano derecha. Comprende su pecado y se arrepiente generando un cambio en él.

Alza su vista a Dios nuevamente y se aferra a El y a su esperanza. Vida eterna junto a Dios, en gloria.

Comprende que todo lo terrenal es efímero y perecerá, que nuestra meta no es la gloria de este mundo, sino una vida eterna junto al Señor.

Mateo 16: 26- 27

26 Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?

27 Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras.

Estimados hermanos, no había ningún ser humano que pudiese ser limpio de corazón por sus propios medios o por medio de sus obras, por ello fue necesario que El Hijo de Dios viniese a este mundo y viviendo en perfección, pudo presentarse como ofrenda por tu pecado y el mío. Derramó su sangre en la cruz, para que nuestros corazones sean limpiados y así pudiéramos vivir en presencia de Dios. Ahora debemos mantener nuestra vista puesta en Dios, mirando la esperanza que tenemos por delante, vivir para siempre junto a Dios.

Y si pecamos, bueno arrepiéntase y busque a Dios en oración.

1 Juan 2 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

Cristo, nuestro abogado

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”

Amén

autor: José Ricardo Bahamondes

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