¿CUÁNTOS FUERON? Éxodo 1:5 vs. Hechos 7:14

No es novedad encontrar, a lo largo de la historia, detractores de la Biblia que buscan argumentos para atacar su integridad y, de esta manera, construir un caso en contra del cristianismo, la religión o la fe.

Pero ¿En qué consiste la integridad de la Biblia como Palabra de Dios? ¿En que sus autores sean perfectos y los datos e información que proveen sean científicamente comprobables y/o aceptables? ¿En que no exista el más mínimo error ortográfico, de redacción, de datos en sus escritos? ¿En que todos los textos antiguos de los 66 libros que conforman la Biblia sean copias exactas del original?

¿O será que la inerrancia y la eficacia de las Escrituras tiene más que ver con la perfecta unidad de su mensaje que señala, se cumple y se aplica en la persona de Cristo? Aquellos que creemos en la inspiración divina de las Escrituras sostenemos que la autoridad de la Biblia no se encuentra en la capacidad humana de presentar un texto perfecto, sino en la perfección de su doctrina, la perfecta unidad en su mensaje a pesar de tratarse de textos que se redactaron en más de dos mil años y por una diversidad increíble de autores que van desde pescadores hasta reyes y poetas.

Por lo tanto no debería sorprendernos que entre sus relatos encontremos algunas diferencias que son perfectamente explicables y que no manchan ni disminuyen la autoridad de su mensaje ¡Al contrario! Lo enriquecen, pues demuestran que fueron personas reales quienes escribieron sus páginas. Personas reales que vivieron en tiempos reales y determinados quienes recibieron una revelación real del Dios y creador del mundo.

El caso que vemos hoy es un ejemplo de esto.

En el libro de Éxodo, capítulo 1, verso 5 leemos lo siguiente:

5 Todos los hijos que le nacieron a Jacob fueron setenta. José ya estaba en Egipto. (Reina Valera Contemporánea – RVC).

El autor del libro, Moisés, señala que los descendientes de Jacob que llegaron junto a él a la tierra de Egipto sumaba un total de setenta personas. Este dato se repite en Génesis 46:27 y también en Deuteronomio 10:22. En cada uno de estos versículos Moisés señala que los descendientes de Jacob que fueron a vivir a Egipto por la invitación de José fueron setenta.

Sin embargo en el Nuevo Testamento, en el libro de Hechos, encontramos el relato acerca de la defensa de Esteban ante el Sanedrín quien dice lo siguiente en Hechos 7:14:

14 Luego, José mandó que llevaran a Egipto a su padre Jacob y a toda su familia, que eran setenta y cinco personas. (RVC).

¿Hay alguna discrepancia entre el relato del Antiguo Testamento, que dice que eran setenta las personas que formaban la familia de Jacob, y el Nuevo Testamento que habla de setenta y cinco?

¿Se equivocó Esteban al citar un número erróneo?

Los estudiosos han ofrecido varias soluciones a este problema. Algunos han tratado de explicar esta diferencia haciendo algunas “maromas exegéticas” con la suma de los hijos en Génesis 46. Pero, a mí parecer, esto es complicar demasiado algo que tiene una explicación más sencilla: la traducción griega del Antiguo Testamento conocida como La Septuaginta (Según el comentario de Simon J. Kistemaker (“Comentario al Nuevo Testamento”, Exposición de los Hechos de los apóstoles, Libros Desafío, 2001).

Esta versión griega apareció entre los siglos III y II a.C. y llegó a convertirse en la versión más utilizada de los textos sagrados en tiempos de Jesús porque facilitaba su lectura y enseñanza a por todo el imperio ya que el griego era el idioma común.

Tal como señala Kistemaker:

“Es en la Septuaginta donde dice que los que entraron a Egipto con Jacob sumaban sesenta y seis. El texto excluye a Jacob y a José y agrega a nueve hijos de José, lo que hace un total de setenta y cinco. El registro dado en la Biblia hebrea y sus traducciones es de sesenta y seis personas, más Jacob, José, y dos hijos de José, todo lo cual suma setenta.” (pág. 176).

La respuesta a la diferencia es entonces que Esteban estaba citando el texto de la Septuaginta (la mayoría de los autores del Nuevo Testamento la citan también), ésa era su Biblia, por lo tanto utilizó la información que en ella surge.

Por supuesto para nosotros el texto más antiguo de la Biblia en idioma original hebreo tiene más peso, por lo tanto en nuestras Biblias modernas se privilegia este texto hebreo (conocido como “Masorético”) y encontramos la suma de setenta descendientes.

Pero nada de esto sirve para demostrar una incongruencia fatal en el texto bíblico, sólo demuestra la honestidad de los autores bíblicos y de sus traductores.

¡Sigamos estudiando la maravillosa Palabra de Dios!

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: